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DON MANUEL FRAGA IRIBARNE

El reciente fallecimiento de Don Manuel Fraga Iribarne me trae a la memoria las circunstancias en que llegué a conocer a un hombre de tan larga historia política. Fué ministro con Franco y con la Monarquía, embajador en Londres, fundador del Partido Popular y presidente de la Comunidad de Galicia. Un verdadero talento que supo adaptarse a las peculiaridades de ambos regímenes.

Corría el año 1964. Yo vivía-y sigo viviendo- en Dallas, Texas. Un dia de Octubre de tal año el director de la Oficina Nacional Española de Turismo en Dallas, que era amigo mio me llamó anunciándome que al dia siguiente llegaba a la oficina Don Manuel Fraga Iribarne, a la sazón ministro de Información y Turismo. Este amigo era Enrique II (véase “Los Tres Enriques”, en este blog. (Marzo, 2011). Todo nervioso me pidió que me acercara a la Oficina por si necesitaba mi ayuda. Yo, encantado, asentí.

Yo en mi vida había conocido a un ministro, ni español, ni de ninguna otra nacionalidad. Había conocido (es un decir) ex ministros y a personajes que luego llegaron a ministro. Entre los primeros figuró Don Ramón Serrano Suñer, el famoso “cuñadísimo” (estaba casado con una hermana de la mujer de Franco, el Generalísimo). Cuando yo ejercía la abogacía en Sevilla el Oficial Mayor del Colegio de Abogados, otro amigo, me sopló la noticia de que Serrano, que, retirado (o “mandado” a retirar) de la política era un abogado de postín en Madrid había venido a Sevilla a informar en la Audiencia Territorial. Yo y unos pocos mas fisgoneamos en la preciosa sala anexa a la de audiencias y a poca distancia pudimos ver como Don Ramón hablaba con algún compañero. Recuerdo que se estaba refiriendo a la luminosidad de Sevilla. Era un hombre delgado, de pelo blanco. Rezumaba distinción. Pero en fin, conocerlo no lo conocí. Poco mas o menos es como sj lo hubiera visto en el NO-DO, el noticiero de obligatoria proyección en todos los cines de España por aquellos años.

Más de cerca conocí a otro personaje que con el tiempo ocupó la poltrona ministerial. Cuando cursaba el quinto año de Derecho en la Universidad de Sevilla nuestro profesor de Filosofía del Derecho fué Don Joaquín Ruiz Giménez. El curso acababa de comenzar y cuando llevábamos escasamente cuatro o cinco dias de clases un día dejó de asistir. Le sustituyó un ayudante que no dijo ni palabra acerca de su inasistencia. A los pocos dias leímos en la prensa que había sido nombrado embajador en el Vaticano. Con el tiempo llegó a ser Ministro de Educación.

Don Manuel Fraga formaba parte del grupo de tecnócratas del que Franco se rodeó a partir de 1959. Con la aproximación a los Estados Unidos a España y tras la conclusión de los Tratados de Ayuda y Mutua Defensa respaldados por el Presidente Eisenhower pero instigados por su Secretario de Estado, John Foster Dulles, España paso de ser de una pariah en el concierto de las naciones a un pais si nó querido al menos acreedor al respeto de la comunidad democrática. Todo se debió al hecho de que los Estados Unidos, enfrascado en una guerra fría con la Unión Soviética había encontrado en España un adalid contra el comunismo internacional.

Habiendo por fin encontrado un amigo en los Estados Unidos el gobierno de Franco pensó que había llegado la hora de impulsar el turismo americano hacia España. Con este motivo se crearon varias Oficinas en el país, eligiendo sus sedes en grandes ciudades como Nueva York y Chicago y otras mas pequeñas pero con gran pujanza económica. Entre estas figuraba Dallas, El gran impulsor de este desarrollo turístico fue Don Manuel Fraga Iribarne, Ministro de Información y Turismo de 1962 a 1969.

