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FRANCISCO FRANCO BAHAMONDE

Recientemente, con motivo de la publicación del Diccionario Biográfico Español de la Real Academia de la Historia se ha desatado una polémica en torno a la biografía del General Franco. Según el Diccionario Franco no fue totalitario, sino “autoritario”.

Tuve la ocasión de ver el en programa “59 segundos” de Televisión Española a varios periodistas de la cuerda socialista que se mostraban indignados con el Diccionario. Todos coincidían en calificar a Franco como “dictador”, aparte de asesino, criminal de guerra y otras lindezas por el estilo.

A mí esta discusión me parece lo que los anglosajones describen como una tempestad en una tetera. Las definiciones de estos conceptos, dictador, totalitario, autoritario, admiten pocas diferencias, ¿Fue Felipe II un dictador? ¿Un autoritario? Luis Suárez, eminente historiador y autor de la biografía, al ser interrogado por TVE sobre el tema matizó que al calificar a Franco como “autoritario” se había dejado llevar por la “conciencia histórica” no por la llamada “memoria histórica”

En la actuación del general Franco a partir de la sublevación militar de 1936 hay que distinguir tres períodos: el de la guerra propia (1936-1939); las dos décadas que siguen a la guerra (1940-1960) y finalmente, los últimos quince años de su mandato (1960-1975).
Vamos a asumir, complaciendo así a la jauría socialista, que tal actuación durante casi esos cuarenta años fue, sin tapujos, la de un dictador.

El período de la guerra apenas nos da pié para configurar la figura de Franco como “dictador”. Su primordial propósito era ganar la guerra. Hubo matanzas (en ambos bandos) en los primeros meses a cargo de organizaciones incontroladas. Franco se desentendió de los desórdenes de tal tipo que se produjeron en la zona llamada nacional. Como queda dicho, su único interés era proseguir la guerra hasta la victoria total.

Una vez terminada la guerra entramos en los horribles años cuarenta, quizás una de las épocas mas desastrosas en la historia de España. Para los que la vivimos fueron años de miseria, de hambres y también de epidemias (el tifus exantemático o “piojo verde” que mató a miles). Continuaron las alpargatas de tiempos de la Republica y, en el campo, el burro como medio de transporte del campesinado. La represión fue terrible. La Ley de` Represión contra el Comunismo y la Masonería se cobró a pocos comunistas que estaban o muertos, o escondidos o exiliados, pero hizo estragos entre los ilusos masones, quienes, en el mejor de los casos, perdieron sus carreras, o fueron condenados a largos años de prisión. También hubo muchas condenas a muerte. Pero (y esto lo ocultan los socialistas) también hubo muchos indultos. Y yo soy testigo de excepción. . Durante mi paso por la Auditoria de Guerra de la Segunda Division Militar, donde servi durante varios meses como Alférez de complemento (procedente de las Milicias Universitarias) pasaron por mis manos muchas “sumarias” (los militares llaman sumarias a lo que en el orden civil son sumarios) que hacían referencia a tales indultos. Los sumariados, conmutadas sus penas, salvaron sus vidas. Podría dar nombres pero ni es necesario ni lo aconseja la prudencia. Pero Franco, dictador, encuentra tiempo para hacer cosas que enriquecen al pais. Por ejemplo, vista la ausencia de inversiones privadas funda el Instituto Nacional de Industrias (INI) que sienta las bases para la creación de una sólida infraestructura. Nace la RENFE, fruto de la nacionalización de las antiguas compañías de ferrocarriles., como también se nacionalizarán los servicios telefónicos dando lugar a la creación de Telefónica. Internacionalmente, y asegurada la victoria de los aliados contra la Alemania “nazi” España parece dejada de la mano de Dios. Las potencias occidentales retiran sus embajadores. Francia cierra sus fronteras. Pero España no está para la política. Aunque el dictador dicta duramente los españoles no se rebelan. No seré yo un cínico como aquel (Stalin) que al preguntársele “¿Y la libertad?, repuso “¿Libertad? ¿Para qué?” Pero francamente, con la libertad no se come. Y los españoles de los años cuarenta lo que querían por encima de todo era comer. Por eso, cuando unos cuantos miles de españoles procedentes unos del “maquis”: francés y otros licenciados del ejército del general Leclerc, con el que liberaron a Paris, se infiltran por el Pirineo aragonés vitoreando a la República y creyendo que el pueblo se sumaría a los “libertadores, ¿qué hace el pueblo? Pues el pueblo lo que hace es delatar su presencia a la Guardia Civil, que hace escabechina de ellos.

Pero a pesar de una rígida censura nada ni nadie pudo sellar la boca de los españoles. En cafés,en los tranvías, en la calles y plazas y doquiera se reúnan, los españoles despotrican contra el gobierno y las autoridades, muy a menudo al alcance de los oídos de agentes de la policía, uniformados o no que pululan por todas partes y que manifiestan una aguda sordera. El espionaje doméstico organizado por manzanas típico de la Cuba comunista (que tanto ama Izquierda Unida) y por el que los padres denuncian a los hijos y los esposos recíprocamente cualquier desviación de la línea del partido jamás existió en España. La España de Franco nunca fue un “Police State”, o sea un país donde la vida de sus habitantes está estrechamente vigilada por las fuerzas del Estado. El que no se metía en política era libre de hacer y decir lo que le diera la gana.

Los años cincuenta son testigos de una lenta pero segura recuperación de las calamidades de los catastróficos cuarenta. El INI crea fábricas de cemento, de productos químicos, de abonos. Se construyen pantanos, astilleros, se crean (o robustecen) siderurgias. Nace IBERIA y la RENFE repone el material ferroviario perdido en la guerra. Los Estados Unidos ven en España a un sólido aliado contra la guerra “fría” y el general Eisenhower, mas o menos entusiásticamente se abraza con Franco en Madrid. Vuelven los embajadores, se abre la frontera francesa. Se eliminan las cartillas de racionamiento. Los españoles ya no pasan hambre. Desaparecen las alpargatas. Los obreros industriales abandonan el tranvia y se desplazan a bordo de la “Guzzi” una motocicleta de baja cilindrada. En el campo desparece el burro y el campesino lo reemplaza por el “Mosquito” una bici con un motorcito de penetrantes decibeles que arruinan las siestas

Franco se rodea de un equipo de tecnócratas que sacan al país de la autarquía. La peseta sube, las reservas de oro y divisas crece. Empieza a vislumbrarse una clase media antes inexistente. ¿Y el dictador? La censura sigue siendo férrea Pero más que a la política dirige sus dardos a la creación literaria y sobre todo al cine y toda la parafernalia que le rodea. Un ministro de Información y Turismo, un meapilas llamado Gabriel Arias Salgado elimina segmentos de novelas y películas considerados “pecaminosos” , alarga faldas y bañadores en periódicos y revistas e incluso prohibe a los bañistas masculinos lucir sus torsos (“bajo multa de cinco pesetas”) obligándoles a cubrirse con un albornoz.

Y así llegamos al tercer período. Durante los años sesenta continúa, arrollador, el progreso económico. Son los años del “milagro español”. Franco se asesora por verdaderas eminencias. (Cuando uno compara a un Ullastres, a un López Rodó o a un Fernández de la Mora con la “Trini” (Trinidad González, actual ministra de Exteriores) Bibiana Aido (ex ministra “de Igual-Da”, la “miembra”:) o Pepiño Fernández Blanco (actual ministro de Fomento) nos damos cuenta a qué abismos hemos caído). Crece la infraestructura, Se construyen autopistas,y aeropuertos. La Seguridad Social funda hospitales y clinicas. Se crean Universidades laborales. . Crece y se ensancha la clase media. En sus peldaños inferiores los que tenían motos ahora tienen un SEAT 600. Los que prosperan arriba se compran una segunda residencia, en la playa o en la montaña. ¿Y el dictador? Pues el dictador cada vez dicta menos. El ministro Fraga Iribarne, autor de una nueva ley de prensa crea la auto censura. A su amparo nacen publicaciones tales como Cuadernos Para el Diálogo y Cambio 16 que se atreven a abordar temas que no mucho antes eran tabú. Como consecuencia de tal amago de libertad comienzan las disensiones. Los estudiantes se manifiestan y el clero joven (la Iglesia por fin ha reconocido sus errores del pasado) se acerca al obrero.

Durante los últimos cinco años de su vida Franco fue de nuevo objeto de repulsa internacional. Nueve terroristas fueron juzgado y condenados a muerte. Muchos jefes de estado, incluido el Papa protestan o piden clemencia. Entre los que protestaron se encontraba Luis Echeverria (el de la viga en el propio ojo) presidente de la República de Méjico. Bajo su mandato y obedeciendo sus órdenes fuerzas del ejército mejicano masacraron a muchos estudiantes que se manifestaban contra su gobierno en la Plaza de l;as Tres Culturas en la capital mejicana. Pero entonces (1969) esto no se conocía porque durante muchos años la matanza se mantuvo en secreto. En fin, Franco presidió el Consejo de Ministros que analizó las peticiones de clemencia. Hubo una votación. El resultado de la misma fue que cuatro de los terroristas fueron indultados.y sus condenas de muerte conmutadas por cadena perpetua. La sentencia de muerte impuesta a los restantes por los tribunales (no firmadas por Franco, como no se cansan de decir sus detractores) fue confirmada por el Consejo. Llovieron las protestas. ¿Qué hizo el pueblo español? ¿Se unió a la indignación internacional?. Ni por supuesto. . Como una piña se adhirió a Franco y cientos de miles le aclamaron en Madrid. El Jefe del Estado
correspondió a los vítores en el balcón del Palacio Real alzando su mano parkinsoniana con gesto de acusada fatiga.

Pasado este triste acontecimiento Franco declina a ojos vistas. Ya no dicta nada. Se duerme en los Consejos. Ni hace ni deshace. Su agonía es lenta. En los Estados Unidos algún cómico hace un chiste fácil: “Franco esta todavía muerto” Fallece el 20 de` Noviembre de 1975. La opinión internacional no le ama. Pero le respeta.

Se me preguntará qué tiene que ver la polémica sobre si fue o no fue un dictador (que nosotros, para cortar por lo sano, hemos convenido en que si lo fue) con los logros de su régimen. Muy sencillo. Sus enemigos coinciden, en afirmar, “ad nauseam”, que fue, no solo un dictador, sino un asesino, culpable de cientos de miles de fusilamientos, un genocida. Más aún, en su inquina pretenden hacer creer a los incautos que le escuchan que calamidades tales como las que acaecieron en los años cuarenta, se manifiestan, repetidamente, a lo largo de los casi cuarenta años de su mandato. Por el contrario, ocultan los inmensos beneficios que el régimen de Franco proporcionó al país. Lo grave es que los que así le escuchan son, cada vez en mayoría, gentes que nacieron después de la muerte de Franco. Desaparecida la verdad en los libros de texto la gente joven está a merced de embusteros y falsificadores de la Historia. Es necesario, por tanto, poner los puntos sobre la íes.

Dos cosas hay que los falsificadores de la Historia no le perdonan a Franco: uno, que murió en la cama, y no colgado de un gancho carnicero, como Mussolini. La otra, que no se llevó un duro de las arcas del Estado.

Podrán derribar sus estatuas, erradicar medallones, cambiar los nombres de las calles, vilipendiar su nombre, si es que le nombran, en libros de texto, exhumar sus restos del Valle de los Caidos (algunos sugieren dinamitar el monumento), e incluso “revisar” el Diccionario Biográfico. Pero hay algo que no podrán desvirtuar ni negar. Y es que Franco, el mejor gobernante de la historia de España desde Carlos III, recibió una España feudal, agrícola y semi analfabeta y la dejó moderna, industrializada e instruida. . Y sobre todo, construyó, de la nada, una robusta clase media , que por ironías de la vida, engendró a nietos que hoy pretenden desconocer que sus ancestros se beneficiaron, y mucho, de las oportunidades que gozaron durante el franquismo. Eso fue lo que hizo Francisco Franco Bahamonde.

Como eramos y como somos

 

Debo la primera mitad del título de este trabajo a una película norteamericana, muy buena, estrenada en el año 1973, llamada The way we were  e interpretada por Robert Redford y Barbra Streisand. Desconozco su título en su versión española pero la traducción correcta del original en inglés es “cómo éramos”. La película trata de los amores  de una pareja en Washington, la capital federal de los Estados Unidos,  que comienzan en los años sombríos de la depresión causada por el crash bursátil del 29 y transcurren a lo largo  de los años treinta y la segunda guerra mundial. Brevemente, al final de la película,  la pareja se re-encuentra a comienzos de los años setenta.

El asunto que voy a tratar no tiene nada que ver con el  de la película. Me voy a referir hoy a la demografía de España, y concretamente, de Sevilla antes de la última guerra mundial y en la actualidad. En otra ocasión tocaré el tema de los usos y costumbres pertinentes a tales tiempos.

Antes de la última guerra mundial los países de la Europa occidental, España incluida, no eran receptores de inmigrantes. Los nativos de los países que hoy mandan millones a la Europa occidental; estaban muy quietecitos en su entorno familiar. Los situados en África, Asia y Oceanía la mayoría colonias, estaban sujetas a sus respectivas metrópolis. Por otra parte, los países de Hispanoamérica no parecían estar sumidos en la pobreza que azota  hoy  a algunos de ellos. Algunos incluso eran ricos. La Argentina gozaba de un nivel de vida superior a la de algunos países europeos, incluido España. Disponía de reservas de oro sólo superada por Gran Bretaña y Estados Unidos.

