Desde su creación hasta hace relativamente poco tiempo el Tribunal Supremo de los Estados Unidos se ha venido nutriendo de juristas varones y representantes de la clase conocida por los WASPS, es decir, blancos anglosajones protestantes. Muy lentamente, comenzando en el siglo XIX la hasta entonces sólida muralla de los WASPS empieza a resquebrajarse, primero por miembros de la religión católica. Pero la revolución demográfica tiene lugar en el siglo XX. En el siglo pasado entraron a formar parte del mismo un judío ( Louis Brandeis), un negro (Thurgood Marshall) y una mujer (Sandra O’Connor). Recientemente el Senado confirmó a una portorriqueña, Sonia Sotomayor. Con este nombramiento la composición del Tribunal Supremo se asemeja a la demografía general de los Estados Unidos. Faltan aun un mahometano, un oriental y un americano nativo (“native American”), o sea un representante de la especie humana que encontraron los conquistadores españoles y mas tarde los ingleses del “Mayflower”: un indio. Pero todo se andará.
Pero lo que me interesa consignar hoy es la afiliación religiosa de los jueces que forman el tribunal. Con la recientisima confirmación de Elena Kagan el siglo XXI se abre con seis católicos y tres judios. Esto demuestra, no solo la pujanza de la religion católica en los Estados Unidos sino que la antigua muralla de los WASPS ha caido estrepitosamente al suelo..
Y ahora podríamos preguntarnos: podria el tribunal Supremo de los Estados Unidos albergar un dia a un agnóstico? A un ateo?
La pregunta es válida. Al lado de multiples religions, agnosticismo y ateismo estan muy presentes en el pais, aunque pocos hacen bandera de tales orientaciones. Cabe dentro de lo posible que un presidente pueda designar un dia a un notable jurista con dudas religiosas o que simplemente niegue la existencia de Dios. La primera enmienda a la constitución no solo garantiza la libertad religiosa sino que protege la ausencia de afiliación a cualquiera fé. El problema es que, abrumadoramente, este país, como tal país, no es ni agnóstico ni ateo. Ya don Manuel Azaña, siendo presidente del Consejo de Ministros afirmó en las cortes españolas de 1931 que “España ha dejado de ser católica”., afirmación ciertísima, porque dejada atrás la época imperial, la España del siglo XX no hacia ya de la religión católica una política de Estado. Esta afirmación azañista fué mal entendida y peor aceptada. Pero esto es harina de otro costal.
Pues bien, si la España del siglo XX habia dejado de ser católica, es decir, religiosa,
podemos afirmar que los Estados Unidos de América del siglo XXI es un país eminentemente religioso. O por lo menos, así lo parece. Aunque pareza increible, en ciertas zonas del pais hay ciudades o pueblos que tienen mas iglesias que bares. “In God we Trust” (en Dios confiamos) campea en los billetes de banco. Tanto el Senado como la Cámara de Representantes disponen de su propio capellán. Muchos actos oficiales y no oficiales (e.g. competiciones deportivas) comienzan con una invocación religiosa.
Todos los años personas o grupos disconformes con tan descarada violación de la primera enmienda constitucional, que juntamente con la protección de la libertad religiosa garantiza la separación de Iglesia y Estado, entablan acciones judiciales contra autoridades federales o estatales. La defensa que tales autoridades esgrimen (con notable escepticismo por parte del público) es que tales manifestaciones no suponen apoyo a creencias religiosas y no tienen otro significado que adhesion a la tradición o a la historia del país. Excusa decir que ninguna de tales acciones ha prosperado.
Con tal escenario no parece viable que una designación presidencial que recaiga en un agnóstico o un ateo pueda contar con el beneplácito del Senado. Un cataclismo que proporcione tal eventualidad no parece hoy previsible.

Estoy de acuerdo con tu conclusion – el ser ateo o agnostico en este pais es considerado en los circulos de power como un crimen peor que el introducir habanos en ciertas partes de la anatomia femenina durante horas de trabajo publico. Lo que deben hacer los ateos y agnosticos es fundar su propia iglesia y denominacion y el establishment los aceptara gustosamente. Oh, espera, eso ya existe, se llama Unitarian Universalism.
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