Cuando llegué a la Oficina el Ministro no había llegado aún. Al rato veo a entrar a un hombre alto, de cierta corpulencia, que al momento reconocí por las fotografías que con frecuencia se publicaba en la prensa. Don Manuel rezumaba autoridad y dotes de mando Nos sentamos en la diminuta oficina del director. Algunos cafés aparecieron. Al rato Don Manuel manifestó que le gustaría darse un paseo por el centro y tomarle el pulso a Dallas.

Aunque de una riqueza económica extraordinaria y gran dinamismo, Dallas era una ciudad provinciana, con escasos contactos con el exterior. El asesinato del presidente Kennedy la puso en el mapa. Antes nadie en Europa sabia donde estaba Dallas. Después del regicidio todo el mundo conoció su existencia. Así que Don Manuel tenia la natural curiosidad por esta ciudad que poco menos de un año antes había atraído la atención del mundo.

De todas las personas que componían el pequeño grupo que tomábamos café con Don Manuel yo era la única persona que conocía bien la ciudad. Enrique (Enrique II) me pidió que le acompañase a lo que yo accedí, con gusto. Ya en la calle Don Manuel me preguntó que ambiente político se respiraba en la ciudad en los días y las horas que precedieron al asesinato.

Yo le contaba a Don Manuel que Texas era (y lo sigue siendo) un estado mayormente conservador, pero que en Dallas, en particular, campeaba la extrema derecha, inspirada por una organización, la John Birch Society, que mantenía que el gobierno de los Estados Unidos y la Unión Soviética estaban hermanados para conseguir, un dia, un gobierno mundial de inspiración comunista. La JBS predicaba que el general Eisenhower, era, en efecto, no solo presidente de los Estados Unidos, pero además un agente secreto de la URRS.

Al llegar el presidente Kennedy a la Casa Blanca, la JBS arreció en sus ataques. A las razones de siempre, añadía a tales ataques el hecho de que John F. Kennedy no solo era liberal y demócrata, (Eisenhower era republicano), sino católico, el primer candidato a la presidencia de religión católica en la historia del pais. A semejanza de lo que hoy ocurre con el presidente Obama, a quien el “Tea Party,” un grupo virulento que se asemeja a la JBS, rechaza (sin decirlo) por ser negro y que mantiene que ni siquiera nació en los Estados Unidos, requisito sine qua non para alcanzar la presidencia de los Estados Unidos, la JBS acusaba al presidente (otro agente comunista) de impulsar un programa de derechos civiles que expresamente favorecía a la comunidad negra.

Escasamente un mes antes del asesinato Adlai Stevenson, un prominente demócrata, amigo del presidente Kennedy y embajador de los Estados Unidos en las Naciones Unidas fue agredido salvajemente en Dallas. Cuando salía a la calle después de haber dado un discurso en el Convention Center apoyando la candidatura de Kennedy para una segunda vuelta a la presidencia, un energúmeno de la extrema derecha le golpeó la cabeza con una pancarta, lo que necesito asistencia médica y varios puntos de sutura.

Por las mismas fechas el Vicepresidente de los Estrados Unidos, Lyndon B. Johnson y su esposa, Lady Bird, que se encontraban a la puerta del Hotel Baker, en pleno centro de Dallas, después de haber participado en un evento politico fueron objeto de una violenta agresión verbal. Johnson se presentaba de nuevo como candidato a la Vice Presidencia junto con el Presidente Kennedy para las elecciones de 1964. Yo presencie dicha agresión.

El dia del asesinato, 22 de noviembre de 1963, el diario The Dallas Morning News publicaba un anuncio que cubría toda una pagina, enmarcada, de negro y ominosamente semejando una mortuoria en la que se hacían 10 preguntas al presidente Kennedy, una de ellas por qué Bobby Kennedy, el hermano del presidente y ministro de Justicia perseguía a los conservadores republicanos y no arremetia contra los comunistas que pululaban por el congreso de los Estados Unidos. El anuncio lo había pagado una organización local, coordinadora de la JBS, cuyo presidente era amigo íntimo del alcalde de Dallas.

Don Manuel me escuchaba atentamente. De vez en cuando me hacia alguna pregunta. Cuando terminé de describir cómo respiraba Dallas el día del asesinato, sentenciosamente manifestó; Si, una Pamplona protestante.