Nó, el flujo migratorio corría en dirección inversa. Los países imperiales  europeos mandaban a sus hijos a sus  colonias, más que en busca de trabajo, a invertir en explotaciones agrícolas o industriales, atraídos por la abundancia y baratura de la mano de obra. El Reino Unido, Francia, Holanda, Bélgica, controlaban  inmensas posesiones en varios continentes. Italia sólo disponía de Libya,  prácticamente un desierto. Su pujante población se derramaba, por  millones, en  la Argentina. España, la España de la alpargata, mandaba sus nacionales  a sus antiguas colonias en el Norte (Méjico) Centro y Suramérica y por supuesto, Cuba. Algunos catalanes se establecieron en islas Filipinas, donde ya en el siglo XIX habían ya creado la cerveza San Miguel. Alemania, despojadas de sus colonias después de la primera guerra mundial, se orientaba hacia los Estados Unidos, que ya contaba con un importante contingente alemán al tiempo de su independencia.

Todo cambió a la terminación de la segunda  guerra mundial. Primero tímidamente luego por oleadas el Reino Unido, Francia, Holanda, Bélgica y Alemania recibieron millones de nativos de las Indias Occidentales (las colonias y excolonias británicas del Caribe), pakistanis (los “Pakis’), turcos (concentrados en Alemania) cuando restablecidas, gracias al Plan Marshall, de las heridas de la guerra sus vigorosas economías necesitaban la mano de obra que sus mercados laborales no podían satisfacer. Fue en los años sesenta que miles y miles de españoles e italianos se desplazaron a la Europa central con contratos laborales. Muchos volvieron. Otros se quedaron. En los años ochenta  pude ver en Frankfurt calles enteras pobladas por turcos. La selección alemana de futbol cuenta hoy con un tal Gómez que probablemente es un nieto de un antiguo español que emigró a Alemania por los años sesenta. Otro tanto puede decirse del conocido actor británico Alfredo Martínez, hijo de un camarero andaluz que trabajó en Londres.

Y a España, ¿quién  venía? Pues a España, para quedarse,  no venía nadie. Algunos turistas, pocos al principio, masivamente mas tarde. La normalización de la economía en España, después de la hecatombe de la guerra civil se iba haciendo muy, muy lentamente. No fue sino hasta 1952 que la fabricación de acero llegó a igualar la del año 1929, en la que se superaron todos los récords. El primer automóvil que se fabricó en España (aparte del mítico Hispano Suiza de los año 20, hecho a mano para unos cuantos ricos) salió de la SEAT (léase FIAT) en el ano 1953. Recuerdo que recién casado, en el año 1956, tuvimos mi mujer y yo que guardar cola para comprar una olla a presión, que se acababa de lanzar al mercado. Más aún. Había pedido un teléfono dos años (entonces los noviazgos eran largos) antes de casarme. El teléfono no me fue adjudicado hasta el 1957, ya casado,  y después de pagar una especie de prima (1,000 pesetas) tuve que aguardar aún un mes para que el teléfono pudiera entrar en servicio. Con este tipo de economía se explica que a nadie le interesara emigrar a España.

En España, y concretamente en Sevilla seguíamos los de siempre. Apenas se veían  caras extranjeras. Había una, la de un tal Silgestrom, un sueco alto, fornido, el pelo corto, a quien veíamos  andar por el centro con un paso elástico. Tenía un hijo que era compañero de colegio en los Hermanos Maristas Pero sí  se oían y veían nombres extranjeros. En la calle Alfonso XII había un médico (no recuerdo su especialidad) que se llamaba Zbi  kokski, o algo así. Mi padre tenía dos amigos, hermanos, ambos oficiales de artillería llamados, también de origen polaco, Wesouloski.  Había nombres  franceses: Valois, Dupont, Petit, Soult, Peyre (fundadores y propietarios del almacén de tejidos Los Caminos, en calle Francos), Marvizón (probablemente hispanizado, quizás Marviçon en el original francés). Había un irlandés. O’Neill  miembro de la aristocracia sevillana (creo que era marqués)  Alto, el pelo de color de zanahoria, la tez blanca y pecosa. Habían muchos nombres italianos: Conradi, Parodi, Astolfi, Batista, Polo, Manfredi, Ferraro, etc. E  ingleses: Pickman, Brakenbury, Pitcairn, Henderson, Kith,  etc. Pero todos estos nombres correspondían a personas (algunas de las  cuales conocí,  traté y trato) que llevaban generaciones viviendo en Sevilla.

Ya antes de que  la  Sevilla imperial se quedara con el monopolio del comercio con América negociaban en la misma muchos europeos, mayormente italianos y alemanes. Testimonio de ello son los nombres de algunas de nuestras calles: Alemanes, Génova (hoy Avenida de la Constitución), Placentines, etc.Desde mediados del XVI el tráfico comercial con  las Américas incrementó el número de tales comerciantes, muchos de los cuales permanecieron en Sevilla y no regresaron a sus tierras.

¿Y las razas? Pues le verdad es que éramos blancos en inmensa mayoría. Había un chino (quizá fueron  varios pero a nosotros siempre nos parecía el mismo), el “chino de los collares” que vendía baratijas casi siempre en la calle Puente y Pellón, siempre de pié, nada de manta en el suelo como es costumbre ahora.

También había un negro, y sólo uno, y por cierto bien  conocido  y  querido. No recuerdo su nombre de pila, pero se apellidaba  Machín y era hermano del famoso Antonio Machín, el cantante de boleros y de los “angelitos negros”, quien tenia casa en Sevilla (aunque raramente viajaba a ella) y que creo incluso tiene hoy  una calle. Y esto me trae a la memoria una anécdota. Allá para el año 1957 yo ya dominaba el inglés. Tanto el consulado británico como el de Norteamérica solían mandar clientes a mi bufete de abogado. Un dia el cónsul norteamericano  me encomendó el caso de un compatriota suyo que se encontraba en apuros. Se trataba de un ex soldado de la USAF (fuerza aérea)  que había prestado servicios en Alemania y se había licenciado. En vez de regresar a su país, se trasladó a España, país  que le gustaba, y se asentó en Sevilla. Con sus ahorros (y el dólar entonces era todopoderoso) montó un cabaret en la calle Federico Sánchez Bedoya. Según pude comprobar el local era muy atractivo y el sitio no estaba mal en absoluto, casi en la misma avenida (de José Antonio). No obstante, el público no entraba. El ex soldado (no recuerdo su nombre pero llamémosle Tom), aburrido, mataba las horas emborrachándose a base  de su bebida favorita, “bourbon” o whiskey americano. Pasaban los días y las semanas y aquello no andaba. En fin, después de varios meses sin ganar un duro, y de haberse bebido varias cajas de whiskey empezaron a llover  las facturas  de proveedores., apremios de las compañías de agua, electricidad, ayuntamiento, etc. Tom, angustiado, buscó amparo en el consulado de su país. El consulado, no obstante,  no estaba dispuesto a tapar agujeros.  Lo que hizo fue ponerse en contacto conmigo y pedirme que  ayudara al ciudadano Tom a  salir del atolladero. Era un caso claro de quiebra. Acepté el caso y presenté en el Juzgado la debida solicitud. Llego el día de la primera comparecencia. Fui a recogerlo al cabaret y nos dirigimos a los Juzgados, que entonces estaban en la calle Almirante Apodaca, en un edificio entonces cochambroso, hoy creo que dedicado al Registro de Protocolos del Notariado.

Distraído con la conversación, en vez de cortar por la Plaza del Salvador, Puente y Pellón, la Encarnación, etc. que aunque bien transitadas no ofrecían un tráfico abrumador, tomamos la calle Tetuán. La comparecencia era a la una de la tarde y la calle Tetuán, a la hora del aperitivo, estaba abarrotada de transeúntes.. Se daba la circunstancia además de que entonces circulaban por la misma y continuaban por la Campana, no sólo coches sino aquel estrepitoso y gratamente recordado  tranvía, lo que obligaba al tráfico humano a arracimarse en las estrechas aceras. Por aquellas calendas Sevilla no pasaba de 400,000 habitantes, casi la mitad de ahora y creo que yo era persona  conocida porque “nos conocíamos todos”. Yo notaba que la gente me miraba y miraban, con curiosidad, a mi y a mi acompañante.

¿Y por qué esas miradas curiosas, casi descaradas? Sencillamente porque mi acompañante……era negro. ¡Ya había dos negros en Sevilla!

A mediados de los cincuenta empezaron a llegar a Sevilla, como consecuencia de un Pacto de Ayuda y Mutua Defensa (creo que asi se llamaba el acuerdo) entre España y Estados Unidos, fuerzas militares del Aire y de la Armada de USA. Se crearon  en los  terrenos de la antigua  Compañía Exportadora,  en el barrio del Povenir, unas instalaciones
que eran complementarias (se ocupaban sólo de asuntos de orden administrativo y legal) de la base aérea que se construyó en Morón de la Frontera. Estos individuos, unos cuantos centenares, a penas se notaban en Sevilla  excepto que al venir, algunos de ellos,  casados y con hijos, despojaron a más de una familia de sus sirvientas. La peseta, bastante vapuleada en aquellas fechas no podía competir con el dólar. La  criada (que así le llamábamos)  que yo tenia vino  a nosotros  de rebote. Había servido en la casa de un soldado  de la USAF  pero entre otros motivos  no le agradaba la idea de sentarse a comer con sus señores, tan democráticos ellos.  Como quiera que un “master sergeant” o sargento mayor tenía un sueldo equivalente al de un general de brigada español, algunos de estos militares norteamericanos se casaron con señoritas  sevillanas de la clase media deslumbradas ante tanta opulencia. Después tuve ocasión de verlas en los Estados Unidos, algunas mal casadas, otras  aún unidas a sus  “ricos” maridos y extrañadas que  sus tales maridos tuvieran que tener dos empleos para subsistir. Pero, como decía antes, estos militares eran tan pocos que apenas se notaban.

Pero fue a fines del siglo XX, ya España injertada en Europa y sus instituciones cuando masas de extranjeros se asentaron en España

Parece ser el destino de nuestro país que cuando entra el oro a espuertas no es debido al trabajo personal de sus hijos sino a circunstancias externas e imprevisibles. En el siglo XVI los galeones entraban en Sevilla cargados de oro y platas procedentes de un mundo cuyo descubrimiento no había sido previsto por su descubridor y debido al trabajo de los pobres indios que lo sacaban de la tierra. A fines del siglo XX la entrada de España en el Mercado Común, luego llamada la Unión Europea, algo que no existía a la terminación de la guerra mundial, llenó los cofres vacíos de la economía nacional gracias a los esfuerzos de nuestros co-europeos alemanes, franceses, etc. Con una diferencia: en el siglo XVI la súbita riqueza fue a parar a manos de intermediarios y banqueros extranjeros que prestaban dinero a la corona. El pueblo siguió siendo pobre. Los dineros de la Unión Europea se quedaron  en España y se repartió entre muchos. Tengo yo un amigo agricultor que ya no tenia que mirar al cielo en espera de la lluvia ni que desesperarse por los gastos de semillas, jornales, etc. “Nunca he estado tan desahogado de dinero…”

Decía antes que millones vinieron a España cuando entramos en la prosperidad. Unos para trabajar. Otros simplemente para vivir de sus rentas, quizás más barato que en sus países de origen. Fue entonces cuando las costas mediterráneas se inundaron de británicos y alemanes por centenares de miles. En cuanto a  los trabajadores hoy los tenemos, también en centenares de miles de los cinco continentes. Algunos la actual crisis le ha hecho volver a sus países. La mayoría se ha quedado. Unos malviven, otros se defienden como pueden. Otros se dedican a  raterías en el Metro.

En Sevilla, poco industrializada quizás  se note menos que en otras ciudades y partes del país. Pero cuando salgo a la calle y veo gentes de todos las etnias  y vestimentas tradicionales, restaurantes de comidas exóticas, templos protestantes, mezquitas, etc.  pienso en lo que éramos y lo que somos. Qué hubiera pensado de todo esto aquel legendario Cardenal Segura, de Sevilla. Recuerdo  haber asistido a una sabatina en la Catedral, una tarde de verano  a mediados de los años cincuenta. Don Pedro, que así se llamaba  se lamentaba,  de la grave amenaza que se desencadenaba sobre España con ocasión del Pacto con EE.UU. a que antes me refería. El Cardenal, totalmente aferrado a esquemas medievales (llegó a prohibir el baile “al agarrao”)  pronosticaba que los norteamericanos que vendrían a vivir con nosotros iban a corrompernos con su religión protestante, sus divorcios y sus costumbres depravadas…… Y cosas por el estilo.

Yo el cambio demográfico español lo pude percibir…..fuera de España. Concretamente en Dallas, donde vivo. Hace varios años fui designado por el Colegio de Abogados de Dallas para dar un discurso a un grupo de personas de muchos países con ocasión de recibir la ciudadanía norteamericana. Los  Estados Unidos es un país muy nacionalista. El ciudadano norteamericano medio cree a pié juntillas (lo ha oído y leído constantemente desde que alcanzó el uso de razón) que su país es único. Una tierra escogida por Dios para brillar como una lumbrera en el concierto de las naciones. Con esta premisa, ser ciudadano de los Estados Unidos es algo por todos conceptos extraordinario. Alcanzar la ciudadanía norteamericana no es fácil. Lo que en muchos países no deja de ser una rutina burocrática, en los Estados Unidos es un “Tour de force” Además de un minimum periodo de residencia hay que someterse a un examen de ingles hablado y escrito y otro sobre la  constitución de los Estados Unidos, su geografía y su historia que no es moco de pavo. Los que pasan participaran en una ceremonia donde habrá profusión de banderitas, señoras de (en Texas)  la organización Hijas de la  República de Texas (Texas fue, brevemente, un país   independiente antes de anexionarse a la Unión Americana) y un representación de las fuerzas vivas de la localidad. Estos actos se celebran varias veces al año y generalmente en un amplio auditorio (en ocasiones incluso en un estadio deportivo) pues los candidatos pueden llegar a ser varios centenares.

