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DE MARICÓN A GAY

Hace año y pico que finalmente convencí a mi mujer que vendiéramos la casa. La compramos en 1974. Era vieja (100 años), destartalada y costosa. Tuvimos suerte; encontramos rápidamente un comprador, también encontramos un lugar que nos gustó y pudimos sincronizar venta y compra sin grandes problemas excepto aquellos atinentes a toda mudanza, en este caso agravadas por tener que deshacernos de centenares de libros (incluida una Enciclopedia Espasa con más de 80 volúmenes, que al final tuvo que donarla a una Universidad pues no encontré comprador) y muebles, chismes y trastos para poder acomodarnos en un “condominio” (condo le llaman aquí) de mucha menor superficie de la que teníamos en la casa.

Encima de nuestra propiedad hay una “pent-house”, un piso lujoso de muchos pies cuadrados. Al tiempo de mudarnos, Marzo 2014, oíamos los taconazos de una mujer, aunque solo en los fines de semana. Pudimos averiguar que el tal piso era propiedad del dueño y constructor del complejo y que los anónimos pasos eran de (y aquí tengo que echar mano de un apelativo “políticamente correcto” para evitar que me tachen de antiguo, lo que me costó que me echaran de un periódico por mi preferencia a aquello de “al pan pan y al vino vino”) su “pareja”.

Al cabo de algún tiempo los taconazos de la anónima fémina dejaron de oírse y varia semanas más tarde nos enteramos de que la “penthouse” habia sido vendida a un banco situado en una ciudad distante de Dallas (Texas), donde vivo, y que dicho banco estaba abriendo una sucursal en nuestra ciudad. Veíamos en el ascensor a varios hombres que nos confirmaron la noticia. Colegimos que el piso de arriba estaría destinado a personal destinado a la sucursal.

Una tarde, hace pocos días, cuando Judy, mi mujer y yo salíamos hacia una fiesta nos encontramos en el ascensor a dos hombres jóvenes, de veinte a treinta años, bien trajeados. Después de saludarnos, de golpe y porrazo y sin venir a qué uno de ellos se dirigió a nosotros de esta manera: Por favor no piensen que somos “gays”. Somos compañeros de trabajo en el banco. Judy yo, estupefactos, nos miramos sin saber que decir. Nos limitamos a sonreír (¿qué íbamos a contestar?) y al poco salimos del ascensor ellos a su coche y nosotros al nuestro. No hemos vuelto a verlos.

En mi vida, en mi larga vida, me he encontrado con una situación similar.

¿Qué se hizo de las amistades masculinas? Qué se hizo de aquellas parejas de hombres que iban por la calle, algunas veces del bracete y que iban juntos al cine, a pasear y charlar, a beber lo que se terciara, y así cimentar una relación de amistad, muchas veces profunda y sentida.¿ Eran homosexuales? No y cien mil veces no. Si no salían juntos con sus amigos, salían con su novias, sus mujeres o sus (como le llamábamos entonces), sus queridas, aunque esto de tapadillo porque asi eran las costumbres de antaño.

¿Qué ocurre hoy? Vemos a una pareja de hombres y lo primero (y lo digo con gran pesar) que se nos viene a la mente es que son homosexuales. Hasta aquí hemos llegado.

Hasta los años sesenta, ser homosexual, era en España, y en todas partes, era pertenecer a un colectivo despreciado, a la escoria de la humanidad. Ser considerado maricón (o “mariquita” como les llamaban las mujeres) y tildado como tal era peor que ser, por ejemplo, cornudo. “Mariconazo” era el peor calificativo que se podría dirigir a un hombre. Los niños jugando a las carreras se retaban “maricón el ultimo”. Hasta los sesenta quizá algo más tarde los invertidos no salían a la superficie, o como se dice ahora (copiando fraseología norteamericana) no habían salido del armario. Los que se veían por las calles eran, por lo general, hombres de las capas sociales más inferiores. Los veíamos maquillados, contoneándose descaradamente. Pero eran poquísimos. Algunos vivían entre putas, ejerciendo servicios domésticos.

En cuanto a los que se ocultaban en el anonimato todo eran rumores, aunque algunos bien fundados. Asi, recuerdo que mi familia y yo teníamos un dentista de prestigio del que sospechábamos era maricón. Era un hombre guapo, moreno. Gastaba bigote. Más bien bajo, musculado, con una voz profunda de bajo. Lo único que encontrábamos fuera de lo corriente era que usaba una bata blanca profesional pero tan ajustada a la cintura y tan corta que parecía una chaquetita femenina más que bata. Además de ser un profesional de prestigio su conducta con su clientela era irreprochable.

Este dentista se tomaba un mes de vacaciones todos los años, en el verano. Salía de Sevilla y no se le volvía ver en absoluto. Es más, no le contaba a nadie a donde iba. Pues bien, es el caso que el hijo del propietario de una conocida y prospera tienda de comestibles en pleno centro, en Sevilla, de profesión médico radiólogo, y también un profesional de prestigio, era sospechoso de ser maricón también. Su aspecto era todo lo contrario de lo que uno podía catalogar como homosexual. Alto, moreno, fuerte, de aspecto agitanado. Y se daba la puñetera casualidad que también se tomaba un mes de vacaciones todos los años en el verano, coincidiendo precisamente sus fechas con las del dentista. La conclusión era obvia. Pero es que además alguien los vio juntos en una playa del sur. Pero jamás se les veían juntos por la calle en Sevilla.

Los rumores, menos fundados, se extendían a profesionales en todas las ramas, entre ellos en sociedades deportivas (no futbolistas). Todos estos individuos llevaban una vida normal, rutinaria y no dan en absoluto señas de su condición.