Pensé que al despedirme de Don Manuel no le volvería a ver personalmente. Quién me iba a decir, que sí que volveria a verlo. Fue cuatro años mas tarde.

A principios de los sesenta las autoridades de la ciudad de San Antonio, a 400 y pico kilómetros al sur de Dallas pensaron en organizar algo grande para celebrar el 250 aniversario de la fundación de la ciudad. La idea cuajó y se realizó en lo que vino a llamarse la Hemisfair de San Antonio. Fue una auténtica International World Fair. Financiado por los gobiernos de los Estados Unidos, y Texas y por numerosas companias americanas. Se construyeron pabellones de muchos paises, entre ellos el de España , que constituyó yo uno de los mas grandes y atractivos de la Feria.

Para España, cuyo régimen no contaba con muchos amigos en el mundo y se desesperaba con proyectar una imagen favorable al público internacional la Hemisfair fue un éxito tremendo. España se volcó, no solo presentando un gran pabellón, sino aportando una extensa gama de los mejor que podía producir el país, desde varias de las grandes pinturas del Prado, los Coros y Danzas, películas (entre ellas la incomparable “Bienvenido Mr. Marshall”) exhibiciones gastronómicas a cargo de importantes “chefs”, etc.

La Hemisfair se abrió en Abril y se clausuró en Octubre de 1968. A mi me invitaron a una gran fiesta, parte de los festejos del Día de España a celebrar en una fecha de Octubre, no recuerdo el día. Yo ya ejercía de abogado y mis quehaceres me impedian destinar dos días a divertirme, pues dos días eran los que necesitaría cubrir si viajaba en coche cerca de 900 kilómetros (ida y vuelta).Asi pues cogi un avion (una hora de vuelo) con idea de regresar en un vuelo nocturno. Judy, mi mujer no tenia la flexibilidad laboral que yo, como autónomo, gozaba.

Llegué a media tarde (la fiesta comenzaba a las siete) y me entretuve en recorrer la feria en la que participaban muchos paises, visite varios pabellones extranjeros,y como es natural pasé la mayor parte del tiempo en el pabellón español, que era precioso .A las siete y pico me dirigi al Hotel Hilton, verdaderamente fastuoso, que se estrenaba en aquellos días.y que era donde se celebraba la fiesta. Nada más llegar y sin esperarlo, vi desde cierta distancia la figura irrepetible de don Manuel Fraga Iribarne. Me alegré muchísimo Estaba rodeado de un grupo de americanos y no quise interrumpir. Cuando vi que se quedaba sólo rápidamente, para evitar que le acosaran de nuevo, me dirigí a él. Antes de que me presentara ( hacía cuatro años desde la última vez que nos vimos) me reconoció incluso por mi nombre. Charlamos de varias cosas y le felicité por la nueva Ley de Prensa, que con las naturales reservas, había sido bien acogida por los medios informativos americanos.

Hay que recordar que Fraga sucedió en el Ministerio de Información a Don Gabriel Salgado. Salgado era hombre de iglesia, pacato donde lo hubiera, que continuó la férrea censura del régimen e impuso una descabellada interpretación de lo que él entendía como “la moral y las buenas costumbres”. Bajo su mandato la publicidad comercial de prendas de vestir, películas e incluso canciones llegó a extremos ridículos. Su sucesor, Fraga, hombre liberal, nos trajo su Ley de Prensa e Imprenta de 1966 que cambió el rumbo y liberalizó los medios. Los cínicos decían: “con Salgado, todo tapado; con Fraga, hasta las bragas”.

La fiesta fue magnífica. Asistían varios miembros de los gobiernos local, estatal y federal, entre los últimos Mr. Steve Udall, de Nevada, ministro del Interior.”Interior” no es sinónimo de Gobernación, como es habitual en España.  Su misión es la conservación y cuidado de los terrenos, bosques, y edificios propiedad del gobierno federal. El gobierno de los Estados Unidos es propietario de todos los edificios ocupados por la administración federal, parques naturales e incluso miles de caballos y búfalos salvajes que crecen libremente en las vastas llanuras del “midwest”.