En la ocasión en que me correspondió pronunciar el discurso el acto se celebró en el auditorio de la Universidad de Texas en Arlington, una ciudad equidistante entre Fort Worth y Dallas. Los candidatos eran setecientos u ochocientas personas procedentes  de una multitud de naciones. Es costumbre empezar el acto con un ruego a los dichos candidatos que se levanten de sus asientos al oir el nombre del país de origen.  Así, por orden alfabético empezando por Albania, con sólo tres  solicitantes y después muchos países, entre ellos China, Méjico, India cada uno  con varios centenares de candidatos y así  hasta llegar a la S de Spain.. Mi curiosidad era intensa. Se levantó solo una persona, un hombre. El hecho de que fuera sólo una persona no me llamó la atención. La inmigración a los Estados Unidos es mínima y es mayormente temporal: graduados sobre todo en las ciencias, mayormente medicina y biología que tras unos años de investigación vuelven a España .El fenómeno  de la huida de cerebros, por lo menos en la época  a la que nos estamos refiriendo, había perdido actualidad. (La grave crisis que azota a España estos días podría, sin embargo, trastocarlo todo.

Lo que me llamó la atención fué que la persona que se levantó del asiento al oir “España” fue……un negro. Por supuesto  que no lo esperaba. Lo primero que me pasó por la cabeza fue pensar si los asistentes  norteamericanos,  que no se distinguen precisamente por un conocimiento, ni siquiera superficial de geografía (una disciplina que apenas se enseña ni se enseñaba por aquellas fechas) podrían quizás suponer que España está incrustada en África.  En fin,  continuó la lectura de países, continuaron los candidatos levantándose de sus asientos y pronto después comenzó la ceremonia,  que incluyó mi discurso para finalizar con la entrega de los certificados de nacionalización.

Cuando por fin terminó todo busqué a nuestro ex-compatriota. Era un hombre simpático, procedente de Guinea Ecuatorial, nuestra antigua colonia. Había recibido una beca para estudiar en España (no recuerdo qué), vivió allí  varios años y al casarse con una norteamericana se trasladó  a  este país.

Así somos hoy y, en realidad, así son todos los países industrializados: una mescolanza de razas, religiones. lenguas y culturas que por una parte nos hace mas tolerantes pero por otra desdibujan las señas de identidad con las que nacimos.

La Victoria sin Alas

Asi calificó Jose Antonio Primo de Rivera el triunfo electoral de las derechas en la España republicana de 1933. Hacia notar Jose Antonio que la abstención obrera había llegado en algunos lugares hasta el 60 por ciento. Creian firmemente los obreros de entonces que su futuro no estaba en las urnas sino en la revolucion social.

El 22 de Mayo de 2011 el Partido Popular ha vencido de forma contundente pero esta vez con gran participación electoral. Un triunfo que nos deja insatisfechos. Es una victoria (sin alas) debida no al voto de los ingenuos que aun creen en promesas sino al del que nunca le votó pero ahora, desganado, se alía a los peperos a ver si le toca la lotería. Algo asi como el jugador sin suerte que en su desesperación apuesta sus últimos euros a ver si cambia su fortuna. La fortuna le ha sonreído esta vez.

Pero mas que sonrisa es una mueca. Es el Partido Socialista el que ha perdido, no el Partido Popular el que ha ganado.

.Ahora el PP se encuentra con una España hundida y un sombrío porvenir. Mariano Rajoy ha prometido a los que nunca hasta ahora habían votado por su partido que no se arrepentirán. Vamos a ver si es verdad. Yo lo dudo.

EL PRESIDENTE OBAMA Y SU PARTIDA DE NACIMIENTO

La elección de Barack Hussein Bahama para presidente de los Estados Unidos fue una conmoción en este país.

Los demócratas, que le votaron,  le aceptaron entusiásticamente Obama tenía un verbo y estilo que subyugaba. En cuanto a los republicanos se escindieron en dos grupos… Un ala, moderada, se limitaba a rechazar  sus ideales. Otra ala, minoritaria y rabiosamente extremista, aprendió a odiarle.

El cainismo republicano, está concentrado en el llamado “Tea Party”. El “Tea Party” no es un partido oficial ni tiene nada que ver con la infusión (“tea” es té en inglés). Los organizadores de este movimiento, que carece de jefatura,  reglamento, locales, etc. acordaron  llamarle así  en  recuerdo  al  llamado “Boston Tea Party”, el  incidente que tuvo lugar en Boston en 1773  cuando unos colonos norteamericanos  se alzaron contra la corona británica en señal de protesta por exigírseles  un tributo sobre el té  sin su consentimiento. Los dichos colonos se resistían  a pagar impuestos porque carecían de  voto  en la Cámara de los  Comunes en Londres. Como se sabe, este incidente fue la chispa que originó la guerra de la independencia norteamericana… En señal de rebeldía abordaron un buque anclado en el puerto de Boston  y arrojaron al mar las sacas de té que Inglaterra exportaba a sus colonias. . El nombre no tiene nada que ver con la ausencia de representación en el congreso. Denota simplemente una actitud rebelde.

El Tea Party no existía antes de las última elección presidencial. Fue cuando la Casa Blanca inició el debate en el congreso en torno a la reforma del sistema sanitario cuando empezaron las primeras protestas. Desde entonces todas las iniciativas provenientes del presidente y del partido demócrata han encontrado las más férrea oposición por parte del partido republicano y del Tea Party. Pero con una variante: El Tea Party ha concentrado sus ataques sobre la persona del presidente Obama. ¿Por qué? Sencillamente, por que el presidente  Obama  es negro.

Para explicar mejor el tema conviene primero esbozar aquí la historia familiar del presidente Obama.  Su madre,  Ann Dunham, natural de Wichita, (Kansas)  era una estudiante en la Universidad de Hawai, donde se matriculó a  los 17 años. Allí conoció a Barack Obama, Sr., un estudiante negro, de Kenya, de 23 años de edad y de religión islámica. Se casan  y el presidente de los Estados Unidos nace el 4 de Agosto de 1961. Por supuesto que nació en Honolulu, Hawai. A partir de aquí  empiezan las complicaciones.

Ann y Barack no se llevaban bien. Se separan. Ann y su crío vuelven al continente y se asientan en el estado de Washington donde Ann asiste a  un curso en la Universidad de Washington, en Seattle. Mientras tanto, Barack Sr. ha terminado sus estudios en la Universidad de Hawai. Le ofrecen una beca para estudiar en Nueva York pero prefiere Harvard University, donde también le espera una beca. Ann y el pequeño Barack vuelven a Hawai donde la madre reanuda sus estudios de antropología. Al poco Ann presenta demanda de divorcio contra Barack a la que éste no se opone. Barack Sr. gana una maestría en Harvard sobre economía y viaja a Hawai en 1971 donde visita a su ex mujer y al pequeño Barack. Esta seria la última vez que se ven padre e hijo, pues Barack Sr. muere en 1982 en Kenya, en  un accidente automovilístico.

Ann, ya divorciada,  conoce en la Universidad de Hawai a un compañero de estudios, Loro  Soetoro, que es de Indonesia. Se casan y en 1967 cuando el pequeño  Barack tiene seis años de edad, viajan a Indonesia donde se asientan en una pequeña población en las afueras de la capital, Jakarta. Allí permanece el futuro presidente hasta cumplir los diez años. Por supuesto asiste a la escuela en Indonesia donde presumiblemente aprende el idioma del país. Hay que advertir que su padrastro, Loro es mahometano puesto que Indonesia es un país islámico.

En 1971 Barack regresa a Hawai, donde aun residen  sus abuelos maternos y vive con ellos hasta 1979, año en que se gradúa de “High School” (bachillerato). Entretanto su madre había regresado desde Indonesia en 1972. Posteriormente ella viaja entre Hawai e Indonesia en repetidas ocasiones  y finalmente muere de cáncer de ovario en Hawai en 1995.

El futuro presidente, después de su graduación, en 1979,  se traslada a California donde estudia en un “college”, después pasa a Columbia University. Posterior a su graduación de Columbia,  trabaja en Chicago, pasa luego a la facultad de derecho de  Harvard, (donde se gradúa magna cum laude) y trabaja como abogado, y en otras actividades hasta que finalmente entra en la política.

Al comenzar su campaña presidencial un grupo del Tea Party, aparte de tildarle corrupto, comunista, etc.,  apuntó a la idea de que Obama no había nacido en los Estados Unidos y por consiguiente según el artículo II de la Constitución no era elegible para la presidencia. Esta facción del Tea Party vino en llamarse los birthers un vocablo de difícil traducción (“birth” significa nacimiento) y su único propósito es impugnar el hecho de que el candidato a la presidencia  haya nacido en los Estados Unidos. Con tal fin,  un reportero afín a la táctica de los birthers se desplazó a Kenya con la idea de entrevistarse con la abuela paterna de Barack Obama. El reportero se reúne con la buena señora y después de unas preguntas amables, astuto que es él, que obligaban a una respuesta afirmativa, le lanza la pregunta terrible. “la piece de resistance”, Y BARACK NACIO AQUÍ, ¿VERDAD? La abuela, sonriente (imaginamos) y encarrilada en una serie de inocuas preguntas que contesta rutinariamente con un SI, contesta:  OH YES. Por supuesto la entrevista se grabaría y la abuela no puso inconveniente alguno a tan amable señor que venia de tan lejos a hablar con  ella. El reportero, satisfecho de haber conseguido lo que buscaba, cortó la grabación, con una sonrisa que se le salía de la boca. No sabemos cómo la abuela cayó en la cuenta de que se había equivocado, (quizás alguien le advirtió)  pero si que tuvo la valentía de rectificar: – “Señor, me he equivocado. Mi nieto nació en Hawai”. . Pero ya era demasiado tarde, y, ya sabemos,  no hay mas sordo el que el que no quiere oir. Para entonces el reportero de marras había enfundado su grabadora.

Y así fue  como la noticia se anuncio en los Estados Unidos. BARACK OBAMA, EL CANDIDATO A LA PRESIDENCIA NACIO EN KENYA.

Inmediatamente el equipo de  Barack Obama se apresuró a publicar su partida de nacimiento en los medios de comunicación.  Pero qué verdad es que el que da primero da dos veces.

¿Por qué los birthers, y el Tea Party ,no están conformes en que una persona de raza negra ocupe la Casa Blanca?

Para ello hay que remontarse hacia 1861, o sea, hace ciento cincuenta años. Algunos pensarán que esta es una fecha remotísima. Pero aparte de que en la historia de la Tierra y del Hombre  ciento cincuenta años no pasa de ser un instante, dicho espacio de tiempo no es tan distante que pueda escapar a dimensiones humanas. El ferrocarril y la fotografía fueron inventados con anterioridad a dicha fecha. Mi abuelo paterno, a quien conocí y  quise mucho, nació también antes de dicha fecha. Pues bien, en 1861, en los Estados Unidos,  un individuo de raza negra era un esclavo. Más aún. Un esclavo negro no era una persona. Era una cosa. Como tal cosa era susceptible de venta y compra y alquiler. Se legaba en testamentos como se pueda legar un piano o una vaca. Las grandes plantaciones de algodón del sur del país requerían cientos de esclavos, que cuidadosamente quedaban incluidos en los activos comerciales del negocio junto a aperos de labranza,  ganado, semillas, etc. La prensa de la época anuncia  subastas de esclavos con interesantes fotografías de los  sujetos en venta y descripción de su físico: peso, altura, edad, etc. Las mujeres embarazadas competían en precio con los varones jóvenes y fuertes.

En 1863 el presidente Lincoln emancipó al negro y puso fin a la esclavitud. Pero el negro siguió discriminado en multitud de aspectos de la vida cotidiana: en  acceso al voto, acceso a la propiedad, acceso a establecimientos públicos tales como hoteles, restaurantes, lugares de recreo, etc. Algunas de estos tipos de discriminación, como la educación segregada,  fueron corregidos por la justicia. Otros no. Cuando los Estados Unidos entraron en guerra en 1941 contra las contra las potencias del Eje  y Japón, el negro, considerado cobarde, y analfabeto no fue permitido entrar en combate y fue  relegado a servicios auxiliares. Fué solo en los últimos meses de la guerra ya muerto el presidente  Roosevelt y bajo la presidencia de Harry S. Truman cuando este ordenó se le permitiera combatir pero segregados de las fuerzas blancas. También se organizo una unidad  aérea compuesta exclusivamente de pilotos negros pero actuaba  segregada de sus compañeros blancos.

En 1962 estando yo ya viviendo en los Estados Unidos publiqué un artículo sobre el de tratamiento jurídico del negro en todos los aspectos de la vida cotidiana  en la Revista de Estudios Hispano-Americanos, una publicación afecta al Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Tenia yo un ejemplar de la revista en la que se publico tal articulo (“El Negro en los Estados Unidos”) y como quiera que la extraviara  uno de mis  sobrinos-nietos, Álvaro Cuñado Aguilar tuvo la gentileza de buscar, encontrar,  comprar en una librería de viejo y regalarme una separata de la dicha revista. Desde estas líneas y públicamente (ya lo he hecho en privado) agradezco a Álvaro tal hallazgo y obsequio. Como apuntaba Álvaro,  escribía  yo en mi artículo que  “si la solución (de los problemas raciales de aquellos tiempos) es difícil, no es imposible. Día llegará en que los viejos prejuicios serán cosas del pasado”. Y Álvaro  me escribe: “No sé si ese dia habrá llegado ya o no, pero cuatro décadas después el cuadragésimo presidente de los Estados Unidos es de raza negra”.

Ciertísimo, pero ¿se han  resuelto los prejuicios? Dos  años después de publicar yo el dicho artículo, bajo la presidencia de L.B. Johnson, en 1964  tuvo  lugar la promulgación de la trascendente legislación sobre los Derechos Civiles. Esta legislación acabó con la  discriminación en materia de empleos, acceso al voto, a la propiedad y a hoteles, restaurantes, clubs (excepto si son privados), lugares de recreo, etc.  Pero los prejuicios son difíciles de erradicar. Pocos meses después de entrar dichas leyes en vigor, el recientemente inaugurado Statler-Hilton,  un hotel de lujo en Dallas,  rehusó alojamiento al delegado en las Naciones Unidas de un país africano y a su séquito. El escándalo fue formidable.  Tuvo que intervenir la Casa Blanca. El hotel se vio forzado a cumplir con la ley,

Hoy en día el negro de la calle, el hombre medio no tiene los problemas raciales de sus antepasados. Puede votar, adquirir una propiedad, alojarse donde quiera, etc. Pero  ¿ocupar la Casa Blanca? Eso es harina de otro costal.

Así pues, al airear su partida de nacimiento los birthers inmediatamente la tildaron de falsa. En los Estados Unidos, como en España, hay dos clases de actas o partidas  de nacimiento. Las norteamericanas se corresponden con nuestras partidas  en extracto o literales. La partida que los ayudantes del candidato  Obama mandaron publicar en los medios de comunicación fue la versión breve o en extracto. Alguien pidió que se publicara la literal. La literal incluye datos que no aparecen en la breve,  tales como la hora del nacimiento, el nombre del hospital o centro médico donde tuvo lugar el parto, la edad de los padres y su raza, etc. Por supuesto el nombre y firma del funcionario del registro civil donde se inscribió el nacimiento.

Transcurrieron dos años antes que  tal extensa versión de la partida se publicara.  Parte de la tardanza se debe a la resistencia del  propio presidente a hacerlo. Lo encontraba humillante e innecesario. También a la lenta maquinaria burocrática. Para poder pasar al dominio público el registro donde se inscribió el nacimiento del presidente  tendría que obtener una dispensa de estado de Hawai. El plumífero a cuyo cargo está la concesión de tal dispensa se tomó todo el tiempo que le vino en gana. Mientras tanto el vociferío de los birthers alcanzaba límites inverosímiles

Por fin, muy recientemente el presidente Obama hizo una apariencia  televisiva en el curso de la cual presentó a la nación la versión larga o literal de su partida de nacimiento. El presidente pidió excusas de perder su tiempo en asunto tan banal cuando el país se ve atosigado con problemas de gran  importancia pero manifestó que se vio obligado a ello para dar fin  a “los ladridos carnavalescos”  de quienes todavía mantienen que nació fuera de los Estados Unidos y al público en estado de confusión.

¿Cómo reaccionaron los birthers? ¿Aceptaron la realidad de la partida literal? En absoluto. La reacción oscila  entre  “Si, pero….”. “No sabemos, habrá que investigar………y, rotundamente,  “Es una falsificación”

¿Se hubieran presentado estos problemas si el ocupante de la Casa Blanca hubiera sido de la raza blanca?   Bien, hay está el caso del  senador por Arizona, John  McCain, quien precisamente fue candidato republicano en la misma campaña que elevó a Obama a la presidencia. McCain no nació en los Estados Unidos. Al completarse la construcción del Canal de Panamá los Estados Unidos, que lo construyeron y era (y es) el “big boy” en la región,  se auto adjudicó (sí, hubo tratados y toda la parafernalia diplomática para endulzar la píldora) se quedó con un área en el país, la llamada Panamá Canal Zone donde los Estados Unidos establecieron una base naval. La propiedad del Canal ha pasado a Panamá pero la zona reservada a USA existe todavía. Bien, el Senador McCain, hijo de un oficial de la marina norteamericana que servía en dicha base,  nació en esa Zona.  De acuerdo con la ley las personas nacidas en la Panamá Canal Zone  son automáticamente ciudadanos de los Estados Unidos.

Qué  poco trabajo le hubiera costado a la gente del Tea Party argüir, por ejemplo, que los servicios sanitarios, clínica u hospital en la Zona estaba de obras y que el nacimiento del futuro senador tuvo lugar en otro centro médico fuera de la dicha  Zona, o cualquier otra descabellada historia , y que por consiguiente no era ciudadano de los Estados Unidos. . Al fin y al cabo estos extremistas han difundido y  siguen difundiendo fábulas tales como que Barack Hussein Obama no es cristiano y que practica, en secreto,su religión mahometana. Lo increíble es que una gran parte de la población se lo cree.

¿Se planteó la cuestión del lugar del nacimiento del Senador McCain como candidato para la presidencia? En absoluto. ¿Y por qué no? Sencillamente porque McCain es tan blanco como la leche.

Está fuera de duda que Obama ganará una segunda vuelta en la próxima campaña presidencial. Y como todavía faltan dos años para dicha campaña presidencial serán seis los que le quedan al presidente en la Casa Blanca. Vamos a ver que otras patrañas inventan  sus enemigos en esos seis años.  Imaginación no les falta.

LA FEMINAZI

 

LA FEMINAZI (Farsa en un miniacto)

Dramatis personae

Caballero. Cincuentón, bien portado

Feminazi. Alta, guapetona, unos treinta años. Viste un traje sastre y gasta corbata. Carga con una descomunal cartera.

Camarero.

Gerente.

 

La acción transcurre  en Dallas, Texas, en un café  propiedad de y frecuentada por españoles. El Caballero (“C”) esta sentado a una mesa y lee El Mundo. Abstraido en la lectura no nota que se aproxima a la mesa la Feminazi (“F”). El café esta abarrotado y todas las mesas están ocupadas.)

-F. (En inglés) Do you mind if I share your table?) (¿Le importa que comparta su mesa?)

-C. (Nota que F es española y le contesta en español) En absoluto, señora.

-F. Señorita. Y muchas gracias. (Saca  de la cartera un laptop que coloca sobre la mesa)

-C. Perdón. Y de nada.

     (C reanuda su lectura y la mira con el rabillo del ojo. F lo nota.)

-F. ¿Qué mira usted? ¿Pasa algo?

-C (Sorprendido. No esperaba tanta agresividad.). Francamente, la miraba porque me parece que la he visto antes.

-F. Ah, ¿sí? (Se le queda mirando fijamente.) Ay, caray…A usted le conozco yo…¿Usted no trabaja en el Great Savings Bank?

-C. No, no trabajo pero voy con frecuencia a ese banco.

-F. ¿Usted no es el tipo con el que me he cruzado varias veces y que se empeña en abrir la puerta para darme el paso y que además una vez me cedió su asiento cuando esperaba mi turno para abrir una cuenta?

-C.Pues mire, ahora que caigo tiene usted razón. Esos ojos que usted tiene no se pueden olvidar.

-F. Sepa usted que detesto los piropos. Y que me revientan sus galanuras, y que me ceda el asiento. Es mas, me ofende. No soy ni vieja ni paralítica..

-C. Mujer, es la crianza de uno. Un hombre tiene que tener atenciones para el bello sexo.

-F. ¡Que bello sexo ni que niño muerto! La mujer moderna es igual al hombre. Se terminó eso del “bello  sexo”, “sexo débil” y todas esas zarandajas….

-C. Yo soy un caballero español. Y además usted es muy guapa.

-F. ¿Pero me está usted piropeando? Eso lo considero un insulto. Sepa usted que yo soy socia de N.O.W.

-C. ¿Y eso qué es?

-F. ¿Pero no está usted al día? ¡La Organización Nacional de Mujeres, hombre! (La F, toda agitada busca en su bolso cigarrillos y encendedor. Se coloca un cigarrillo en la boca. Nerviosa, el encendedor cae al suelo. Instintivamente, C lo recoge y se lo entrega)

-F. ¡Y dale!

-C. ¿Sabe usted que se pone usted muy bonita cuando se enfadada?

-F. ¿Otra vez piropeándome? ¿Sabe usted lo que le digo

-C. (Risueño) ¿Qué?

-F. Que me esta usted acosando.

-C. (Que no oye bien por el ruido) ¿Acostando? ¡Por favor, señorita!

-F. ¡No acostando, calamidad! (En voz alta) ACOSANDO…..sexualmente, por supuesto.

-C. ¿Acosando?. Acosando, acosando. Viene de “acoso”. Acosando, acosando,,mire usted señorita no acabo de entender lo que quiere usted decir. Lo único que se me viene a la mente es que cuando joven me invitaban a ir al campo para presenciar  un acoso y derribo, vamos a tentar a las vaquillas…

-F. ¿Tentar? ¿Vaquillas?¿Pero qué es esto? ¿Otra vez insultándome? ¿Pero quien se cree usted que soy yo? (Gritando) A ver, camarero…(Acude Camarero, solicito)

-Camarero.   Mande usted, señorita.

-F. A ver, tráigame usted el libro de reclamaciones.

-Camarero. (Parece desorientado) ¿El libro de reclamaciones?

-F. Si, el libro de reclamaciones. (Camarero   la mira fijamente) El libro de reclamaciones, hombre. (Camarero  no se mueve). (Chillando) ¿Pero qué clase de establecimiento es este que no tiene un libro de reclamaciones?

-Camarero. (Saliendo de su letargo). Voy a buscarlo. (Pasan varios minutos.  C con la mirada baja hace como que lee el periódico. F le fulgura con la mirada. Acude el Gerente).

-Gerente ¿Qué ocurre, señorita?

-F. Este hombre me está insultando. Me ha llamado vaca. (Gritando) ¡Tiene usted que    echarlo a la calle.!

-C. Un momento. Yo no la he llamado vaca, He hablado  de vaquillas…

-F. (Chillando) ¡Aquí, el único cornúpeto es usted! (Gerente desiste de intervenir y vuelve a sus quehaceres).

-C. ¡Pero….si yo no estoy casado, señorita.!

-F. (Se le queda mirando. Gradualmente se dulcifica. En voz baja) ¿Y por qué no me lo ha dicho antes?

-C. Pues porque no ha venido a pelo.

-F. Bueno el caso es que así las cosas cambian.

-C. Vaya, ¿Y de qué forma?

-F. (Mueve la silla y se aproxima a C) ¿Sabe que tiene usted una cara interesante?

-C. ¿Ah, sí? Vaya, menos mal..

-F. (Cogiéndola las manos) Y tiene usted unas manos preciosas…

-C. (Asustado). (Gritando) ¡Camarero, camarero, el libro de reclamaciones!

TELON RÁPIDO

Los Tres Enriques

Al terminar mis estudios de derecho comparado en Southern Methodist University (SMU), los me valieron un titulo de Master, Judy, mi mujer, y yo deliberamos y coincidimos en la conveniencia de quedarnos en Dallas, por lo menos por tiempo indefinido. Esto ocurría en 1959. Claro es, si nos quedábamos, yo, que no tenía un duro tendría que trabajar. Yo había ejercido de Abogado en Sevilla durante diez años. No se me ocurrió, ni por pienso, que pudiera hacer  otra cosa que no fuera sino  continuar ejerciendo de abogado, esta vez….en inglés. Hice indagaciones y me informaron que los estudios de derecho comparado no suponían,  para mi preparación,   sino un ligero barniz de cultura jurídica que no me llevaba a ninguna parte. Si quería ejercer la profesión de abogado  tendría que estudiar el derecho angloamericano a fondo. En otras palabras tendría comenzar de nuevo la carrera, desde el primer año. Dudaba. Tenía ya 36 años. Una cosa era el curso de nueve meses de “comparative law”, con un curriculo agradable, ligero, rodeado de becarios de mi generación, experimentados abogados, jueces, etc  y otra era embarcarme en una dura tarea de varios años, compitiendo con jóvenes listos a afrontar un pesado programa de estudios.

Lo pensé y retequepensé y finalmente, amigo que siempre he sido de la aventura, me lié la manta a la cabeza y una mañana fría de enero de 1960 me matriculé en el primer curso de derecho, sesión nocturna, lo que me dejaba las manos libres para trabajar en algo que me agradase y traer algún dinero a casa.

No teniendo nada que hacer, esa misma mañana tomé un autobús, me apeé en el centro y dirigí mis pasos a la Oficina Nacional Española de Turismo. Esta Oficina se había inaugurado haría como tres años. Para mi era una fuente preciosa de periódicos, revistas e incluso algún que otro libro, que se distribuían gratuitamente al público. He de aclarar que la ciudad de Dallas era, por aquellas fechas eminentemente provinciana. Aquí no llegaba casi nada del exterior, incluido periódicos y revistas.  Tardaría muchos años en convertirse en la ciudad cosmopolita que es hoy. En la Oficina lo que me atraía más que nada era el ABC “aéreo”. Lo pongo entre comillas porque de “aéreo” no tenia mas que el nombre.  Siempre llegaba por lo menos con una semana de retraso. Pero al menos me enteraba, aunque no fuera al día, de lo que iba pasando en España. Ya había desistido de escuchar las emisiones  del servicio exterior de Radio Nacional de España. Aparte de que la audición era penosísima debido a los parásitos que infestaban el éter, los temas constituían un aburrimiento espantoso. El triunfalismo de la época, salpicado con  las consignas del régimen era insoportable.

