Los Tres Enriques

Al terminar mis estudios de derecho comparado en Southern Methodist University (SMU), los me valieron un titulo de Master, Judy, mi mujer, y yo deliberamos y coincidimos en la conveniencia de quedarnos en Dallas, por lo menos por tiempo indefinido. Esto ocurría en 1959. Claro es, si nos quedábamos, yo, que no tenía un duro tendría que trabajar. Yo había ejercido de Abogado en Sevilla durante diez años. No se me ocurrió, ni por pienso, que pudiera hacer  otra cosa que no fuera sino  continuar ejerciendo de abogado, esta vez….en inglés. Hice indagaciones y me informaron que los estudios de derecho comparado no suponían,  para mi preparación,   sino un ligero barniz de cultura jurídica que no me llevaba a ninguna parte. Si quería ejercer la profesión de abogado  tendría que estudiar el derecho angloamericano a fondo. En otras palabras tendría comenzar de nuevo la carrera, desde el primer año. Dudaba. Tenía ya 36 años. Una cosa era el curso de nueve meses de “comparative law”, con un curriculo agradable, ligero, rodeado de becarios de mi generación, experimentados abogados, jueces, etc  y otra era embarcarme en una dura tarea de varios años, compitiendo con jóvenes listos a afrontar un pesado programa de estudios.

Lo pensé y retequepensé y finalmente, amigo que siempre he sido de la aventura, me lié la manta a la cabeza y una mañana fría de enero de 1960 me matriculé en el primer curso de derecho, sesión nocturna, lo que me dejaba las manos libres para trabajar en algo que me agradase y traer algún dinero a casa.

No teniendo nada que hacer, esa misma mañana tomé un autobús, me apeé en el centro y dirigí mis pasos a la Oficina Nacional Española de Turismo. Esta Oficina se había inaugurado haría como tres años. Para mi era una fuente preciosa de periódicos, revistas e incluso algún que otro libro, que se distribuían gratuitamente al público. He de aclarar que la ciudad de Dallas era, por aquellas fechas eminentemente provinciana. Aquí no llegaba casi nada del exterior, incluido periódicos y revistas.  Tardaría muchos años en convertirse en la ciudad cosmopolita que es hoy. En la Oficina lo que me atraía más que nada era el ABC “aéreo”. Lo pongo entre comillas porque de “aéreo” no tenia mas que el nombre.  Siempre llegaba por lo menos con una semana de retraso. Pero al menos me enteraba, aunque no fuera al día, de lo que iba pasando en España. Ya había desistido de escuchar las emisiones  del servicio exterior de Radio Nacional de España. Aparte de que la audición era penosísima debido a los parásitos que infestaban el éter, los temas constituían un aburrimiento espantoso. El triunfalismo de la época, salpicado con  las consignas del régimen era insoportable.

No había nadie en la oficina, o sea en el área de entrada a la misma. A través de un largo ventanal que dividía dicha área y la zona reservada a la administración de la oficina fui observado por el jefe de la misma, Enrique, que salió a saludarme. Yo ya le conocía. Hablamos de varias cosas, incluido mi decisión de quedarme y estudiar y al rato me pregunta:

–          ¿A ti te gustaría trabajar aquí?

–          Hombre, por supuesto. Además, me he matriculado para las clases nocturnas; así  es que  tengo el dia libre.   

-Pues nada, puedes comenzar mañana. Te advierto que el sueldo es mas bien cortito.

-¿Y que es lo que tengo que hacer?

– Bueno el presupuesto fijado por el Ministerio (de Información y Turismo) cubre la plaza de director, que soy yo, otra para la secretaria y otra para el ordenanza, o sea, tú.

– Ordenanza? Pero, oye,¿ tengo que ponerme la librea?

– No, hombre, no. Esas antiguallas no se estilan aquí. Lo que ocurre es que la burocracia española esta aún anclada en el siglo XIX. Tu ni vas a usar la librea ni vas a ejercer como tal ordenanza, sirviendo cafés y abriendo la puerta a los visitantes.  Mira, yo paso mucho tiempo fuera de la oficina y necesito a  alguien buen conocedor de España, culto, de buena presentación, para informar al público. Hasta ahora no he encontrado a persona idónea para este propósito y tu eres la persona ideal.