También, aparte de Don Manuel habían venido desde España algunos dignatarios,
personajes y personajillos. Entre ellos tuve la ocasión de charlar con Niní Montián, la conocida y antigua artista del cine, algo fondona, pero todavía espectacular. Me dijo que se había retirado del cine y de la escena y que ahora se dedicaba a relaciones públicas y de ahí su presencia en la Hemisfair. También saludé al Embajador de España en Washington DC, Don Alfonso Merry del Val. Al preguntarle si era pariente del Capitán General Merry del Val, tan querido en Sevilla (el Ayuntamiento le dio su nombre a un calle, que después, siendo gobernado por la coalición socialista-comunista lo sustituyó por el de la actriz comunista Pilar Bardem) el embajador me dijo que el militar pertenecia a “otra rama” de la familia. Yo para entonces estaba mas que “alegrito”.

Cuando observaba que el Ministro Udall bailaba con una rubia despampanante, me acerque a Don Manuel y le comenté:
Don Manuel, ¿ ha visto usted lo bien acompañado que está su colega, el Ministro del Interior?
Si señor, como debe estar todo Ministro, me contestó rápido el de Información y Turismo.

En las dos ocasiones en que tuve la oportunidad (y el honor) de tratarle Don Manuel demostró, con sus rápidas observaciones una aguda comprensión del clima político de Dallas (una Pamplona protestante) y una humorística (quizás orgullosa) percepción del cargo que ostentaba (como debe estar todo Ministro). Cuando fue ministro del Interior, ya muerto Franco y siendo Arias Navarro Jefe del Gobierno hizo famosa la frase “la calle es mía”. Esto tuvo lugar en 1976, al tiempo de combatir ciertos desórdenes callejeros. La frase ha sido interpretada en el sentido de que el dominio de la calle, como vía de tránsito, pertenece al Estado. Yo le doy una interpretación mas sencilla. Creo que Don Manuel dio a entender con ello que contaba con los resortes necesarios par mantener el orden. El orden fue siempre norte en su vida política.

La extrema izquierda le atacaba no sólo por ser un directo heredero del régimen franquista, sino por su recto sentido de lo que debe ser el orden y respeto a la jerarquía. Tampoco era santo de devoción para la extrema derecha, que se espantaba de sus esfuerzos para liberalizar a España. Recordemos que fue Fraga quien presentó a Santiago Carrillo, recién regresado del exilio, en el Club XXI de Madrid.

Fué muy criticado por la izquierda porque se atrevió a llamar “ignorante” a Felipe Gonzalez cuando éste era primer ministro y Don Manuel, jefe del Partido Popular se encontraba en la oposición. Veamos. A la edad de treinta años Felipe González (nacido en 1942) no era sino un Licenciado en Derecho, abogado laboralista, que vivía, como líder socialista en la clandestinidad. A la edad de treinta años Fraga era, por oposición, Catedrático de Derecho Politico, Letrado de las Cortes (sacó el número uno) y diplomático. Al tiempo que Felipe González llego al poder, 1982, Fraga había sido dos veces ministro, embajador en Londres y habia dado la vuelta al mundo varias veces. Felipe González no había pasado de Francia. Que Felipe González tenia (y suponemos que tiene) indudable talento político no nos cabe duda. Pero que en las fechas indicadas fuera incapaz de competir con Don Manuel, hombre de muchos saberes, tampoco nos cabe duda.

Cuando el partido socialista ganó el poder Don Manuel vió que sus horas de lider de la derecha a escala nacional estaban contadas. Decidió pues volver a sus lares, a su Galicia natal. En la primera ocasión que pudo se presentó a las elecciones para la presidencia de la comunidad gallega las ganó y permaneció en el poder como tal presidente quince años. Quince años que, pese al sentir de sus detractores transformaron a Galicia. Después vino la catástrofe del “Prestige” y en 2004 la pérdida de la mayoría por el Partido Popular. Sin alharacas Fraga salió de la escena y volvió a su escaño en el Senado, donde le sorprendió la muerte. Descanse en paz.