Yo creo que los años sesenta fueron decisivos. Pero a mí ya me cogieron en los Estados Unidos, a los que llegue en 1958. En Texas, donde vivo, la revolución sexual encontró una durísima oposición. Texas era entonces y lo sigue siendo, entre otras cosas, un Estado significativamente machista. Estaba en vigor cuando yo llegué una ley (que los chuscos llamaban “the hunting license” o licencia de caza), en virtud de la cual el marido que encontraba a su mujer “in flagrante delicto”, o sea con las manos en la masa, podía matar al hombre (no a la adultera) impunemente. Se daba la circunstancia de que esta ley de procedencia medieval que estaba en vigor en España bajo la monarquía de Alfonso XIII, fue derogada por la Republica y restaurada bajo el régimen de Franco. En el caso español (éramos un poco más “civilizados”) el matador no salía impune. Se le aplicaba la pena de “extrañamiento”, según el lenguaje del Código Penal, o sea de destierro por seis meses de la localidad en que vivía el matrimonio. ¿Cómo llegó esta ley a Texas? Sencillamente porque era la ley vigente en las colonias americanas, entre ellas Méjico. Cuando Texas se independizó de Méjico y derogó gran parte de la legislación heredada de España optó sin embargo por conservar la “licencia de caza”, que se derogó, calladamente, en los años setenta. En España, la versión “original” fue eliminada del nuevo Código Penal de la democracia.

En Texas, por aquellas anos la copula sexual estaba permitida sola y exclusivamente entre matrimonios. Todo los aspectos, tipos y modalidades de relaciones sexuales entre hombres y mujeres solteros estaban terminantemente prohibido para parejas tanto homosexuales como heterosexuales. No solo en Texas, sino tambien en muchos estados.

Fue en esta época, en los años sesenta, que tuve un cliente, profesor universitario, que me encomendó redactara su testamento. A las pocas semanas de concluir mi trabajo pidió una consulta y el día indicado se presentó con alguien al que llamaba “un amigo”, más o menos de su edad, cuarentón. Este segundo cliente me pidió lo mismo: que le redactara su testamento. Por lo visto les caí bien y asi empezó una amistad que se tradujo en comidas, invitaciones a su casa, donde pude comprobar que Vivian juntos, etcétera. Un día a principios de verano vinieron a verme y me comunicaron que el que era profesor se tomaba un año sabático y que ambos pasarían tal año en Inglaterra y que si yo tendría inconveniente en tomar posesión de la llave de acceso a la caja de seguridad bancaria de su “amigo”en cuya caja conservaba valores, alguna cantidad en efectivo, documentos importantes (entre ellos los testamentos) joyas, etcétera. Les dije que no tenía inconveniente, halagado ante el alto grado de confianza que me conferían. He de decir que el amigo del profesor era (supongo lo sigue siendo) hombre muy rico. Pasó el ano, vinieron a verme y les devolví la llave.

Varias semanas más tarde vinieron a verme de nuevo. El profesor después de haber intercambiado las frases de cortesía usuales se dirigió a mí en los siguientes términos: -Eugenio, supongo que después de tanto tiempo desde que nos conocimos usted se habrá percatado de que **** (aquí el nombre de su rico compañero) y yo somos homosexuales.- Si, si, le conteste.

Por aquellos tiempos, los setenta, la población homosexual de Dallas, tímidamente aun, habia surgido a la superficie. Se concentraban en determinado parques y lugares de esparcimiento, sobre todos bares y clubs nocturnos. La legislación anti homosexual continuaba en pleno vigor y la policía de vez en cuando realizaba “raids” en tales lugares con la consiguiente publicidad en la prensa, detenciones, etc.

El caso es que mis clientes querían que yo les confeccionara una especie de reglamento de una sociedad (que permanecería sumergida en cuanto era impensable las autoridades la registraran). También querían que les redactara un como decálogo de los derechos que todo homosexual podría invocar en caso de ser detenido. Para ayudarme a tal gestión y me sirviera de guía o modelo me proporcionaron varias revistas para homosexuales que se editaban en San Francisco, ciudad está que era (y lo sigue siendo) la capital del homosexualismo en los Estados Unidos. Querían además que una vez realizado este trabajo, me encargara de la dirección jurídica de tal asociación. Y que representara a los miembros de la misma en caso de que tuvieran problemas con la ley. Les dije que me dieran un par de semanas para pensarlo. Debo adelantar que me ofrecían una pingüe retribución mensual.

Yo no llevaba mucho tiempo en la profesión, no nadaba precisamente en la abundancia y la cantidad que me ofrecían era tentadora.

Al final de las dos semanas les llame y les dije que sintiéndolo mucho no podía complacerle y que declinaba la oferta. El pretexto que les di fue que yo no era un abogado criminalista y que como las muchas detenciones que se venían produciendo requerirían un letrado ducho en derecho penal y yo no lo era, pues no les podría ser de utilidad. Sacarlos de la cárcel no presentaba ningún problema: el “habeas corpus” era (y es) una potente arma a la que todo ciudadano tiene derecho en este país. Pero muchos de estos homosexuales no se contentaban con recobrar la libertad después de unas horas privados de la misma. Lo que querían era desafiar las leyes restrictivas litigando contra el estado de Texas y si fuera necesario llegar hasta el Tribunal Supremo en Washington, DC. (Como eventualmente sucedió). Les dije a mis clientes que yo no estaba preparado para ello.

El caso es que si yo no hubiera tenido más ambición que el dinero quizá hubiera aceptado el encargo. Yo ya me las arreglaría para salir del paso adecuadamente asociándome con algún otro abogado que me ayudara a salir del paso. Pero pudo más en mí el temor a que el público me tomara como uno de “ellos”. El consabido “que dirán” inclinó el platillo de la balanza en sentido negativo.

En España la revolución sexual tuvo caracteres más profundos que en los Estados Unidos, y concretamente en Texas. Y además empezó antes. Yo recuerdo haber visto en Madrid una producción teatral, “Por qué corres Ulises” de Antonio Gala, en un teatro comercial en Diciembre de 1975, apenas muerto Franco, en la que salía a escena una señora totalmente desnuda. Por aquellas fechas eso aquí era impensable.

También la revolución homosexual comenzó en España décadas antes que en USA. Fue cuando maricón devino “gay” utilizándose un vocablo inglés, que en los Estados Unidos sustituyo, en su día, a “queer” y otros términos menos usuales.

Hoy “queer” ha sido extirpado del vocabulario, como maricón en España, pero en nuestro país la antigua denominación de los homosexuales ha venido a ser una expresión politicamente incorrecta. Es como la palabra “negro” en USA, que ha llegado a ser tan inadmisible que cuando alguien se atreve a pronunciarla y salta a la prensa los plumillas no la transcriben con todas sus letras sino con la letra “N”.

Muy recientemente, en este mismo mes de Julio 2015 en que escribo esta entrega de mi blog, el Tribunal Supremo de los Estados Unidos ha sancionado la legalidad del matrimonio homosexual, decisión esta que ha sido recibida con alborozo por los grupos interesados y violentamente rechazada por los radicales (“tea party”, evangelistas, etcétera) del partido republicano. Hay que tener en cuenta que el matrimonio entre personas del mismo sexo no estaba prohibido, antes de la decisión del Supremo sino en nada más que en 11 estados, entre ellos Texas. Inmediatamente, y haciendo caso omiso de la sentencia del alto tribunal muchos oficiales del registro civil en muchos de los condados de Texas se negaron a emitir licencias de matrimonio basándose en “escrúpulos” religiosos.

Yo, y muchos de los que tienen una concienciación social acepto, con respeto, la decisión del Supremo. Es hora que este colectivo homosexual se funda con el resto de la población heterosexual y goce del respeto y beneficios que se le ha venido negando durante siglos. La única objeción que muchos ponen a la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo es la insistencia de los interesados en calificar a estas uniones como “matrimonios”. Como su raíz etiológica indica el matrimonio es la unión de un hombre con un a mujer y nada más. Los afectados han venido rechazando una modalidad alternativa basada en una relación contractual que vendría a garantizar los mismos derechos y beneficios del matrimonio entre parejas heterosexuales. Pero es tanto el prestigio que conlleva el término “matrimonio” que los afectados, según arguyen, no pueden aceptar ninguna otra opción terminológica sin el riesgo de ser considerados como ciudadanos de segunda clase.

La lucha de gays y lesbianas no está terminada, ni con mucho. Se enfrentan en el futuro con infinidad de problemas de discriminación en todos los órdenes para la que no existe una legislación que los proteja.

Ya el término “matrimonio” incrustado permanentemente en la sociedad y en la cultura de nuestros tiempos quedan sin embargo problemas adicionales de terminología. Resulta chocante, por lo menos lo es para mí, leer en la prensa referencias a situaciones tales como el actual embajador de los Estados Unidos en la corte de Madrid llegando a una recepción en compañía de su “esposo”. Los vocablos marido, esposa, en tales uniones son confusos cuando no absurdos. En un matrimonio de gentes del mismo sexo, ¿quien es el marido y quien es la esposa? Como llamar al uno y al otro con carácter no solo oficial sino en situaciones en la vida corriente. Se impone pues hallar nuevos vocablos que terminen con ambigüedades.

Entretanto, conseguida la victoria después de décadas de lucha contra los gobiernos, la iglesia, y la incomprensión y hasta odio de muchos, los homosexuales rememoran con melancolía aquellos anos de desafío y enfrentamiento a una mayoría irreductible. Ya allanadas todas o casi todas las dificultades se encuentran con una vida chata y sin retos. Pasa como cuando, desaparecido Franco, escritores y periodistas añoraban aquellos años cuarenta y cincuenta en los que disfrutaban buscando como hacer llegar sus mensajes a sus lectores burlando a la censura, o como cuando los jóvenes, más tarde, corrían perseguidos por los “grises” mientras gritaban muera Franco. Piensan, como Jorge Manrique proclama en sus Coplas, que”cualquier tiempo pasado fue mejor”.

POBRE ANDALUCIA

Hace muchos, muchos anos, recién llegado a este país, (1958) me presentaron a un individuo en una fiesta. Dándose el caso de que ambos éramos extranjeros nos preguntamos mutuamente por nuestro país de origen. -Soy italiano, me dijo mi interlocutor, “pero no del sur, ¿eh?”.

Me quedé pensando. Qué interés en precisar la geografía de su procedencia. Por aquellas fechas yo sabía muy poco de Italia. Con el tiempo averigüé que el “mezzogiorno” italiano era (y lo sigue siendo) la región pobre del país, cada vez más pobre cuanto más avanza uno hacia el sur hasta tocar el extremo meridional de la “bota”. Seguro que si el italiano de marras hubiera nacido en Sicilia o Calabria lo hubiera negado.

También me enteré de que Italia, junto con Alemania, Rusia, Polonia, etc. habia enviado millones de sus hijos a los Estados Unidos en las últimas décadas del siglo XIX y primera del XX. La inmensa mayoría procedían del sur. Todos o casi todos eran labriegos, analfabetos, obligados por su condición a buscarse la vida en menesteres que nadie quería. La historia de siempre.

Yo cuando me preguntan de dónde soy no digo que soy andaluz porque la geografía no es punto fuerte del americano medio. El americano medio no sabe ni lo que es ni donde esta Andalucía. Irónicamente, ni que hay una Andalusia (asi, como lo pronunciaría un andaluz, con la ese) en el estado de Alabama y una ¡Camas! (Sevilla) en el de Washington. Y no les culpo de ello. Las regiones europeas no entran en el radar de sus conocimientos. En esto no se distinguen de los españoles. Sabe el español medio donde está la Nueva Inglaterra (New England) en los Estados Unidos? Si me preguntan de dónde soy contesto que soy español. A veces cuando oyen “Spanish” me preguntan, en su ignorancia, ¿ de donde concretamente, de Argentina, de México? Pero esto es otra historia. Los que saben dónde está España me pregunta de donde en España. Y contesto que de Sevilla, no de Andalucía. Y si persisten e inquieren donde esta Sevilla entonces les digo que en el sudoeste de la península. ¿Para que decir Andalucía si no se enteran?

Pero jamás se me ocurriría decirles que provengo del norte, aunque tenía un amigo, más bien un amigo de mi padre, que aunque nativo de Sanlucar de Barrameda, proclamaba (entre quienes no le conocían) que habia nacido en Bilbao. Tenía sus razones, (absurdas) pero también esto es otra historia. Hace años ganó gran popularidad en los Estados Unidos un ventrílocuo español, que aparecía a menudo en la televisión norteamericana bajo el nombre de “Don Wences” (lao). Era un hombre más bien brusco, con poca paciencia. Era de un pueblecito perdido en la provincia de Cáceres. Me refería que cuando una señora le preguntaba (en USA) de donde era y le cogía en mal momento le contestaba: -Señora si yo le digo a usted de donde soy usted no se entera. Asi que es que excepto cuando se encontraba en España, optaba por manifestar que era de Madrid.

No, nunca he negado mi cuna: Recuerdo los versos de Fernando Villalón:

Que me entierren con espuelas
El barboquejo en la barba
Que siempre es un mal nacido
Quien reniega de su casta

Un eminente español, (madrileño) George Santayana (Jorge Nicolás Agustín Ruiz de Santayana, 1863-1952) poco conocido en España pero un gigante intelectual en los Estados Unidos, criado y educado en Boston y profesor de Filosofía en la Universidad de Harvard, jamás cambio de pasaporte. Murio en Roma con su pasaporte español. En una gran novela suya, “The Last Puritan”, en parte autobiográfica, hacia decir al protagonista de la misma que se honraba de no haber nunca “cambiado de mujer, ni de religión y ni de pasaporte”, lo que se correspondía, excepto que nunca se casó, con su propio credo personal.

Yo amo a Andalucía, sobre todo a la que conozco bien, a la mía, a la Andalucía Baja, o sea Sevilla, Cádiz y Huelva. La amo, pero como se ama a una hija tonta. Como odio los nacionalismos ni me vanaglorio de ser español ni, mucho menos, de ser andaluz. Yo no soy como algunos españoles, transterrados voluntariamente como yo, que son españoles profesionales y lo proclaman en todas partes, a todo el mundo y a todas horas. Desde que se levantan hasta que se acuestan ejercen su profesión de español en todos los aspectos desde las pegatinas en el coche hasta observar las horas de las comidas.

A mí me parecen puras pamplinas todo eso de la “patria andaluza”, la bandera blanquiverde, el himno de Andalucía, las expresión “andaluces y andaluzas” (que en la lógica de sus adherentes debería ser más bien “andaluzos y andaluzas”) y lo del “padre de la patria” un buen señor que si no hubiera sido salvajemente fusilado estaría hoy tan ignorado como lo fue durante la Republica (1931-39), cuando nadie ni en España ni en la misma Andalucía le hacía caso.

Porque ¿de qué podemos enorgullecernos de Andalucía? Sobre todo en los tiempos que vivimos, que se remontan a muchos, muchos anos. ¿Qué hay en Andalucía que infunda respeto en el mundo? La triste realidad es que estamos a la cola de Europa en muchos aspectos, sobre todo en educación, en la que después de treinta años de funesto desgobierno no hemos producido sino una juventud funcionalmente analfabeta que es el hazmerreír de Europa y una legión de ni-ni, parásitos de la economía familiar, cuyo único norte es prepararse los lunes para la asquerosa botellona del fin de semana.

Originamos en Andalucía productos agropecuarios que deleitan a consumidores tanto nacionales extranjeros y difunden el nombre de España (no de Andalucía) por todas las latitudes. ¿Pero dónde están las industrias (excepto Abengoa, una verdadero triunfo, porque la tan cacareada industria aeronáutica no es sino mero ensamblaje), el desarrollo tecnológico de propia creación, el espíritu emprendedor, en fin todas la claves de progreso y crecimiento? Como digo, aborrezco los nacionalismos y huyo de comparaciones inútiles pero yo podría pavonearme si hubiera nacido o viviera en países como Singapur, donde nadie echa papeles por las calles, (Sevilla es una de las ciudades más sucias de Europa) o cualquiera de los países escandinavos, que van a la cabeza del mundo en muchos sectores, entre ellos los sistemas de educación o, sin ir más lejos, algunas de las regiones españolas que tradicionalmente se han destacado por encima de las del resto del país.

En Andalucía el que reúne cuatro perras y quiere invierte sus dinero (mal o bien ganado) lo primero que hace es comprarse un cortijo o un buen sillón del que no se levanta sino para ir al banco a cortar el cupón. A nadie se le ocurre montar una fábrica de lo que sea.

Pena dar el destino de los millones que ha entrado en Andalucía cuando mamábamos de las ubres de la Comunidad Europea. En los tiempos del imperio la plata de la Indias se la apropiaban los banqueros que asi se resarcían de sus cuantiosos préstamos a la Corona. En nuestros tiempos los ríos de oro provenientes de la tal comunidad se han invertido en programas inútiles cuando no han ido a los bolsillos de corruptos políticos.

Asi andamos. Ya no se airea el slogan “Andalucía imparable”. Para mi que hace muchos años que está parada, bien parada.

DON MANUEL FRAGA IRIBARNE

El reciente fallecimiento de Don Manuel Fraga Iribarne me trae a la memoria las circunstancias en que llegué a conocer a un hombre de tan larga historia política. Fué ministro con Franco y con la Monarquía, embajador en Londres, fundador del Partido Popular y presidente de la Comunidad de Galicia. Un verdadero talento que supo adaptarse a las peculiaridades de ambos regímenes.

Corría el año 1964. Yo vivía-y sigo viviendo- en Dallas, Texas. Un dia de Octubre de tal año el director de la Oficina Nacional Española de Turismo en Dallas, que era amigo mio me llamó anunciándome que al dia siguiente llegaba a la oficina Don Manuel Fraga Iribarne, a la sazón ministro de Información y Turismo. Este amigo era Enrique II (véase “Los Tres Enriques”, en este blog. (Marzo, 2011). Todo nervioso me pidió que me acercara a la Oficina por si necesitaba mi ayuda. Yo, encantado, asentí.