– Pues muchas gracias

Y así es como me convertí, de la noche a la mañana en funcionario del Ministerio de Información y Turismo (He de aclarar que en mi primer viaje a Méjico,  visité  la Oficina Nacional Española de Turismo de la capital azteca, muchísimo mayor que la de Dallas,  y pude comprobar que quien ostentaba allí el puesto de ordenanza, sí que lucía la librea. El hombre, un mejicanazo de enormes bigotes estaba hasta orgulloso de vestirla).

La Oficina de Turismo en Dallas, funciónó desde 1957 a  1966 . Yo trabajé en la misma de Enero de 1960 a Mayo de 1962, año en que terminé mi “segunda carrera”. Fueron años divertidos. Por la Oficina pasaban muchísima gente. Algunas estaban genuinamente interesadas en viajar a España y necesitaban información. Habia también muchos curiosos, y gentes que no tenían nada que hacer e iban a a charlar o a practicar el español. Había un tipo que siempre recordaré. Era un  tejano joven, corpulento, el pelo rapado a la usanza de la época. Se le había metido en la cabeza aprender a torear. A mi me tenia frito a preguntas. Yo le aconsejaba que se fuera a vivir a Méjico o a España. Me contestaba que no iría hasta que no estuviera “preparado”. Un dia se presento con una montera que un amigo le había comprado en Ciudad Juárez. Otro día me mostró, orgulloso, un capote. Pero lo mejor fue que un día se presentó con un grueso volumen. Jubiloso, me decía ”Con esto ya no necesito información alguna. Todo lo que tengo que hacer es estudiar este libro a fondo y un día seré torero. Claro es que tengo que estudiarme todos los volúmenes que me he dejado en casa.” Se estaba refiriendo a “El Cossio”, concretamente a la Enciclopedia Taurina de José Maria de Cossio  que entonces contaba con cuatro grandes tomos. ¿Qué iba a decirle? Le felicité  y le animé para que estudiara para torero.      

La Oficina de Turismo estuvo regentada desde su creación por tres funcionarios del Ministerio que, por pura coincidencia, compartían el mismo nombre de pila: Enrique. Los nostálgicos acabamos por llamarles Enrique I, Enrique II y Enrique III. De ahí el título de esta semblanza. Me referiré a ellos omitiendo apellidos.

Enrique I llegó a Dallas con uno o dos años de experiencia en la Oficina de Chicago. Era un hombre joven, bien parecido, bien proporcionado de cuerpo. Tendría 32 o 33 años, era rubio, de ojos azules. Madrileño y licenciado en derecho.  Era vanidosillo, algo narcisista; le encantaba mirarse al espejo cada vez que tenía ocasión. Inteligente y capaz, montó, decoró y organizó la Oficina con gusto y eficacia. Como era soltero y le gustaban las faldas (entonces no había tanto pantalón) pronto tuvo una legión de admiradoras que le acosaban por teléfono. Al final terminó casándose con una chica belga, pero eso fue después de dejar Dallas. Hizo buena carrera Enrique I. En 1962 fue trasladado a Madrid, al Ministerio,  y de allí pasó a las Canarias, para  volver de director a Nueva York (en donde le saludé en una ocasión) cuya Oficina regentó durante muchos años. Después le perdí de vista. Dejó muchos amigos en Dallas, particularmente entre personas del sexo antes llamado débil.

Enrique II era aragonés, mas bien bajo de estatura, muy moreno, el pelo negrísimo, largas pestañas. Era un hombre joven y  guapo. En contraste con su antecesor su figura personificaba el estereotipo que el mundo anglosajón se ha formado sobre el; aspecto físico del español típico. Era también un auténtico universitario, culto y de muchas lecturas. Hablaba de filosofía, de derecho (era también licenciado en derecho), de arte, de arquitectura. Pero mientras Enrique I había escogido Turismo como una carrera corta, por convicción, Enrique II hizo tal oposición con desgana, después  de haber fracasado como.  opositor tras anos de preparación para otras carreras de mas enjundia, como Notarías o Registro. No  tenía el menor interés por el  turismo ni le cayó bien Dallas, que por otra parte, como hemos notado antes era por aquellas calendas una ciudad provinciana y sin mayores atractivos.