No había nadie en la oficina, o sea en el área de entrada a la misma. A través de un largo ventanal que dividía dicha área y la zona reservada a la administración de la oficina fui observado por el jefe de la misma, Enrique, que salió a saludarme. Yo ya le conocía. Hablamos de varias cosas, incluido mi decisión de quedarme y estudiar y al rato me pregunta:

–          ¿A ti te gustaría trabajar aquí?

–          Hombre, por supuesto. Además, me he matriculado para las clases nocturnas; así  es que  tengo el dia libre.   

-Pues nada, puedes comenzar mañana. Te advierto que el sueldo es mas bien cortito.

-¿Y que es lo que tengo que hacer?

– Bueno el presupuesto fijado por el Ministerio (de Información y Turismo) cubre la plaza de director, que soy yo, otra para la secretaria y otra para el ordenanza, o sea, tú.

– Ordenanza? Pero, oye,¿ tengo que ponerme la librea?

– No, hombre, no. Esas antiguallas no se estilan aquí. Lo que ocurre es que la burocracia española esta aún anclada en el siglo XIX. Tu ni vas a usar la librea ni vas a ejercer como tal ordenanza, sirviendo cafés y abriendo la puerta a los visitantes.  Mira, yo paso mucho tiempo fuera de la oficina y necesito a  alguien buen conocedor de España, culto, de buena presentación, para informar al público. Hasta ahora no he encontrado a persona idónea para este propósito y tu eres la persona ideal.

– Pues muchas gracias

Y así es como me convertí, de la noche a la mañana en funcionario del Ministerio de Información y Turismo (He de aclarar que en mi primer viaje a Méjico,  visité  la Oficina Nacional Española de Turismo de la capital azteca, muchísimo mayor que la de Dallas,  y pude comprobar que quien ostentaba allí el puesto de ordenanza, sí que lucía la librea. El hombre, un mejicanazo de enormes bigotes estaba hasta orgulloso de vestirla).

La Oficina de Turismo en Dallas, funciónó desde 1957 a  1966 . Yo trabajé en la misma de Enero de 1960 a Mayo de 1962, año en que terminé mi “segunda carrera”. Fueron años divertidos. Por la Oficina pasaban muchísima gente. Algunas estaban genuinamente interesadas en viajar a España y necesitaban información. Habia también muchos curiosos, y gentes que no tenían nada que hacer e iban a a charlar o a practicar el español. Había un tipo que siempre recordaré. Era un  tejano joven, corpulento, el pelo rapado a la usanza de la época. Se le había metido en la cabeza aprender a torear. A mi me tenia frito a preguntas. Yo le aconsejaba que se fuera a vivir a Méjico o a España. Me contestaba que no iría hasta que no estuviera “preparado”. Un dia se presento con una montera que un amigo le había comprado en Ciudad Juárez. Otro día me mostró, orgulloso, un capote. Pero lo mejor fue que un día se presentó con un grueso volumen. Jubiloso, me decía ”Con esto ya no necesito información alguna. Todo lo que tengo que hacer es estudiar este libro a fondo y un día seré torero. Claro es que tengo que estudiarme todos los volúmenes que me he dejado en casa.” Se estaba refiriendo a “El Cossio”, concretamente a la Enciclopedia Taurina de José Maria de Cossio  que entonces contaba con cuatro grandes tomos. ¿Qué iba a decirle? Le felicité  y le animé para que estudiara para torero.      

La Oficina de Turismo estuvo regentada desde su creación por tres funcionarios del Ministerio que, por pura coincidencia, compartían el mismo nombre de pila: Enrique. Los nostálgicos acabamos por llamarles Enrique I, Enrique II y Enrique III. De ahí el título de esta semblanza. Me referiré a ellos omitiendo apellidos.

Enrique I llegó a Dallas con uno o dos años de experiencia en la Oficina de Chicago. Era un hombre joven, bien parecido, bien proporcionado de cuerpo. Tendría 32 o 33 años, era rubio, de ojos azules. Madrileño y licenciado en derecho.  Era vanidosillo, algo narcisista; le encantaba mirarse al espejo cada vez que tenía ocasión. Inteligente y capaz, montó, decoró y organizó la Oficina con gusto y eficacia. Como era soltero y le gustaban las faldas (entonces no había tanto pantalón) pronto tuvo una legión de admiradoras que le acosaban por teléfono. Al final terminó casándose con una chica belga, pero eso fue después de dejar Dallas. Hizo buena carrera Enrique I. En 1962 fue trasladado a Madrid, al Ministerio,  y de allí pasó a las Canarias, para  volver de director a Nueva York (en donde le saludé en una ocasión) cuya Oficina regentó durante muchos años. Después le perdí de vista. Dejó muchos amigos en Dallas, particularmente entre personas del sexo antes llamado débil.

Enrique II era aragonés, mas bien bajo de estatura, muy moreno, el pelo negrísimo, largas pestañas. Era un hombre joven y  guapo. En contraste con su antecesor su figura personificaba el estereotipo que el mundo anglosajón se ha formado sobre el; aspecto físico del español típico. Era también un auténtico universitario, culto y de muchas lecturas. Hablaba de filosofía, de derecho (era también licenciado en derecho), de arte, de arquitectura. Pero mientras Enrique I había escogido Turismo como una carrera corta, por convicción, Enrique II hizo tal oposición con desgana, después  de haber fracasado como.  opositor tras anos de preparación para otras carreras de mas enjundia, como Notarías o Registro. No  tenía el menor interés por el  turismo ni le cayó bien Dallas, que por otra parte, como hemos notado antes era por aquellas calendas una ciudad provinciana y sin mayores atractivos.

Enrique II llevaba la oficina erráticamente. Yo no trabajaba ya en la misma pero como frecuentaba la Oficina le observaba y notaba sus deficiencias. Muy nervioso, sin método y escasa capacidad de organización dejaba la marcha de la Oficina a subordinados..Era soltero y le gustaban las mujeres, que también le buscaban.  Pero mientras el primer Enrique sabía como seducirlas su sucesor  era torpe en su trato con ellas. Algo le atormentaba, tendía a aislarse. De vez en cuando se encerraba en su apartamento, se olvidaba de la Oficina y se cegaba bebiendo. Tenía muy mala bebida y cuando se intoxicaba se volvía agresivo y pendenciero. Cuando  sobrio era muy agradable en su trato. Yo le cobré mucho  afecto. Una vez apareció con una enorme cicatriz en una mejilla que se le quedó para toda la vida.  Rehusó dar explicaciones. Supimos mas tarde que fue fruto de una reyerta en un cabaret.

El paso de Enrique II por Dallas fue fugaz y el final de su “reinado” trágico-cómico. Coincidiendo con la Feria del Estado de Texas, que se celebra anualmente en Octubre, (nos  estamos refiriendo a 1963) arribó  por Dallas el “jefe” de nuestro Enrique II, nada menos que el todopoderoso Don Manuel Fraga Iribarne, Ministro de Información y Turismo, años después Embajador en Londres, y con la democracia, Ministro del Interior, fundador del Partido Popular, Presidente de la Comunidad de Galicia y hoy jubilado. Aquel año participaron varios países en la Feria, incluyendo España, que montó un modesto tinglado. Don Manuel había sido designado como invitado de honor por el Ayuntamiento de Dallas. A una hora predeterminada el representante de España recibiría un homenaje de manos del Alcalde. . En vez de la clásica llave de la ciudad lo que se estilaba por entonces era, a título de obsequio, un enorme y típico sombrero de Texas de no sé cuantos galones (el galón equivale a cuatro  litros). Se le había asignado a nuestro Enrique II la misión de elegir y comprar el sombrero (cuyo importe le reembolsaría el ayuntamiento) que habría de colocarse Don Manuel después de haber obtenido, presumiblemente del propio Don Manuel, las correspondientes medidas. Antes de lo que, al parecer, desencadenó su final, Enrique II, nerviosísimo, habia cometido varias torpezas que no escaparon a Don Manuel. En fin, cuando llegó el momento solemne del homenaje que contó con la presencia del Alcalde y demas dignatarios, prensa, radio y TV y unos pocos españoles, incliudo el que suscribe  y Don Manuel aceptó el enorme  sombrero,  y se lo puso a la cabeza, resultó que el sombrero le quedaba bastante chico, lo que provocó la hilaridad de los concurrentes al acto y, por supuesto, de la audiencia televisiva.

Don Manuel, que es una buenísima persona (tuve ocasión de tratarle en varias ocasiones) cuando se enfada  es una fiera. La destitución fue fulminante.

Hay que decir en honor a la verdad que la comedia del sombrero no fue quizás el único determinante de ,la caída de Enrique II. Creo suponer que fue el punto final de una serie de desaciertos  que habrían llegado a oídos del Ministerio.

Enrique II salió rápidamente de Dallas. No se despidió  de nadie. Durante muchos años no supe nada de él. Mis cartas me fueron devueltas. Después supe que lo habían recluido en un manicomio. Muy recientemente me informaron que ya no está entre los vivos. Descanse en paz.

Enrique III, a quien cupo la triste suerte de clausurar la Oficina era un tipo totalmente diferente a sus antecesores. Era ya un hombre maduro, cincuentón, padre de familia. Pertenecia a la quizás primera promoción de la carrera, cuando únicamente se exigía cultura general y algo de idiomas. Era asturiano, moreno, pelo negro. Era un burócrata cien por cien. Metódico, organizado, cumplidor de sus deberes. Había sido durante muchos años director de la Oficina de Londres, ciudad donde dejó muchos amigos. Como consecuencia de su larga estadía en Inglaterra, de la que tenía un feliz recuerdo, había adquirido modales, y por supuesto, el acento británico. Hasta el pequeño bigote que lucía respondía a un “British” canon. Texas y Dallas le tenían desconcertado. Esperaba algo diferente.  Acostumbrado a las brumas londinenses el poderoso sol de Texas (como le pasaba a Pío Baroja con el sol andaluz) le hería la vista. Una cosa que le irritaba era vivir en una calle que se llamaba “La Cosa” o algo así. No comprendía que Texas ,vecina de Méjico  estaba fuertemente influenciada por su cultura, , incluido el idioma, muy estudiado pero  pésimamente  aprendido , y que semi-analfabetos urbanistas  municipales  encontraran pintoresco bautizar a nuevos vecindarios con nombres españoles perfectamente absurdos. Le resultaba imposible creer que esto ocurriera en un pais que se titulaba anglosajón. Tenia un principio de barriguita burguesa, producto sin duda de su afición al jerez (“Dry Sack” por supuesto) y a las estupendas fabadas que le cocinaba su buena esposa, asturiana como él.

Enrique III tenia una hija que era un belleza. Alta, morena, escultural. Una hembra de tronío. A poco de llegar se enamoró de un tejano de dos metros y pico de estatura, bien parecido. Se me escapa de  la memoria tanto el nombre de la chica como el de su novio pero no se me olvida que la esposa de Enrique III acordó llamarle “el maizón”. El flechazo caló tan hondo que se casaron en cuestión de semanas. Los padres de la chica estaban desolados. La chica era hija única y les costaba creer que un “maizón cualquiera (el chico  tenía un modesto pasar) pudiera arrebatársela. .La tragedia fué que después de la consabida  luna de miel la pareja no se llevaba bien. El pobre Enrique se desesperaba. Me preguntaba sobre la posibilidad de un divorcio (yo ya empezaba a ejercer como abogado). Entonces en época de Franco el divorcio era un “nó nó´en España, pero Enrique y sobre todo su mujer, que así veían la posibilidad de “recuperar:” a la hija,  no desechaban la idea.

En medio de estas cavilaciones llegó de repente la orden ministerial de cerrar la Oficina, lo que tuvo lugar precipitadamente. Enrique y su mujer, muy pesarosos por el futuro de su hija salieron para Madrid y dejaron a la chica y a su “maizon en Louisiana, donde vivian. Creo que le destinaron a una Oficina de provincias. Me cartee con él en un par de ocasiones y después le perdí la pista. Nunca supe que pasó con aquel matrimonio.  Enrique III era muy buena persona, amable y de buen trato. Desde estas líneas, si es que vive, le deseo a él y a su familia, lo mejor de lo mejor.

Y colorín, colorado……

LA CONSTITUCIÓN REPUBLICANA DE 1931: UN BREVE ANÁLISIS COMPARATIVO

Cubierta de la Constitucion Republicana de 1931

(Dedico este trabajo a mi querido y viejo amigo Jose A. Sánchez, que lo hizo posible)

A poco de llegar a los Estados Unidos, a fines de los cincuenta, dedicaba mi tiempo libre a hurgar en una bien abastecida biblioteca universitaria en busca de publicaciones sobre nuestra guerra civil provenientes de o inclinadas al “otro” bando, por supuesto inasequibles en la España de Franco. Una noche, de golpe y porrazo topé con un delgado folleto que ostentaba en su cubierta la bandera de la segundo república española. Era, nada menos que la constitución de 1931.Quedé maravillado. Experimenté el mismo júbilo que imagino sentiría el que se encuentra en la calle una cartera con diez mil euros. Excepto que el que se encuentra en la calle con una cartera con diez mil euros se ve asaltado por escrúpulos ético/morales. “¿Me quedo con este filón o lo restituyo a su dueño o lo entrego a las autoridades?”. En el caso del folleto la opción era sencilla: O lo dejo donde estaba, después de leerlo, o me lo llevaba. Yo, en aquella ocasión, no lo dudé. Para un bibliófilo como yo, hambriento de información, aquello era “bocatta de cardinale”. Cautamente eché una ojeada en mi entorno y no encontrando moros en la costa puse el folleto en el bolsillo interior de mi chaqueta. Contentísimo con mi hallazgo, suspendí la caza nocturna y me fui a casa. Por aquellas calendas en que el nivel de confianza en el genero humano era bastante alto, no existían servicios de seguridad en las bibliotecas (ni casi en ninguna parte), así que llegué sin novedad a casa con el producto de mi robo (llamémosle con precisión jurídica hurto, en cuanto que no hubo violencia).

Hoy, después de mas cincuenta años de aquella fechoría y convenientemente amparado y protegido por la seguridad que proporciona la prescripción de los delitos confieso avergonzado tal infracción del séptimo mandamiento… Sirva como expiación por mi desmán los generosos donativos anuales a mi segunda Alma Mater, que es donde está ubicada la biblioteca victima de tal expolio.

Una vez llegado a casa le eché un vistazo al texto constitucional no sin maravillarme del contenido del primer párrafo del articulo primero: “España es una República democrática de trabajadores de todas clases que se organiza en régimen de Libertad y Justicia”. Tenia un tufillo marxista-leninista pero, ¡que talante tan democrático¡ Leí otras varias páginas y coloqué el folleto en una estantería por entonces bastante anémica en las materias que por entonces me apasionaban.

Pasaron años y con motivo de la instauración de la monarquía y de la democracia y habiendo adquirido un ejemplar (hoy, copia) de la flamante constitución de 1978, se me ocurrió comparar ambas constituciones. Busqué y busqué la del 31 y no la hallé por ninguna parte. Esta búsqueda la he continuado durante varios anos. Me cuesta trabajo creer que está perdida. Tiene que estar, como decimos los que andan con papeles, “traspapelada”. Es un folleto tan delgado que es posible se encuentre agazapado dentro de un libro. No creo que me lo hayan robado. Si fuera así ya sabemos que el que roba a un ladrón tiene cien años de perdón.

En fin, que lamentando la pérdida con un amigo, un buen amigo, me dijo este” No te preocupes, yo te lo busco” Y así fue. Mi amigo cumplió con su palabra y desde hace unos días cuento de nuevo con un ejemplar de la constitución de 1931. Procediendo del Internet no tiene la vistosidad del folleto perdido, con su cubierta tricolor y su título impreso en la tipografía del Arte Deco de la época. Pero para los fines que me interesan lo que ha llegado a mis manos sobra y basta.

La constitución de 1931 es relativamente breve: 125 artículos, distribuidos en diez títulos y dos disposiciones transitorias. En contra la actual, de 1978 incluye 169 artículos distribuidos en diez títulos, cuatro disposiciones adicionales, nueve disposiciones transitorias, una disposición derogatoria y una disposición final .Comparen ambas con la constitución de los Estados Unidos con solo siete artículos, que incluso con sus 27 enmiendas (que no son enmiendas o correcciones, sino adiciones o clarificaciones) pueden leerse en treinta minutos.

De nuevo leo el primer párrafo del artículo primero, y, de nuevo quedo maravillado. “España es una República `de trabajadores….etc”. ¡Que claro sentido igualitario! Nada dignifica como el trabajo…. Pero, espera un momento: ¿trabajadores?.

¿Pero es que en España (o cualquier otro país) por aquel entonces o cómo hoy en día, solo contaba con trabajadores? De un plumazo (¡y que buenas plumas tenían algunos dirigentes de la II República¡) la Constitución de 1931 desplaza fuera de la misma a la clase ociosa del país, o sea, los que no querían, o no podían, o no tenían que trabajar. O sea, a la aristocracia y a los terranientes, quienes andando el tiempo se convertirían en encarnizados enemigos del; naciente régimen. Pero también a la viuda del militar muerto mas o menos heroicamente en Cuba, Filipinas o Marruecos o a la del probo funcionario de Hacienda, que no trabajaban porque vivían de sus pensiones. Visto desde esta óptica el texto no presenta ya un talante tan democrático.

En realidad el texto es sectario, y sectaria fue la República como se demostró andando el tiempo. Por ejemplo, el articulo 26 (cuyo debate en las Cortes dio a lugar a la famosa afirmación por Manuel Azaña, a la sazón primer ministro, de que “España ha dejado de ser católica”) el artículo 26, digo, disuelve la Compañía de Jesús y nacionaliza sus bienes. Prohibe asimismo a las demás órdenes religiosas a dedicarse a la enseñanza. Pero como quien hizo la ley hizo la trampa, tanto los jesuitas como el resto de las órdenes religiosas procedieron a constituir sociedades a nombre de terceras personas o entidades que adquirieron locales que les fue cedidos en arrendamiento a fin de que pudieran continuar dedicándose a la enseñanza. Así de simple. Yo viví aquellas peripecias en Sevilla. Los jesuitas enseñaban en un local en la calle Pajaritos, bocacalle a Francos, y posteriormente en un edificio (hoy desaparecido) en la calle Villasís (colegio Villasís). Yo hice el bachillerato con los Hermanos Maristas. Al constituirse la República tenían un local en la calle San Eloy. Una placa en dicha calle da testimonio de ello. Cuando yo ingresé en el primer año de bachillerato, en 1935, los Maristas se habían mudado a una hermosa casa en la calle Jesús, casa que había sido construida de nueva planta para albergar el hotel Bristol, que funcionó únicamente durante la Exposición de 1929. Tanto los Jesuitas como los Maristas, los Escolapios, etc. tuvieron que abandonar el traje talar y vestir de paisano. Todo cambió con la sublevación militar del 18 de Julio de 1936. Cuando volvimos a las clases en Octubre de aquel sangriento año nos encontramos con que los profesores habían recuperado el traje talar.

Otro ejemplo de sectarismo fue la necesidad de solicitar autorización para “las manifestaciones públicas del culto” (Art. 27) y sujetar a las Iglesias a la inspección del Estado para poder “enseñar sus respectivas doctrinas en sus propios establecimientos”.

En suma, que la República se enfrentó con la Iglesia y esta se convirtió en su tercer enemigo, junto a la aristocracia y el capital. La República nació débil y débil persistió hasta su derrota final, en 1939. Tan débil que tuvo que promulgar una Lay de defensa de la República, al amparo de la cual implantaron, entre otras cosas, la censura e incluso la suspensión y cierre de periódicos. Muy “democrático”. La única instancia en la que la República hizo un acto de fuerza contra la Iglesia fue cuando ordenó, en Mayo de 1931, la inmediata expulsión del primado de España, cardenal Segura quien mostrando su repulsa por el nuevo régimen lo desafió abiertamente (como luego lo haría con el general Franco). Curiosamente la expulsión del Cardenal Segura, que fue escoltado hasta la frontera francesa fué ordenada por el conservador y católico ministro de la Gobernación (hoy Interior) Miguel Maura. Curiosamente, este Miguel Maura dimitió su cargo en el gobierno mas tarde como protesta contra el sectarismo antirreligioso de la República. Maura actuó enérgicamente contra la actitud levantisca del cardenal pero mas tarde no puso pasar por los ataques al catolicismo.

Pero lo que colmó el vaso de agua fue la implantación del divorcio. (Art. 43). La disolución del matrimonio era ya bien conocida en otros países considerados avanzados (Francia, Gran Bretaña, Estados Unidos, etc. En otros el divorcio era inexistente, y lo sido hasta hace muy poco, casos de Polonia y Chile. Pero lo que la República hizo fue algo más que el divorcio. Lo que hizo fue implantar el divorcio por mutuo disenso. Esto era insólito. Quizás el único país en el que existía fue la Rusia soviética, que lo introdujo a raíz de la revolución de 1917.

Tradicionalmente el divorcio, en los países que lo reconocían se basaba en causas que lo autorizaba, popularmente el adulterio. Esto dio lugar a que las parejas que estaban hartas de matrimonio y que no encontraban otra salida que probar adulterio se confabulaban para “crear” una situación equivoca con toda una parafernalia de un acomodaticio hotel, una mujer o un hombre dispuestos (previo pago por sus “servicios”) a dejarse sorprender en la cama con la persona dispuesta a ser demandada por no menos acomodaticios “testigos” (también convenientemente “engrasados”) dispuestos a testificar ante un juez las particularidades del supuesto adulterio. No pocas divertidas películas se filmaron con este fondo. Esta situación, es decir, la imposibilidad de conseguir el divorcio a menos que hubiera una causa que lo fundara se prolongó durante muchos años. Para que el lector se haga una idea de la audacia de II República española en implantar el divorcio por mutuo disenso basta con consignar que el estado de California no lo autorizó hasta el año 1970 y que en el Estado de Nueva York no ha sido posible hasta el ano pasado (2010). Mas todavía Aunque una ley en Inglaterra lo prevenía en 1996 aún no ha entrado en vigor.

Esto no lo podía consentir la Iglesia. Ni consintió el Ejército las profundas reformas que implantó Manuelo Azaña, encaminadas a eliminar un excesivo número de oficiales ofreciéndo a los mismos un generoso retiro. Aunque muchos aceptaron la propuesta, lo hicieron a regañadientes y cuando llegó la ocasión se sublevaron contra el régimen. Irónicamente muchas de tales reformas han sido implantadas por la actual democracia con mínimo ruido. Eran otros tiempos… Pero en 1931 las fuerzas armadas se convirtieron en el cuarto enemigo de la República.

Hay algunas cosas que me gustan en la constitución de 1931. Una de ellas se encuentra en el artículo 4 que se refiere a las lenguas que se hablan en nuestro país. “Salvo lo que disponga en leyes especiales (y no sé si se promulgaron o nó) a nadie se le podrá exigir el conocimiento ni el uso de ninguna lengua regional.” La disposición, por lo tajante, no admite dudas. Compárese este precepto constitucional republicano con la situación actual en Cataluña donde la Generalitat, que tanta nostalgia sienten por la II República, no titubea en exigir el uso del catalán para muchos puestos en la administración local, judicatura, etc.

Otra cosa que me gusta, excepción hecha de la exclusión de los no trabajadores por el artículo 1, es su sentido igualitario. Por el artículo segundo [T]odos los españoles son iguales ante la ley”.En consonancia con tal afirmación el artículo 85 prescribe que [E]l Presidente de la República es criminalmente responsable de la infracción delictiva de sus obligaciones constitucionales. Sobran comentarios. Ahora veamos los que al respecto nos dice la presente constitución. Por el artículo 14[ L]os españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de su nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquiera otra condición o circunstancia personal o social. Mas exhaustivo es imposible. No se escapa nadie. ¿Nadie? Vamos al Titulo II, que trata de la Corona. Por el artículo 56, párrafo tercero,[L]a persona del rey es inviolable y no está sujeto a responsabilidad. En qué quedamos. ¿No es español? Pues si lo es, que lo es, su condición de Rey no debiera eximirle de responsabilidad según el artículo 14.

Como modelo de gobierno prefiero la Monarquía frente a la República. Un Jefe de Estado no debe estar sujeto a los vaivenes de la política. Un Estado necesita estabilidad y estar representado por una persona con carácter de permanencia y sobre todo independiente del voto. Pero de ahí a que esté libre de toda responsabilidad eso se pasa de la raya.

Esta inviolabilidad es sucesión directa del derecho divino del medioevo, según el cual la potestad de gobernar la adquieren los reyes por transmisión directa de Dios. ¡Esto en el siglo XXI! Inconcebible. Los legisladores de la transición no hicieron, otra cosa, en este respecto, que continuar la ridícula trayectoria del régimen franquista, según el cual el Caudillo (Franco) lo era de España por la gracia de Dios y así campeaba en las monedas en circulación en aquellos tiempos.

La segunda república fue un experimento moderno y audaz que en la España de la alpargata y con un cuarenta por ciento de analfabetismo y una sociedad feudal no podía prosperar. Que igualmente fracasa la constitución que la vertebraba no puede sorprendernos.

España: Historia de un vasallaje cultural

Los imperios han extendido su influencia no solo por la fuerza de las armas sino tambien con su cultura. El imperio romano nos dejó, entre otras cosas, su propio idioma, el latín, madre del nuestro, los cimientos de nuestro sistema jurídico y su prodigiosa arquitectura. Al imperio islámico le debemos las maravillas de la Alhambra de Granada y la Mezquita de Córdoba, amén de cientos de palabras injertadas en nuestro vocabulario e importantes hallazgos científicos.

Y asi llegamos al imperio español. Durante el siglo XVI España fue señora de media Europa y de medio mundo, dándole al nuevo su lengua, su cultura,y su religion,y el caballo ,y la rueda, y también sus vicios y sus enfermedades. Nuestra lengua era de uso generalizado en las mas importantes cortes de Europa. Carlos I de España, políglota, decia que le “hablaba” a su caballo en alemán pero que reservaba el español para “hablar” con Dios.

Ya para el siglo XVIII Inglaterra dominaba los mares pero la cultura dominante en Europa era la francesa. La Casa de Borbón nos trajo los usos y costumbres del pais vecino y un rey, Felipe V, que solo hablaba francés. Este era el idioma en el que se expresaba la aristocracia y la corte real en Rusia. Hoy sigue siendo la lengua de la diplomacia. Muchas palabras del idioma galo pasaron al nuestro. Muchas han caido en desuso y muchas otras aparecen disfrazadas despues de haber sido hispanizadas con el transcurso del tiempo.