DE NOMBRES Y APELLIDOS: EL APELLIDO CAZORLA (Continuación)

En la primera parte de este trabajo haciamos constar qué horrible tiene que ser cargar toda la vida con un nombre de pila (mil perdones a aquellos lectores, si los tengo, que no sean cristianos) desagradable y que no tenia noticias de que fuese factible cambiarlo oficialmente. Evidentemente no estaba al dia. Recientemente he descubierto que, efectivamente.es posible, a través de la Dirección General del Registro Civil.

Sí hacia constancia de que era posible, y lo sigue siendo, el cambio oficial del apellido. Al fin y al cabo es el apellido lo que identifica al individuo en sociedad. Como advertia anteriormente el cambio se opera asimismo a traves del mismo organismo antes citado y con las debidas cautelas pues no puede uno impunemente cambiar de apellido para defraudar al Fisco o a terceros.

En los años cuarenta o cincuenta circulaba por España una copia mimeográfica (aun no se habia inventado la copiadora Xerox) de una página del Boletín Oficial del Estado que incluia un aviso de la Direccion General del Registro Civil dando un plazo perentorio a todas aquellas personas o entidades que se opusieran al cambio de apellido de un hombre (el solicitante) alegando en qué medida podrían sufrir daños y perjuicios si tal cambio se llevara a efecto. A continuación transcribia los hechos que según el solicitante justificaban dicho cambio. Resulta que el tal solicitante era un italiano de los miles que envió Mussolini a guerrear al lado de Franco y contra la República en tiempos de la Guerra civil (1936-1939). Este buen hombre se enamoró de una española, con la que se casó y decidió no volver a Italia. Lo que afligia a estr hombre era su apellido. Su apellido, italiano, por supuesto, coincidia en un todo con uno de los muchos nombres con que se identifica el miembro viril. Concretamente, uno que empieza con P y termina con A. Alguno de mis lectores se preguntarán a santo de qué vienen tanto remilgos.En la España de hoy no hay mas que subirse a aun autobus y escuchar la conversaciones (a voces) entre adolescentes, varones y hembras para curarse de espanto. Pero uno es chapado a la antigua y piensa que quiza pudiera haber entre sus lectores alguna que otra virginal doncella. No es que este género abunde. Ya Enrique Jardiel Poncela en los remotos veinte se lo preguntaba en su desternillante novela “Pero hubo alguna vez 11,000 vírgenes”? si bien queda la duda de si referia al número, en verdad exhorbitante o a la condición.

En fin, el hombre se quejaba de que cada vez que pronunciaba su nombre, al presentarse,por ejemplo, causaba ocasion de regocijo y pullas que le hacian la vida nada agradable. Lo peor era cuando en presencia de público se leia su apellido en voz alta por ejemplo, para entregarle una carta en correos o para comunicarle su turno en una variedad de situaciones, etc. En Italia, donde su apellido era mas o menos corriente no habia problemas. En España era un infierno. No me cabe duda que su solicitud prosperó, sin que recuerde cual fuese el nombre que pedía para sustituir al suyo.

Despues de publicada la primera parte de este trabajo algunos lectores me han comunicado que el apellido Cazorla no es tan raro., después de todo. Es cierto que no faltan Cazorlas no solo en España, sino en las Americas e incluso en Europa (algunos en Francia, Portugal e Italia). Aun asi, insisto en que es raro.

No solo es raro: es tambien antiquísimo. Hace varios años compré lo que segun los expertos es la mejor biografia de Pablo Ruiz Picasso que se ha escrito, de la pluma de un inglés llamado John Richardson. La obra es monumental, consta de 4 grandes volúmenes de los que hasta la fecha se han publicado tres. Al final del tomo segundo el autor ha, pacientemente, investigado los nombres de los ancestros de nuestro genial pintor. Y, de nuevo, cual no sería mi sorpresa al ver que entre allos figura un CAZORLA, Francisco de Leon y CAZORLA ,que existio nada menos que en siglo XVI (nacido en 1579). Reproduzco aqui el árbol genealógico de Picasso – haz click on the image para verla en alta resolucion: