En 2012 publiqué en este blog un par de artículos sobre mi apellido. Contaba en el primero como Cazorla es un apellido relativamente raro, pues que de niño, en la guía telefónica de Sevilla no había mas Cazorlas que mi familia y un señor militar que vivía en el barrio del Porvenir. Después surgió durante la guerra un Cazorla (José), comunista, que despanzurraba a gentes de la derecha en Madrid, ciudad ésta que en mi primer viaje a la capital de España, en 1942 vi en plena Gran Vía un letrero enorme, “Sastrería Cazorla”. También contaba que ya viviendo en Estados Unidos, buscaba con curiosidad, en las guías de teléfono de diversas ciudades a las que viajaba, por mi apellido con escasa, por no decir ninguna, fortuna. Un día en Santa Fe, Nuevo Méjico, necesitando consultar con un médico, dio la pajolera casualidad que el doctor que me atendió se llamaba Cazorla, procedente de Méjico, y en la misma Dallas, donde vivo, tuve la ocasión de ayudar como abogado a otro Cazorla, este del Perú.
Pero lo que de verdad me sorprendió fue conocer a un señor en Dallas que me hablaba en un no muy fluido español y con un acento que no llegaba a identificar. Por su aspecto no me parecía ni español ni hispanoamericano. Por curiosidad le pregunte donde habia aprendido a hablar el castellano. Me respondió que tal era el lenguaje de su familia desde siempre y, después de entregarme su tarjeta de visita con el nombre de Mike (y no Edwin como por error le identifiqué anteriormente) y mi propio apellido pero con dos eses (CASSORLA), me preciso que era sefardita de origen, como lo era una numerosa colonia en Indianápolis (Indiana) de donde procedía.
Esto me hundió en un mar de confusiones. Si este señor y su familia eran sefarditas se supone que sus antepasados fueron expulsados de España en 1492 por el edicto de los Reyes Católicos. Entonces los Cazorla como yo, ¿que éramos? ¿Eramos judíos conversos, es decir aquellos judíos que para evitar el exilio optaron por bautizarse en la fe católica? O seguíamos siendo judíos practicantes de su religión en la clandestinidad?
Esto me trajo a la memoria una ceremonia que tuvo lugar en el seno de la familia sevillana de los Sotos, comerciantes en turrones, familia muy conocida en Sevilla y que ostentaba nombres tan poco españoles como Abraham, Aaron, (pero tambien Moises y David) a la que tuve ocasión de asistir en la casa de uno de ellos, en la calle Calatravas. Yo tendría como 10, anos, esto fue antes de la guerra. No pude ver la ceremonia propia porque un grupo de mayores que formaban un corro me impedía verla pero si pude oír el llanto de un bebé y ver, momentos después, a alguien que retiraba una palangana con sangre. Curioso ante lo que si no habia visto (excepto la sangre del bebé) habia oído, pregunte a mi padre, quien no supo contestarme. Fue mucho después que descubrí habia asistido a una circuncisión bajo el rito hebreo, que por cierto dirigió un rabino que vino nada menos que desde Gibraltar, a juzgar por la matrícula de su coche. Pues bien, estos Sotos, ¿eran judíos conversos (puesto que no marcharon al exilio) que habían renegado de su “conversión”? O eran genuinos cristianos (algunos fieles macarenos) que seguían una tradición cultural y combinaban una circuncisión con un bautismo católico?
Volviendo a Dallas y a los años sesenta del pasado siglo, este hallazgo, o sea el conocer a un Cassorla sefardita, me encaminó a una labor de pesquisas en el curso de las cuales descubrí que habia muchos Cazorlas (casi siempre con la doble ese como Mike Cassorla) en muchos lugares y en muchos países, como, por ejemplo, un ilustre rabino en Paris y una catedrática de Psicología en una universidad en California, aunque esta usaba no la C sino la K, Kassorla. Por cierto que acababa de publicar un libro que naturalmente compré.
En una segunda parte explicaba que el nombre Cazorla no solo es raro sino de documentada antigüedad. Y publicaba en mi blog el árbol genealógico de nada menos que Pablo Ruiz Picasso, sacado de quizás la mejor biografía que de él se ha escrito, la de John Richardson. Según este árbol genealógico Picasso tenía como ancestro a un Cazorla que vivió en el siglo XVI.
Este descubrimiento no dio lugar a ninguna reacción pero la rareza del apellido y sobre todo la posibilidad de que haya sido, en sus orígenes, un nombre judío, ha suscitado algunos comentarios de lectores de España y del extranjero. En concreto he recibido comentarios directos o indirectos de personas con mi apellido desde Israel, Venezuela (dos), Almería (cuatro), Islas Canarias (tres), Perú, y Panamá. De un almeriense, Julián Cazorla recibo un interesante comentario en el que alude a la posibilidad de que nuestro apellido tenga un origen morisco con el significado de “castillo de Allah”. Creo que esta interpretación puede que sea correcta. En efecto, castillo en latín es “castrum” raíz de la que proceden muchos nombres de poblaciones de España. Es muy posible que Cazorla sea una corrupción de castrum o de su plural “castra’ y la terminación “la” podría coincidir con el Allah islámico. Se me ocurre que Caz-alla (de la Sierra), pueblo andaluz, tenga el mismo origen.
Otro comentarista, éste desde Israel, Aarón Bardaví, me escribe que, como dice literalmente, “Cazorla es un apellido sefardita cien por cien” y comenta que hay numerosos Cassorla, Kassorla y Kasarla desperdigados por Israel.
O sea, resumiendo un poco, podríamos aventurar que los Cazorlas (bajo otro nombre hebreo) emigraron en tiempos de la Diáspora (antes de Cristo) a España, entre otros países. En España es muy posible que se agruparan en el lugar que hoy es Cazorla (Jaén) y que siguiendo un bien documentado costumbre adoptaran el nombre de la población en la que vivía. Cazorla fue liberada de la morisma por Fernando III el Santo en 1235 y hasta 1492 mal o buenamente los judíos convivieron con los cristianos y con los moros que continuaron viviendo en Cazorla después de haber perdido el dominio de la misma. Pero llega 1492 y el edicto de los Reyes Católicos y en este momento en la historia se presenta un hecho interesante. Resulta que tenemos los judíos Cazorla, que se quedaron en la península o bien convertidos al catolicismo u ocultos en el interior o en puertos desde deberían haber partido hacia el destierro ( Almería, de donde tantos proceden?) o evadidos de la Santa Hermandad (la policía de los Reyes Católicos) y aquellos que optaron por el exilio, devinieron “sefarditas” (de Sefarad, que en lengua hebrea significa España) y se desparramaron por el norte de África las regiones costeras del Mediterráneo oriental. Los primeros, los Cazorla, se extendieron por toda la península (nuestro famoso Santi Cazorla es asturiano) con una gran concentración, según me informan mis lectores, en Almería. De España, en el curso de los siglos pasaron a las islas Canarias y a los diversos países de Hispanoamérica. Los segundos, los sefarditas, ya con el nombre convertido en Cassorla o Kassorla , Cassarla o Kassarla, se desplazaron, voluntariamente o nó a la Europa Occidental, incluyendo Francia (como el rabino de Paris), Holanda e Inglaterra. Desde Europa se trasladaron a los Estados Unidos. Como Mike Cassorla en Indianapolis o Irene Kassorla, la catedrática, en California.
Pero quizás el mas interesante comentario me viene de Bertrán Cazorla, catalán, de Barcelona.
Me dice que su padre fue un Cazorla almeriense, de donde según el proceden la mayoría de los Cazorla españoles. Y que muchos Cassorla, Cassarla, Kassorla y Kassarla fueron víctimas del Holocausto cuando los nazis alemanes ocuparon Yugoeslavia y Grecia en la segunda guerra mundial. A tal efecto me facilita un enlace, un poco largo pero que es como sigue: http://db.yadvashem.org/names/nameResults.html?lastnameAdv=Cazorla&lastNameAdvType=THESAURUSlanguage=en
Si el lector pulsa en este enlace se le abrirá una página de una publicación judía perteneciente a una organización israelita domiciliada en Jerusalén que honra la memoria de los cientos de Cazorlas (en su variante sefardita) asesinados por los nazis en ciudades tales como Bitola y Visoko, en la entonces Yugoslavia (hoy Macedonia) y en Salónika (Grecia).
Con todos estos antecedentes no me cabe duda de la procedencia judía de los Cazorlas. Esto no ni bueno ni es malo, solo curioso. Ahora quedo a la espera de algún lector que nos ofrezca una versión diferente.