Pero de todos los imperios que en el mundo han sido es el imperio norteamericano el que con mas fuerza, abrumadora, en verdad, ha entrado en España. Algunos se sorprenderán que use el vocablo “imperio”:para referirme a los Estados Unidos. Pero lo hago sin ánimo de denigrarlo. No es el imperio del que habla el presidente venezolano Chaves y otros de su cuerda al que me estoy refiriendo Le llamo imperio porque sin tener colonias en el sentido estricto de la palabra ,el empuje arrollador de su cultura (a veces incultura) ha creado una especie de vasallaje en Europa y en el mundo en general. Una de esas colonias culturales es España.

Antes de la guerra (nuestra guerra civil) y durante algunos años despues de su terminación la influencia cultural extranjera en nuestro pais era minima. Con poca movilidad humana, tanto interna como fuera de sus fronteras, el pais se cocía en su propio jugo. Las mismas costumbres,las mismas expresiones, los mismo hábitos, los mismos festivales, ferias,y procesiones de cientos de años atrás Habia algun turismo extranjero, mayormente inglés. Fueron precisamente los ingleses, o mejor, británicos, los que nos trajeron la cultura del deporte organizado: el futbol, el boxeo, las carreras de caballos. Los franceses nos mandaron el tennis y el ciclismo. Inevitablemente estas actividades deportivas incorporaron al idioma algunas palabras y frases, algunas traducidas, bien o peor y otras al natural. Asi, “foot-ball” devino futbol, pero “penalty” nadie se molesto en traducirlo. (En Latinoamérica le llaman “penal”). La clases adineradas, la aristocracia (y algunos cursis) se habituaron al té de las cinco, a las bebidas exóticas (.whiskey, ginebra) y pare usted de contar.

Quizas, aparte de los automóviles, de aparatos de radio (con una fuerte competencia alemana),y cámaras fotográficas (“Vacaciones sin Kodak son vacaciones perdidas”), el primer producto norteamericano que irrumpió en nuestro pais, fué, que yo recuerde, el chicle. Creo haberlo mascado alla por los años cuarenta. Llegó sin gran algazara. De la noche a la mañana muchos adolescents empezaron a mascar chicle. Esta práctica está en desuso en Estados Unidos y creo que también en España. Para los aficionados al fútbol hay un personaje que aparece frecuentementge en television batiendo sus mandíbulas a una velocidad vertiginosa. Es Ferguson, el entrenador del “Manchester United” (Sir Alex). Supongo que el dia en que fué investido en el Buckingham Palace por la Reina como caballero del imperio británico se dejaría el chicle en su casa. Un hábito norteamericano que, por fortuna no ha encontrado eco en España es el asqueroso de mascar tabaco. Aqui no se vé sino de vez en vez en zonas rurales.

Todo empezó a cambiar con el cine. Recuerdo, como cosa curiosa, que una prenda femenina, la rebeca, tuvo su origen en un pelicula norteamericana, “Rebecca”, con trasfondo inglés (Laurence Olivier y Joan Fontain) en la que la protagonista usaba una prenda de abrigo entonces desconocida en España. Fué a principio de los años cuarenta. Los fabricantes catalanes la pusieron de moda. Pero el empuje definitivo fue con la televisión. En los setenta y ochenta las series norteamericanas y los culebrones latinoamericanos (tan fuertemente influenciados por la cultura de “su” coloso del norte) comenzaron a introducir, en el pais, lentamente, pero sin pausa, una avalancha de nuevas costumbres, nuevos hábitos, exoticos nombres, terminos inusuales, en fin un estilo de vida que arrinconaba y dejaba en desuso tradiciones y costumbres que eran parte consustancial de un pais que se transformaba.

 Quizá lo que primero notamos fueron los nombres propios de personas. Es sabido que en tempos de la segundo república española el nuevo régimen autorizó al Registro Civil inscribir toda clase de nombres ajenos al tradicicional santoral católico. Pocos se acogieron al cambio. Algunos exaltados nombraron a sus hijas Libertad, Fraternidad, etc. Cuando cambió la tortilla el régimen de Franco impuso de nuevo el santoral católico como fuente exclusiva para la onomástica de los recién nacidos. Esto coincidió con una ola de ordenes gubernativas prohibiendo denominar bares, negocios, artículos a la venta, etc con nombres foráneos. Fue cuando alguien propuso susbtituir cognac por “jeriñac”. Otra vuelta a la tortilla . En los años setenta y ochenta las mamás adictas a los culebrones televisivos empezaron a llamar a sus las niñas Vanesa, Samantha y Jennifer y a los varones Kevin, Herman y Wilson. Por supuesto los catalanes y vascos desenterraron sus nombres étnicos y sus regiones se poblaron con sus propias versiones: Josep, Mikel, Andoni, etc. ¿Donde estan las Rosarios, las Cármenes, las Josefinas de nuestra niñez/?. Pues vaya usted a saber. Yo comprendo y admito que a las mujeres no les gusten esos nombres atroces de antaño como Angustias, Martirio, Dolores, ni a los hombres Armando o aquellos nombres que popularizó aquella maravilla de La Cordoniz de los años cuarenta: Homobono, Pantaleón…etc. Pero….¿Kevin?

Influenciados por las costumbres que el publico ve en peliculas o television las fiestas que celebran onomásticas basadas en el santoral católico van cayendo en desuso (me figuro que esto le agradará a Kevin, pues no creo exista un San Kevin) y estan siendo substituidas por las celebraciones de los cumpleaños. Quiza sea para que los festejantes tenga ocasión de entonar el Cumpleaños Feliz o “Happy Birthday”, una tonadilla importada de los Estados Unidos. Claro que esta novedad tiene el inconveniente de que desvelan la edad de la homenajeada., algo que sospecho no gusta a las mujeres. Ahora que caigo yo no pude saber la edad de mi madre (q.e.p.d) hasta que tuve que sacar su partida de nacimiento para tramitar su abintestato.

Hace varios años en una de mis visitas anuales a España me encontraba en Sevilla cuando paseando al anochecer vi a un grupo de mozalbetes enmascarados, algunos con unos cuernos adosados a la cabeza. Iba yo con un amigo. Mi amigo, extrañado, como yo, ,preguntó a uno de ellos qué clase de fiesta o celebración estaban festejando, y, asombrado ante nuestra ignorancia nos espetó: “Pues qué va a ser, !Halloween¡”) (o Jaloguín), como lo deletrea un admirado contribuyente al diario ABC. Inmediatamente supe de qué se trataba y cai entonces en que estábamos a 31 de Octubre. Esta fiesta, de origen celta comenzo en Escocia de donde pasó a los Estados Unidos.. Básicamente es una ocasion para que los niños ( no los adultos) se disfracen y usen caretas con rasgos truculentos y visiten las casas de la vecindad saludando a a quien les abra la puerta ¿“trick o treat” ? “trick” significando que si no les ofrecen un treat, o sea un regalo de golosinas invocarán los malos espiritus que traerán todo género de desastres a los habitants de la casa. No en vano la fecha 31 de Octubre está próxima al Dia de los Difuntos , que si bien en España tiene una connotación religiosa en los paises nórdicos es una fiesta pagana, una constelación de diablos, monstruos, brujas y almas en pena, lo que se nota en el ropaje y disfraces que usan los niños que celebran el Halloween. Muchas casas adornan esa noche sus fachadas con una o various calabazas que han sido vaciadas y esculpidas ofreciendo un rostro satánico. Una vela encendida en el interior de la calabaza añade drama (aunque a menudo resulta cómico) al simbolismo. Esta fiesta o celebración en la que por razones de seguridad se ha casi suprimido la procesión nocturna de casa en casa para quedar `reducida a fiestas infantiles en el hogar de los padres, tiene relativo predicamento en norteamérica, y, repito, es básicamente una fiesta para niños. En España, sin embargo, ha arraigado de forma extraordinaria., Ya varias fechas antes del 31 de Octubre las grandes superficies ofrecen en venta toda clase de prendas de vestir y artículos inspirados en peliculas “de miedo” para uso no de niños sino de mayores, con lo que indudablemente hacen un buen agosto. Y ya la noche de “Halloween” es el desmadre.

Y ¿que pasa con la fiesta norteamericana del “Thanksgiving” o Acción de Gracias? En este dia, segun la tradición, los “Pilgrims” o Peregrinos que recalaron por New England en 1610, despues de haber recolectado su primera cosecha, a fines de Octubre, decidieron celebrarlo con rezos al Altísimo y un banquete a base de pavo. Todavía no se adoptado en España, pero todo se andará… Ya El Corte Inglés, y la industria avícola se pondrán de acuerdo para introducir un festejo en el que dejando al margen el tema de los rezos (pues nada hay que agradecer a nadie) se centrará en torno a las propiedades de la carne de pavo contra el colesterol. De paso se podria poner a la venta la peculiar vestimenta de los Peregrinos

Avanzando un poco en el calendario llegamos a las Navidades. Y resulta que tanto niños como mayores,cada vez mas, las celebran intercambiando regalos, que para eso estamos en tiempos de “ Christmas” y adornan sus casas con el árbol de pino todo lleno de luces y baratijas. “¿Y que pasó con la fiesta de los Reyes Magos?. Bah, es una antigualla, lo moderno es Christmas. Y Christmas llaman a las tarjetas de felicitaciones por Navidad y Año Nuevo. Aunque en algunos hogares tambien celebran los Reyes Magos. Sus niños comen a dos carrillos En cuanto a los villancicos yo recuerdo de niño que la radio solo emitia cuatro o cinco, tales como el antiguo “ A`Belen Pastores” o el moderno “Los Peces en el Rio”. Hoy en dia son muy numerosos, casi todos procedentes de Estados Unidos, algunos, antiquisimos, via Inglaterra o Alemania o Austria ( “Stille Nacht, en España “Noche de Paz”). El famoso “Tamborilero” que popularize Raphael en España en los años setenta, lo conociamos como “Little Drummer Boy” en Estados Unidos desde 1958.

 Otra fiesta copiada de los Estados Unidos es la de San Valentin, En aquella España del nacional catolicismo en la que crecí y en donde nos sabíamos de memoria cuando “caian” un buen numero de santos y santas del santoral , San Valentín brillaba por su ausencia. El por qué es un misterio para mi porque la figura del santo no deja de ser simpatica, sobre todo para los enamorados. En fin, otra ocasión para comercializar la fiesta con el justo alborozo de la floristería y de los fabricantes de tarjetas y golosinas.

Viajando por el norte hace años mi mujer y yo visitamos León y después de admirar la deslumbrante cathedral, San Isidoro, etc, procedimos a pasar la noche en el no menos deslumbrante parador. Ojeando un periódico local encontramos que en un cine cercano al parador proyectaban una pelicula española que traía muy buena crítica. Cuando llegamos al cine vi, pasmado, como una joven pareja accedia a la sala de proyecciones portando sendos cubiletes colmados de palomitas de maiz, el sempiterno acompañamiento de una buena parte de los espectadores de cines en los Estados Unidos. Que esto sucediera en una grande ciudad española me hubiera chocado, si, porque esto es otra de las muchas manifestaciones del vasallaje cultural que estoy describiendo. Pero, que, ademas de eso, ocurriera en la levitica León, era ya el colmo.

Hablando de cine una ojeada a la cartelera de espectáculos o los programas televisivos en la prensa diaria en cualquier punto de la peninsula y en cualquier fecha revela la abrumadora presencia del cine norteamericano. En cuanto a la television, multitud de seriales norteaamericanos se proyectan, doblados, en las televisiones españolas. Y cuando no son los originales, son versiones domésticas, tales como “Las `Chicas de Oro” (The Golden Girls”) y muchas otras que escapan mi atención por exhibirse con títulos que no son copia fiel de los de los norteamericanos (caso de las “Chicas”, por ejemplo). Hace varios años vi en Televisión Española (que transmiten para los Estados Unidos y presumo que para cualquier otro destino extranjero una mezcla de los canales 1 y 2) un programa que me cayó bien, en parte quizá por la intensa curiosidad de ver participar en el mismo a una nieta de Francisco Franco, “Mira quien Baila”. A los pocas semanas de disfrutar de este programa, que encontre muy creativo y original, tropecé un dia con otro programa en un canal norteamericano llamado “Dancing with the Stars” (Bailando con las Estrellas). Barrunté que el español era una copia, como pude comprobarlo. Y, fastidiado, porque tanta copia me fastidia, dejé de verlo.

Otro tanto se puede decir de los musicales. Todo musical de gran éxito en los Estados Unidos se exhibe, tarde o temprano, en version española. Algunos sin cambiar el titulo: “Evita”, “My Fair Lady”. Esta constante insistencia en el cine y teatro norteamericano, originales o copiados da que pensar: parece ser como si la creatividad española se hubiera secado para siempre. De vez en cuando hay destellos de tal creatividad. Por ejemplo, el ritmo “Macarena” hizo furor en este país, donde hubo incluso recién nacidas que fueron bautizadas con tal nombre. Pero, como en España, fué flor de un día….

En España, hoy en dia, los españoles comen hamburguesas, beben coca-cola, visten vaqueros y camisetas con mensajes (“t-shirts”) usan gorritos de ”base-ball”, calzan zapatos deportivos (“sneakers”), gastan su dinero a traves de VISA, Mastercard, American-Express, Diners, echan partidas de pádel (“paddle-ball”), bailan “rock & roll”. Recientemente (verano del 2010) votaron en elecciones primarias (“primaries”) y de vez en cuando deliberan en jurados en juicios penales (“Juries”). Todos estos productos, usos, y procedimientos, con la única excepcion del la institución del jurado que originariamente procede de Inglaterra, son exclusivamente de origen norteamericano.