Yo en mi vida había conocido a un ministro, ni español, ni de ninguna otra nacionalidad. Había conocido (es un decir) ex ministros y a personajes que luego llegaron a ministro. Entre los primeros figuró Don Ramón Serrano Suñer, el famoso “cuñadísimo” (estaba casado con una hermana de la mujer de Franco, el Generalísimo). Cuando yo ejercía la abogacía en Sevilla el Oficial Mayor del Colegio de Abogados, otro amigo, me sopló la noticia de que Serrano, que, retirado (o “mandado” a retirar) de la política era un abogado de postín en Madrid había venido a Sevilla a informar en la Audiencia Territorial. Yo y unos pocos mas fisgoneamos en la preciosa sala anexa a la de audiencias y a poca distancia pudimos ver como Don Ramón hablaba con algún compañero. Recuerdo que se estaba refiriendo a la luminosidad de Sevilla. Era un hombre delgado, de pelo blanco. Rezumaba distinción. Pero en fin, conocerlo no lo conocí. Poco mas o menos es como sj lo hubiera visto en el NO-DO, el noticiero de obligatoria proyección en todos los cines de España por aquellos años.

Más de cerca conocí a otro personaje que con el tiempo ocupó la poltrona ministerial. Cuando cursaba el quinto año de Derecho en la Universidad de Sevilla nuestro profesor de Filosofía del Derecho fué Don Joaquín Ruiz Giménez. El curso acababa de comenzar y cuando llevábamos escasamente cuatro o cinco dias de clases un día dejó de asistir. Le sustituyó un ayudante que no dijo ni palabra acerca de su inasistencia. A los pocos dias leímos en la prensa que había sido nombrado embajador en el Vaticano. Con el tiempo llegó a ser Ministro de Educación.

Don Manuel Fraga formaba parte del grupo de tecnócratas del que Franco se rodeó a partir de 1959. Con la aproximación a los Estados Unidos a España y tras la conclusión de los Tratados de Ayuda y Mutua Defensa respaldados por el Presidente Eisenhower pero instigados por su Secretario de Estado, John Foster Dulles, España paso de ser de una pariah en el concierto de las naciones a un pais si nó querido al menos acreedor al respeto de la comunidad democrática. Todo se debió al hecho de que los Estados Unidos, enfrascado en una guerra fría con la Unión Soviética había encontrado en España un adalid contra el comunismo internacional.

Habiendo por fin encontrado un amigo en los Estados Unidos el gobierno de Franco pensó que había llegado la hora de impulsar el turismo americano hacia España. Con este motivo se crearon varias Oficinas en el país, eligiendo sus sedes en grandes ciudades como Nueva York y Chicago y otras mas pequeñas pero con gran pujanza económica. Entre estas figuraba Dallas, El gran impulsor de este desarrollo turístico fue Don Manuel Fraga Iribarne, Ministro de Información y Turismo de 1962 a 1969.

Cuando llegué a la Oficina el Ministro no había llegado aún. Al rato veo a entrar a un hombre alto, de cierta corpulencia, que al momento reconocí por las fotografías que con frecuencia se publicaba en la prensa. Don Manuel rezumaba autoridad y dotes de mando Nos sentamos en la diminuta oficina del director. Algunos cafés aparecieron. Al rato Don Manuel manifestó que le gustaría darse un paseo por el centro y tomarle el pulso a Dallas.

Aunque de una riqueza económica extraordinaria y gran dinamismo, Dallas era una ciudad provinciana, con escasos contactos con el exterior. El asesinato del presidente Kennedy la puso en el mapa. Antes nadie en Europa sabia donde estaba Dallas. Después del regicidio todo el mundo conoció su existencia. Así que Don Manuel tenia la natural curiosidad por esta ciudad que poco menos de un año antes había atraído la atención del mundo.

De todas las personas que componían el pequeño grupo que tomábamos café con Don Manuel yo era la única persona que conocía bien la ciudad. Enrique (Enrique II) me pidió que le acompañase a lo que yo accedí, con gusto. Ya en la calle Don Manuel me preguntó que ambiente político se respiraba en la ciudad en los días y las horas que precedieron al asesinato.

Yo le contaba a Don Manuel que Texas era (y lo sigue siendo) un estado mayormente conservador, pero que en Dallas, en particular, campeaba la extrema derecha, inspirada por una organización, la John Birch Society, que mantenía que el gobierno de los Estados Unidos y la Unión Soviética estaban hermanados para conseguir, un dia, un gobierno mundial de inspiración comunista. La JBS predicaba que el general Eisenhower, era, en efecto, no solo presidente de los Estados Unidos, pero además un agente secreto de la URRS.

Al llegar el presidente Kennedy a la Casa Blanca, la JBS arreció en sus ataques. A las razones de siempre, añadía a tales ataques el hecho de que John F. Kennedy no solo era liberal y demócrata, (Eisenhower era republicano), sino católico, el primer candidato a la presidencia de religión católica en la historia del pais. A semejanza de lo que hoy ocurre con el presidente Obama, a quien el “Tea Party,” un grupo virulento que se asemeja a la JBS, rechaza (sin decirlo) por ser negro y que mantiene que ni siquiera nació en los Estados Unidos, requisito sine qua non para alcanzar la presidencia de los Estados Unidos, la JBS acusaba al presidente (otro agente comunista) de impulsar un programa de derechos civiles que expresamente favorecía a la comunidad negra.

Escasamente un mes antes del asesinato Adlai Stevenson, un prominente demócrata, amigo del presidente Kennedy y embajador de los Estados Unidos en las Naciones Unidas fue agredido salvajemente en Dallas. Cuando salía a la calle después de haber dado un discurso en el Convention Center apoyando la candidatura de Kennedy para una segunda vuelta a la presidencia, un energúmeno de la extrema derecha le golpeó la cabeza con una pancarta, lo que necesito asistencia médica y varios puntos de sutura.

Por las mismas fechas el Vicepresidente de los Estrados Unidos, Lyndon B. Johnson y su esposa, Lady Bird, que se encontraban a la puerta del Hotel Baker, en pleno centro de Dallas, después de haber participado en un evento politico fueron objeto de una violenta agresión verbal. Johnson se presentaba de nuevo como candidato a la Vice Presidencia junto con el Presidente Kennedy para las elecciones de 1964. Yo presencie dicha agresión.

El dia del asesinato, 22 de noviembre de 1963, el diario The Dallas Morning News publicaba un anuncio que cubría toda una pagina, enmarcada, de negro y ominosamente semejando una mortuoria en la que se hacían 10 preguntas al presidente Kennedy, una de ellas por qué Bobby Kennedy, el hermano del presidente y ministro de Justicia perseguía a los conservadores republicanos y no arremetia contra los comunistas que pululaban por el congreso de los Estados Unidos. El anuncio lo había pagado una organización local, coordinadora de la JBS, cuyo presidente era amigo íntimo del alcalde de Dallas.

Don Manuel me escuchaba atentamente. De vez en cuando me hacia alguna pregunta. Cuando terminé de describir cómo respiraba Dallas el día del asesinato, sentenciosamente manifestó; Si, una Pamplona protestante.

Pensé que al despedirme de Don Manuel no le volvería a ver personalmente. Quién me iba a decir, que sí que volveria a verlo. Fue cuatro años mas tarde.

A principios de los sesenta las autoridades de la ciudad de San Antonio, a 400 y pico kilómetros al sur de Dallas pensaron en organizar algo grande para celebrar el 250 aniversario de la fundación de la ciudad. La idea cuajó y se realizó en lo que vino a llamarse la Hemisfair de San Antonio. Fue una auténtica International World Fair. Financiado por los gobiernos de los Estados Unidos, y Texas y por numerosas companias americanas. Se construyeron pabellones de muchos paises, entre ellos el de España , que constituyó yo uno de los mas grandes y atractivos de la Feria.

Para España, cuyo régimen no contaba con muchos amigos en el mundo y se desesperaba con proyectar una imagen favorable al público internacional la Hemisfair fue un éxito tremendo. España se volcó, no solo presentando un gran pabellón, sino aportando una extensa gama de los mejor que podía producir el país, desde varias de las grandes pinturas del Prado, los Coros y Danzas, películas (entre ellas la incomparable “Bienvenido Mr. Marshall”) exhibiciones gastronómicas a cargo de importantes “chefs”, etc.

La Hemisfair se abrió en Abril y se clausuró en Octubre de 1968. A mi me invitaron a una gran fiesta, parte de los festejos del Día de España a celebrar en una fecha de Octubre, no recuerdo el día. Yo ya ejercía de abogado y mis quehaceres me impedian destinar dos días a divertirme, pues dos días eran los que necesitaría cubrir si viajaba en coche cerca de 900 kilómetros (ida y vuelta).Asi pues cogi un avion (una hora de vuelo) con idea de regresar en un vuelo nocturno. Judy, mi mujer no tenia la flexibilidad laboral que yo, como autónomo, gozaba.

Llegué a media tarde (la fiesta comenzaba a las siete) y me entretuve en recorrer la feria en la que participaban muchos paises, visite varios pabellones extranjeros,y como es natural pasé la mayor parte del tiempo en el pabellón español, que era precioso .A las siete y pico me dirigi al Hotel Hilton, verdaderamente fastuoso, que se estrenaba en aquellos días.y que era donde se celebraba la fiesta. Nada más llegar y sin esperarlo, vi desde cierta distancia la figura irrepetible de don Manuel Fraga Iribarne. Me alegré muchísimo Estaba rodeado de un grupo de americanos y no quise interrumpir. Cuando vi que se quedaba sólo rápidamente, para evitar que le acosaran de nuevo, me dirigí a él. Antes de que me presentara ( hacía cuatro años desde la última vez que nos vimos) me reconoció incluso por mi nombre. Charlamos de varias cosas y le felicité por la nueva Ley de Prensa, que con las naturales reservas, había sido bien acogida por los medios informativos americanos.

Hay que recordar que Fraga sucedió en el Ministerio de Información a Don Gabriel Salgado. Salgado era hombre de iglesia, pacato donde lo hubiera, que continuó la férrea censura del régimen e impuso una descabellada interpretación de lo que él entendía como “la moral y las buenas costumbres”. Bajo su mandato la publicidad comercial de prendas de vestir, películas e incluso canciones llegó a extremos ridículos. Su sucesor, Fraga, hombre liberal, nos trajo su Ley de Prensa e Imprenta de 1966 que cambió el rumbo y liberalizó los medios. Los cínicos decían: “con Salgado, todo tapado; con Fraga, hasta las bragas”.

La fiesta fue magnífica. Asistían varios miembros de los gobiernos local, estatal y federal, entre los últimos Mr. Steve Udall, de Nevada, ministro del Interior.”Interior” no es sinónimo de Gobernación, como es habitual en España.  Su misión es la conservación y cuidado de los terrenos, bosques, y edificios propiedad del gobierno federal. El gobierno de los Estados Unidos es propietario de todos los edificios ocupados por la administración federal, parques naturales e incluso miles de caballos y búfalos salvajes que crecen libremente en las vastas llanuras del “midwest”.

También, aparte de Don Manuel habían venido desde España algunos dignatarios,
personajes y personajillos. Entre ellos tuve la ocasión de charlar con Niní Montián, la conocida y antigua artista del cine, algo fondona, pero todavía espectacular. Me dijo que se había retirado del cine y de la escena y que ahora se dedicaba a relaciones públicas y de ahí su presencia en la Hemisfair. También saludé al Embajador de España en Washington DC, Don Alfonso Merry del Val. Al preguntarle si era pariente del Capitán General Merry del Val, tan querido en Sevilla (el Ayuntamiento le dio su nombre a un calle, que después, siendo gobernado por la coalición socialista-comunista lo sustituyó por el de la actriz comunista Pilar Bardem) el embajador me dijo que el militar pertenecia a “otra rama” de la familia. Yo para entonces estaba mas que “alegrito”.

Cuando observaba que el Ministro Udall bailaba con una rubia despampanante, me acerque a Don Manuel y le comenté:
Don Manuel, ¿ ha visto usted lo bien acompañado que está su colega, el Ministro del Interior?
Si señor, como debe estar todo Ministro, me contestó rápido el de Información y Turismo.

En las dos ocasiones en que tuve la oportunidad (y el honor) de tratarle Don Manuel demostró, con sus rápidas observaciones una aguda comprensión del clima político de Dallas (una Pamplona protestante) y una humorística (quizás orgullosa) percepción del cargo que ostentaba (como debe estar todo Ministro). Cuando fue ministro del Interior, ya muerto Franco y siendo Arias Navarro Jefe del Gobierno hizo famosa la frase “la calle es mía”. Esto tuvo lugar en 1976, al tiempo de combatir ciertos desórdenes callejeros. La frase ha sido interpretada en el sentido de que el dominio de la calle, como vía de tránsito, pertenece al Estado. Yo le doy una interpretación mas sencilla. Creo que Don Manuel dio a entender con ello que contaba con los resortes necesarios par mantener el orden. El orden fue siempre norte en su vida política.

La extrema izquierda le atacaba no sólo por ser un directo heredero del régimen franquista, sino por su recto sentido de lo que debe ser el orden y respeto a la jerarquía. Tampoco era santo de devoción para la extrema derecha, que se espantaba de sus esfuerzos para liberalizar a España. Recordemos que fue Fraga quien presentó a Santiago Carrillo, recién regresado del exilio, en el Club XXI de Madrid.

Fué muy criticado por la izquierda porque se atrevió a llamar “ignorante” a Felipe Gonzalez cuando éste era primer ministro y Don Manuel, jefe del Partido Popular se encontraba en la oposición. Veamos. A la edad de treinta años Felipe González (nacido en 1942) no era sino un Licenciado en Derecho, abogado laboralista, que vivía, como líder socialista en la clandestinidad. A la edad de treinta años Fraga era, por oposición, Catedrático de Derecho Politico, Letrado de las Cortes (sacó el número uno) y diplomático. Al tiempo que Felipe González llego al poder, 1982, Fraga había sido dos veces ministro, embajador en Londres y habia dado la vuelta al mundo varias veces. Felipe González no había pasado de Francia. Que Felipe González tenia (y suponemos que tiene) indudable talento político no nos cabe duda. Pero que en las fechas indicadas fuera incapaz de competir con Don Manuel, hombre de muchos saberes, tampoco nos cabe duda.

Cuando el partido socialista ganó el poder Don Manuel vió que sus horas de lider de la derecha a escala nacional estaban contadas. Decidió pues volver a sus lares, a su Galicia natal. En la primera ocasión que pudo se presentó a las elecciones para la presidencia de la comunidad gallega las ganó y permaneció en el poder como tal presidente quince años. Quince años que, pese al sentir de sus detractores transformaron a Galicia. Después vino la catástrofe del “Prestige” y en 2004 la pérdida de la mayoría por el Partido Popular. Sin alharacas Fraga salió de la escena y volvió a su escaño en el Senado, donde le sorprendió la muerte. Descanse en paz.

Xenofobia en los Estados Unidos

Una vociferante minoria, mayormente compuesta por miembros del llamado “Tea Party” se opone ferozmente a todo tipo de concesión a la masa de indocumentados o ilegales que actualmente reside en los Estados Unidos. Ha habido durante los últimos cuatro o cinco años varios intentos de solucionar el problema inmigratorio. El mas conocido fue el impulsado por nada menos que el anterior presidente Bush y apadrinado por el fallecido senador Ted Kennedy, demócrata, y el republicano, senador también, John McCain. Este proyecto llego a ser presentado en el congreso pero no prosperó. .Desde que el actual presidente, Barak Obama, ocupa la Casa Blanca, tales proyectos no sólo han sido abandonados sino que todo esperanza de que se produzca una substancial reforma migratoria parece hoy por dia casi imposible.

Hace unas semanas, un senador de tendencias moderadas, el republicano Lindsey Graham, de la Carolina del Sur sorprendió a la opinion pública mostrando estar en desacuerdo con el texto de la Enmienda XIV a la Constitución de los Estados Unidos segun la cual “todas las personas nacidas o nacionalizadas en los Estados Unidos, y sujetas a su jurisdicción, son ciudadanos de los Estados Unidos…etc”. El senador Graham cree que las personas nacidas en los Estados Unidos de padres indocumentados no deben de ser considerados como ciudadanos de este pais..

El senador Graham ha anunciado un debate sobre este punto para el otoño. Varios senadores, entre ellos el citado John Mc Cain, que ha abandonado su perfil moderado de antaño, se han adherido a la tesis del Senador Graham. Ni que decir tiene que la facción mas radicalizada entre los republicanos, incluida por supuesto los lideres y miembros del Tea Party se han sumado a la propuesta del Senador Graham.

La raiz de la cuestion radica en una especie de inquina o animadversion contra los varios millones de ilegales ( el 70% de origen latinoamericano) que pueblan el pais. Visto que el deseo de los antiinmigrantes de deportar a los once millones (segun estadisticas fiables) de ilegales no es factible, cualquier posibilidad de encontrar medios de crear problemas a los mismos es acogida con alborozo por los extremistas.

Tradicionalmente la adquisicion de la nacionalidad esta basada en dos sistemas : el del “jus solis” o derecho por la tierra y el de “jus sanguini” o derecho por la sangre. La mayoria de los paises, incluidos los Estados Unidos, aplican ambos sistemas. Historicamente Alemania constituia una excepcion: se aferraba al jus sanguinis como única opción. . Las protestas cada vez mas mayores de los hijos de la masiva inmigracion turca operó el milagro. A principios del siglo actual Alemania cedió y concedió la nacionalidad alemana a tales inmigrantes bajo ciertas condiciones. Ello ha hecho possible que hayamos visto en el recientemente concluido Campeonato Mundial de Futbol a varios jugadores de etnias no germánica (entre ellos un español) formar parte de la selección alemana.

El tema llave de la cuestion es la frase “y sometidos a su jurisdicción”. Esta frase condicionante fue incorporada al texto de la Enmienda (promulgada en 1868 mayormente para acomodar a los negros recien liberados de su esclavitud) para excluir de la adquisición de la nacionalidad por el mero hecho de nacer en territorio norteamericano a los hijos de ciertos diplomáticos y a los indios nativos (antiguamente conocidos en España como los “pieles rojas”) cuya varias y diversas tribus se consideraban asimismo como “naciones” independientes. Segun Graham y los analistas que han estudiado esta cuestión la Enmienda no ampara a los hijos de ilegales porque tanto estos como sus indocumentados padres no estan sometidos a la jurisdicción de los Estados Unidos sino a la de sus paises de origen. Careciendo de un domicilio legal en los Estados Unidos no estan sujetos a fidelidad a un pais donde no viven en legalidad.

Al tiempo de promulgarse la Enmienda no cabía este problema. La inmigración hacia los Estados Unidos entonces era ilimitada y no estaba regulada Y, claro es, si el nacimiento en los Estados Unidos no confiere automáticamente la nacionalidad norteamericana a los hijos de tales indocumentados esto significa que la Enmiendad tiene que ser reformada. Pero una reforma constitucional por via de enmiendas (la única opción possible) es extremadamente dificil. Dos terceras partes de ambas camaras tendrian que aprobar tal reforma, la que a su vez tendria que ser ratificada por las tres cuartas partes de las legislaturas de los cincuenta estados de la Unión. Esto no solo es dificil sino que, como enseña la experiencia, llevaria años en llevarse a cabo.

Asumiendo que la reforna tuviera lugar, ¿que efecto práctico tendría? Ninguno. En vez de aminorar, la poblacion ilegal se incrementaría. Esto aparte de la dificultad de implementar la reforma. Los únicos que se beneficiarían serian los falsificadores de actas de nacimiento, los que, sin tal reforma, ya tienen un mercado bastante lucrativo.

Hay analistas que opinan que no habria necesidad de reformar la constitución. Que una ley especial podria conseguir el resultado que se busca.¬

En medio de todo esto hay bastante escepticismo en que tal reforma se lleve a cabo. Los xenofobos, sin embargo, creen que en ultima instancia prevalecerán. En fin, esperemos al otoño, a ver que pasa.

Agosto, 2010.

Demografía en el Tribunal Supremo de los Estados Unidos

Desde su creación hasta hace relativamente poco tiempo el Tribunal Supremo de los Estados Unidos se ha venido nutriendo de juristas varones y representantes de la clase conocida por los WASPS, es decir, blancos anglosajones protestantes. Muy lentamente, comenzando en el siglo XIX la hasta entonces sólida muralla de los WASPS empieza a resquebrajarse, primero por miembros de la religión católica. Pero la revolución demográfica tiene lugar en el siglo XX. En el siglo pasado entraron a formar parte del mismo un judío ( Louis Brandeis), un negro (Thurgood Marshall) y una mujer (Sandra O’Connor). Recientemente el Senado confirmó a una portorriqueña, Sonia Sotomayor. Con este nombramiento la composición del Tribunal Supremo se asemeja a la demografía general de los Estados Unidos. Faltan aun un mahometano, un oriental y un americano nativo (“native American”), o sea un representante de la especie humana que encontraron los conquistadores españoles y mas tarde los ingleses del “Mayflower”: un indio. Pero todo se andará.

Pero lo que me interesa consignar hoy es la afiliación religiosa de los jueces que forman el tribunal. Con la recientisima confirmación de Elena Kagan el siglo XXI se abre con seis católicos y tres judios. Esto demuestra, no solo la pujanza de la religion católica en los Estados Unidos sino que la antigua muralla de los WASPS ha caido estrepitosamente al suelo..

Y ahora podríamos preguntarnos: podria el tribunal Supremo de los Estados Unidos albergar un dia a un agnóstico? A un ateo?

La pregunta es válida. Al lado de multiples religions, agnosticismo y ateismo estan muy presentes en el pais, aunque pocos hacen bandera de tales orientaciones. Cabe dentro de lo posible que un presidente pueda designar un dia a un notable jurista con dudas religiosas o que simplemente niegue la existencia de Dios. La primera enmienda a la constitución no solo garantiza la libertad religiosa sino que protege la ausencia de afiliación a cualquiera fé. El problema es que, abrumadoramente, este país, como tal país, no es ni agnóstico ni ateo. Ya don Manuel Azaña, siendo presidente del Consejo de Ministros afirmó en las cortes españolas de 1931 que “España ha dejado de ser católica”., afirmación ciertísima, porque dejada atrás la época imperial, la España del siglo XX no hacia ya de la religión católica una política de Estado. Esta afirmación azañista fué mal entendida y peor aceptada. Pero esto es harina de otro costal.

Pues bien, si la España del siglo XX habia dejado de ser católica, es decir, religiosa,

podemos afirmar que los Estados Unidos de América del siglo XXI es un país eminentemente religioso. O por lo menos, así lo parece. Aunque pareza increible, en ciertas zonas del pais hay ciudades o pueblos que tienen mas iglesias que bares. “In God we Trust” (en Dios confiamos) campea en los billetes de banco. Tanto el Senado como la Cámara de Representantes disponen de su propio capellán. Muchos actos oficiales y no oficiales (e.g. competiciones deportivas) comienzan con una invocación religiosa.

Todos los años personas o grupos disconformes con tan descarada violación de la primera enmienda constitucional, que juntamente con la protección de la libertad religiosa garantiza la separación de Iglesia y Estado, entablan acciones judiciales contra autoridades federales o estatales. La defensa que tales autoridades esgrimen (con notable escepticismo por parte del público) es que tales manifestaciones no suponen apoyo a creencias religiosas y no tienen otro significado que adhesion a la tradición o a la historia del país. Excusa decir que ninguna de tales acciones ha prosperado.

Con tal escenario no parece viable que una designación presidencial que recaiga en un agnóstico o un ateo pueda contar con el beneplácito del Senado. Un cataclismo que proporcione tal eventualidad no parece hoy previsible.