Enrique II llevaba la oficina erráticamente. Yo no trabajaba ya en la misma pero como frecuentaba la Oficina le observaba y notaba sus deficiencias. Muy nervioso, sin método y escasa capacidad de organización dejaba la marcha de la Oficina a subordinados..Era soltero y le gustaban las mujeres, que también le buscaban.  Pero mientras el primer Enrique sabía como seducirlas su sucesor  era torpe en su trato con ellas. Algo le atormentaba, tendía a aislarse. De vez en cuando se encerraba en su apartamento, se olvidaba de la Oficina y se cegaba bebiendo. Tenía muy mala bebida y cuando se intoxicaba se volvía agresivo y pendenciero. Cuando  sobrio era muy agradable en su trato. Yo le cobré mucho  afecto. Una vez apareció con una enorme cicatriz en una mejilla que se le quedó para toda la vida.  Rehusó dar explicaciones. Supimos mas tarde que fue fruto de una reyerta en un cabaret.

El paso de Enrique II por Dallas fue fugaz y el final de su “reinado” trágico-cómico. Coincidiendo con la Feria del Estado de Texas, que se celebra anualmente en Octubre, (nos  estamos refiriendo a 1963) arribó  por Dallas el “jefe” de nuestro Enrique II, nada menos que el todopoderoso Don Manuel Fraga Iribarne, Ministro de Información y Turismo, años después Embajador en Londres, y con la democracia, Ministro del Interior, fundador del Partido Popular, Presidente de la Comunidad de Galicia y hoy jubilado. Aquel año participaron varios países en la Feria, incluyendo España, que montó un modesto tinglado. Don Manuel había sido designado como invitado de honor por el Ayuntamiento de Dallas. A una hora predeterminada el representante de España recibiría un homenaje de manos del Alcalde. . En vez de la clásica llave de la ciudad lo que se estilaba por entonces era, a título de obsequio, un enorme y típico sombrero de Texas de no sé cuantos galones (el galón equivale a cuatro  litros). Se le había asignado a nuestro Enrique II la misión de elegir y comprar el sombrero (cuyo importe le reembolsaría el ayuntamiento) que habría de colocarse Don Manuel después de haber obtenido, presumiblemente del propio Don Manuel, las correspondientes medidas. Antes de lo que, al parecer, desencadenó su final, Enrique II, nerviosísimo, habia cometido varias torpezas que no escaparon a Don Manuel. En fin, cuando llegó el momento solemne del homenaje que contó con la presencia del Alcalde y demas dignatarios, prensa, radio y TV y unos pocos españoles, incliudo el que suscribe  y Don Manuel aceptó el enorme  sombrero,  y se lo puso a la cabeza, resultó que el sombrero le quedaba bastante chico, lo que provocó la hilaridad de los concurrentes al acto y, por supuesto, de la audiencia televisiva.

Don Manuel, que es una buenísima persona (tuve ocasión de tratarle en varias ocasiones) cuando se enfada  es una fiera. La destitución fue fulminante.

Hay que decir en honor a la verdad que la comedia del sombrero no fue quizás el único determinante de ,la caída de Enrique II. Creo suponer que fue el punto final de una serie de desaciertos  que habrían llegado a oídos del Ministerio.

Enrique II salió rápidamente de Dallas. No se despidió  de nadie. Durante muchos años no supe nada de él. Mis cartas me fueron devueltas. Después supe que lo habían recluido en un manicomio. Muy recientemente me informaron que ya no está entre los vivos. Descanse en paz.

Enrique III, a quien cupo la triste suerte de clausurar la Oficina era un tipo totalmente diferente a sus antecesores. Era ya un hombre maduro, cincuentón, padre de familia. Pertenecia a la quizás primera promoción de la carrera, cuando únicamente se exigía cultura general y algo de idiomas. Era asturiano, moreno, pelo negro. Era un burócrata cien por cien. Metódico, organizado, cumplidor de sus deberes. Había sido durante muchos años director de la Oficina de Londres, ciudad donde dejó muchos amigos. Como consecuencia de su larga estadía en Inglaterra, de la que tenía un feliz recuerdo, había adquirido modales, y por supuesto, el acento británico. Hasta el pequeño bigote que lucía respondía a un “British” canon. Texas y Dallas le tenían desconcertado. Esperaba algo diferente.  Acostumbrado a las brumas londinenses el poderoso sol de Texas (como le pasaba a Pío Baroja con el sol andaluz) le hería la vista. Una cosa que le irritaba era vivir en una calle que se llamaba “La Cosa” o algo así. No comprendía que Texas ,vecina de Méjico  estaba fuertemente influenciada por su cultura, , incluido el idioma, muy estudiado pero  pésimamente  aprendido , y que semi-analfabetos urbanistas  municipales  encontraran pintoresco bautizar a nuevos vecindarios con nombres españoles perfectamente absurdos. Le resultaba imposible creer que esto ocurriera en un pais que se titulaba anglosajón. Tenia un principio de barriguita burguesa, producto sin duda de su afición al jerez (“Dry Sack” por supuesto) y a las estupendas fabadas que le cocinaba su buena esposa, asturiana como él.