Hace varios años vi en la television, asombrado (siempre me asombran estas cosas) un desfile de unas muchachas en un pueblo andaluz con motivo de una de sus fiestas principales. Lo que me asombró es que las muchachas iban ataviadas como las Texas “rangerettes”. Allá iban ellas, gorditas, sonrientes, meneando el culito enfundado en unos pantaloncitos cortos, con sus botitas blancas. Una monería. El público aplaudia a rabiar. Pienso que al ayuntamiento, paupérrimo de toda la vida y enriquecido de súbito con euros de la Comunidad Europea no se le ocurrió otra cosa para demostrar los avances de la vida “moderna”.

Infinidad de palabras y giros han pasado aceptados por la Real Academia de la Lengua o no, al habla popular, bien en el idioma inglés o traducidos, algunas veces de forma atroz. Magazine, glamour, romance, robot, look, flirt, hobby, son unos pocas ejemplos, algunos como flirt de uso muy antiguo. Causó el gerundio flirteando. Otros atroces derivados son estresando, de “stress”, chequear (usado en contextos medicos) de “check” y formatear de ‘formatting’ en terminos informáticos.

Hay expresiones cuyo origen pueden escapar al espectador de cine o TV. En cintas españolas con un fondo militar o paramilitar (Guardia Civil, por ejemplo) es corriente escuchar :”Es una orden”. Esto es un trasunto literal de “It is an order” en peliculas norteamericanas de idéntico fondo. En el mismo contexto he oido en producciones españolas la estúpida expresion “Negativo” en vez de simplemente “No”, otra vez una copia fiel del igualmente estúpido ”Negative” (official en la jerga militar norteamericana) en vez de No.

Otra nueva expression, cada mas extendida en España es la frase “Te quiero”, o “Love you” con que popularmente terminan las conversaciones` teléfonicas entre novios o conyuges en Estados Unidos.

Pero donde la verdadera explosion de la angloparla se ha producido ha sido en los sectores de los negocios y en la informática.

 En el mundo de los negocios en alta escala se han creado en España varias escuelas de negocios algunas de las cuales dan brillo a nuestro pais a nivel mundial (IESA, IE, etc.). En ellas se estudia el mágico MBA (Master of Business Administration). En algunas de estas escuelas, con un alto porcentaje de graduados extranjeros las clases se imparten en inglés. Y no podia ser de otra manera porque sea en inglés o en español en dichas clases se manejan con naturalidad muchos términos que han pasado a nuestro idioma en su lenguage original, o sea el inglés pues es bien conocido que es en el area anglosajona (mayormente norteamericana, si bien Londres continua siendo el centro financiero del mundo) donde se generan y se desarrollan las companies multinacionales que acaparan la industria y el comercio mundial. En ellas se utilizan vocablos tales como “marketing:”, “banking”, “corporate finance”,”hedge funding”, “micro and macro financing”,” project management” etc., que se leen a diario no solo en prensa especializada sino en diarios y alocuciones en radio y TV de interes general. En cuanto a la informática, el uso extendido de la angloparla en su diseminación es lógico. Si a nuestro retraso cientifico y tecnológico se añade la superioridad del idioma inglés sobre el nuestro para crear nombres para una nueva tecnología, resulta claro que terminos tales como “laptop”, “keyboard”, “login”, “download”, “programming”, “network” y muchos otros hayan alcanzado uso general. Otros vocablos han podido ser traducidos, algunos felizmente, tales como impresora (“printer”) servidor (“server”). Otros, horriblemente: formatear (“formatting”), escanear (“scanning”). La palabra ordenador ha sustituido con éxito a “computer” pero su origen es francés, “ordinateur”, no norteamericano. (Siempre copiando). Los terminos “software” y “hardware” siguen sin encontrar traducción y dudo mucho que se consiga.

A todo esto el lector se preguntará: ¿Y bueno, qué? ¿Qué mas dá? Pues nó, señor, contesto yo, sí que importa. Y mucho.

Como el titulo de este trabajo indica la abjecta servidumbre a la que me estoy refiriendo se circumscribe al aspecto cultural. Existe tambien influencias de otro tipo y las mas importante ha sido y es la económica. Ya en 1978 el escritor catalán, hoy fallecido, Manuel Vazquez Montalbán escribió un libro sobre el tema (“La penetracion Americana en España”). A principios del siglo XIX Don Miguel Unamuno,en un momento de mal humor, que los tenía, y mucho, se salió con la imprecación de !Que inventen ellos¡, “ellos”, significando, por supuesto, Nortreamérica y las potencias mas adelantadas de Europa. Curiosamente esta actitud se asemejaba a la consigna franquista de que España, la España de la alpargata, era la “reserva espiritual de Occidente”. Buen bien, la maldición de Unamuno denota un falso orgullo que nos ha salidos y nos sigue saliendo bastante caro. Millones y millones de pesetas y euros salen de España anualmente en pago de centenares de patentes que cubren maquinaria, productos químicos, procesos de fabricación, sistemas industriales, en fin toda la gama de elementos que necesita un pais para funcionar como es debido.

Lo mismo ocurre en el aspecto cultural. Millones se pagan anualmente en derechos de autor por todas esas peliculas, programas televisivos, canciones, libros, etc.

Mientras tanto la creatividad española parecer ser que se ha secado. Si, como dicen algunos el siglo XX fué el Siglo de Plata (como el XVI lo fue de Oro) me parece a mi que ha sido un siglo de Plata bien cortito. Lo cierto es que después de poco mas de un primer tercio del siglo XX, extraordinariamente brillante, que nos trajo las luminarias de la generaciónes del 98 y del 27 y los genios de Lorca, Buñuel, Dali, y Picasso, nada semejante, excepto algunas individualidades, ha producido España en el resto de la centuria. Ya no se escriben en nuesto pais novelas como las de Galdos, ensayos como los de Ortega y Marañon, la poesia y teatro de un Lorca, la pintura de un Sorolla o de un Picasso, y un largo etcetera. De los cinco ganadores españoles del premio Nobel en el siglo XX, todos, excepto uno (Camilo Jose Cela) nacieron en el siglo XIX. Este vacio lo ha cubierto, deplorablemente, una ristra de producciones, en todos los campos abrumadoramente norteamericanas, que confirman el estado de servidumbre en que nos encontramos.

 No solo es el despilfarro económica. Es que este vasallaje es vergonzoso. Yo, por lo menos, lo pienso así. Cuando veo a un pais como España, un pais con una cocina de justificada fama mundial, inundada por McDonalds, Burger Kings, y demas establccimientos de comida rápida (a quienes, incidentalmente, muchos atribuyen la culpa, en parte, de la obesidad que azota al mundo, y por supuesto a España) pienso: pero ¿es que no hay ya orgullo por la cosas propias? Apostaría cualquier cosa a que esto no sucede en Francia. Mientras tanto, los incautos consumidores de tanta basura y tanta copia pensarán que tales “novedades”, todos estos festejos, hábitos, practices, diversions, etc no son sino fruto de la creatividad española.

 Y ustedes, Kevin y Jennifer, que me pudierais estar leyendo. No se averguencen de sus nombres. La culpa no es de ustedes, sino de sus bobaliconas mamás que despues de verlos en un culebrón pensaron que Kevin by Jennifer son mas finos que Pepe y Carmen. Si un dia llegárais a ser padres, por favor no adopten nombres para vuestros hijos que se asemejen a una marca de zapatos (fabricados en Mallorca pero con nombre inglés, que es mas “fino”). Si quieren ser diferentes y estan harto del santoral católico pensad en la antiguedad clásica. Nombres como Antígona, Lisistrata (que tanto agrada a las feministas) o Elena (sin H por favor), o, para los niños, Dionisio o Hércules (aunque el diminutivo puede presentar problemas). Si no sois cristianos pensad que antes de pasar al santoral Sara y Abel fueron judíos y Fatima e Ismael, àrabes. O si quieren nombres asociados con la historia de Espana ahi están Jimena, la esposa de El Cid, o Aixa, la madre de Boabdil el Zagal y tantos otros. Pero sobre todo. nada de angustias, martirios y dolores fuertes de barriga……

Prohibido prohibir II

Algo se me quedó en el ordenador (antes tintero).en la primera parte de este alegato.  Y es que las prohibiciones a las que aludía no son ni mucho menos algo peculiar de nuestro pais. Castizamente, en todas partes cuecen habas.

Hice referencia anteriormente al calvario que ha sufrido y viene sufriendo David Irving por haber desafiado la autenticidad (en parte) del Holocausto. Vamos a los detalles. David Irving es un historiador, británico. Se especializa en la historia de la Alemania nazi, y ha publicó varios libros sobre el tema, entre ellos una meritoria biografia de Herman Goering. Pero por llevarle la contraria a la mayoria de los historiadores de tal género se le ocurrio teorizar, inter alia, que la jerarquia nazi no era tan perversa como cree la opinion general. Escribió también que de haber ganado la guerra Alemania Winston Churchill  habria sido declarado criminal de guerra por haber ordenado el bombardeo indiscriminado de muchas ciudades alemanas (entre ellas la joya que fué Dresde) carentes de objetivos militares.

Hasta ahora todo era y es discutible. Pero no paró ahi. Un dia se le ocurrio exponer que la historia del Holocausto es cierta pero solo en parte. Por ejemplo, que  la mayoria de los judios presos en los campos de concentración no murieron gaseados, sino debido a otras causas: maltrato, desnutrición, etc. La poderosa e influyente comunidad judia en los Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, etc se le vino encima. Una historiadora norteamericana escibio un libro refutando su teoria y tildándolo de falsario. Irving interpuso una demanda por daños y perjuicios contra la escritora (que, naturalmente, era judía) y contra  su casa editora, Penguin. El juez británico no  solo falló contra Irving sino que lo puso de vuelta y media. Además le condenó a pagar las costas del juicio, una cantidad tan elevada que le forzó a declararse en quiebra. Posteriormente viajo a Austria a una jira de conferencias y fué detenido, encarcelado y condenado a prisión por varios anos, luego reducidos. Después de cumplir la condena, se volvió a Inglaterra, donde vive,  y se emperró  en seguir con sus teorías. Hay orden de busca y captura contra él en Alemania y Francia. No encuentra editores para sus libros……Es persona non grata en muchos paises, etc. etc.  

Bien.  David Irving es un antisemita, un racista, neo-nazi, un tipo hambriento de publicidad, desprovisto de ética como investigador, lo que se quiera, ¿pero por qué prohibirle exponer lo que se le antoje? Yo no comprendo la libertad de expresión a medias. O la hay o no la hay. Voltaire dijo una vez  “ difiero de lo que dices pero estoy dispuesto a perder la vida por tu derecho a decirlo”.

 Como toda regla tiene su excepción, hay limitaciones válidas contra tal libertad. En los Estados Unidos es clásico el ejemplo de una correcta limitación a tal derecho: la libertad de gritar ¡fuego! en un teatro abarrotado de público cuando tal fuego es inexistente. Muy recientemente, un tal Terry Jones, un clérigo protestante,  pastor de una iglesia  de solo 50 fieles, difundió a bombo y platillo su intención de dar fuego a una pira de ejemplares del Corán. El mundo entero, empezando por el Papa, se le echó encima. La excepción a la libertad de gritar !fuego¡  en un teatro abarrotado de público en plan de gamberrada  se queda en mantillas, valga la expresion, al lado de la prohibición de la libertad de quemar Coranes a voleo desatando de paso la ira de más de un billón de musulmanes con la consiguiente  destrucción de vidas  y propiedades norteamericanas y la muy possible repetición de la hecatombe de las torres gemelas. He ahi otra  válida limitación a la libertad de expresion.

 En estas dos situaciones  la limitación de la libertad de expression es comprensible y hasta digna de aplauso. Pero ¿que tiene que ver esto con prohibir difundir que el Holocausto es  una verdad a medias? ¿Donde está la alarma social? Es una teoria, como otra qualquiera, para creerla o descreerla.

 Bien, esto es un ejemplo de prohibir por prohibir. En Alemania está también prohibidos los simbolos del nazismo. Algun “listillo” en España ha querido equiparar tales simbolos con los que quedan,   si es que quedan,  de la época de Franco. Como si los horrores a escala mundial del regimen de Hitler  tuviera algo que ver con una estatua por aqui, una cruz de los caidos por allá, Todo por la Patria en los cuarteles  o un monumento eminentemente religioso como la basilica del Valle de los Caidos. O los nombres de las calles.

 Los Estados Unidos, donde  hay y  ha habido prohibiciones sin sentido alguno, son sin embargo un ejemplo, sobre todo un ejemplo para España, de ecuanimidad en lo que se refiere al respeto  a la historia. En el siglo XIX este pais padeció una  cruenta guerra civil o guerra de secesión. La guerra comenzó en 1861 y terminó en 1865. En  1936, o sea 71 años después de terminar la guerra, el presidente Roosevelt viajó a Dallas para inaugurar la Exposición del Centenario (cien años desde que Texas se declaró independiente de Méjico). Pero Roosevelt no se limitó a inaugurar la exposición. Tmbién inauguró (o desveló) una estatatua ecuestre que la ciudad (ayuntamiento) erigía al general Lee, el caudillo de los confederados del Sur, o sea, el bando perdedor. Es políticamente incorrecto en este país desplegar la bandera de los confederados en edificios públicos.  Pero la estatua del general Lee, levantada a los 71 años desde la terminación de aquella guerra (los mismos que han transcurrido desde el final de la nuestra) sigue ahí y nadie la toca.

Los confederados del Sur perdieron la guerra para siempre. Los nacionalistas de Franco, que la ganaron, resulta ahora que la han perdido ¿Pero cabe imaginar a los “triunfadores” erigiendo una estatua al general Queipo de Llano en Sevilla?