Enrique III tenia una hija que era un belleza. Alta, morena, escultural. Una hembra de tronío. A poco de llegar se enamoró de un tejano de dos metros y pico de estatura, bien parecido. Se me escapa de  la memoria tanto el nombre de la chica como el de su novio pero no se me olvida que la esposa de Enrique III acordó llamarle “el maizón”. El flechazo caló tan hondo que se casaron en cuestión de semanas. Los padres de la chica estaban desolados. La chica era hija única y les costaba creer que un “maizón cualquiera (el chico  tenía un modesto pasar) pudiera arrebatársela. .La tragedia fué que después de la consabida  luna de miel la pareja no se llevaba bien. El pobre Enrique se desesperaba. Me preguntaba sobre la posibilidad de un divorcio (yo ya empezaba a ejercer como abogado). Entonces en época de Franco el divorcio era un “nó nó´en España, pero Enrique y sobre todo su mujer, que así veían la posibilidad de “recuperar:” a la hija,  no desechaban la idea.

En medio de estas cavilaciones llegó de repente la orden ministerial de cerrar la Oficina, lo que tuvo lugar precipitadamente. Enrique y su mujer, muy pesarosos por el futuro de su hija salieron para Madrid y dejaron a la chica y a su “maizon en Louisiana, donde vivian. Creo que le destinaron a una Oficina de provincias. Me cartee con él en un par de ocasiones y después le perdí la pista. Nunca supe que pasó con aquel matrimonio.  Enrique III era muy buena persona, amable y de buen trato. Desde estas líneas, si es que vive, le deseo a él y a su familia, lo mejor de lo mejor.

Y colorín, colorado……

LA CONSTITUCIÓN REPUBLICANA DE 1931: UN BREVE ANÁLISIS COMPARATIVO

Cubierta de la Constitucion Republicana de 1931

(Dedico este trabajo a mi querido y viejo amigo Jose A. Sánchez, que lo hizo posible)

A poco de llegar a los Estados Unidos, a fines de los cincuenta, dedicaba mi tiempo libre a hurgar en una bien abastecida biblioteca universitaria en busca de publicaciones sobre nuestra guerra civil provenientes de o inclinadas al “otro” bando, por supuesto inasequibles en la España de Franco. Una noche, de golpe y porrazo topé con un delgado folleto que ostentaba en su cubierta la bandera de la segundo república española. Era, nada menos que la constitución de 1931.Quedé maravillado. Experimenté el mismo júbilo que imagino sentiría el que se encuentra en la calle una cartera con diez mil euros. Excepto que el que se encuentra en la calle con una cartera con diez mil euros se ve asaltado por escrúpulos ético/morales. “¿Me quedo con este filón o lo restituyo a su dueño o lo entrego a las autoridades?”. En el caso del folleto la opción era sencilla: O lo dejo donde estaba, después de leerlo, o me lo llevaba. Yo, en aquella ocasión, no lo dudé. Para un bibliófilo como yo, hambriento de información, aquello era “bocatta de cardinale”. Cautamente eché una ojeada en mi entorno y no encontrando moros en la costa puse el folleto en el bolsillo interior de mi chaqueta. Contentísimo con mi hallazgo, suspendí la caza nocturna y me fui a casa. Por aquellas calendas en que el nivel de confianza en el genero humano era bastante alto, no existían servicios de seguridad en las bibliotecas (ni casi en ninguna parte), así que llegué sin novedad a casa con el producto de mi robo (llamémosle con precisión jurídica hurto, en cuanto que no hubo violencia).

Hoy, después de mas cincuenta años de aquella fechoría y convenientemente amparado y protegido por la seguridad que proporciona la prescripción de los delitos confieso avergonzado tal infracción del séptimo mandamiento… Sirva como expiación por mi desmán los generosos donativos anuales a mi segunda Alma Mater, que es donde está ubicada la biblioteca victima de tal expolio.

Una vez llegado a casa le eché un vistazo al texto constitucional no sin maravillarme del contenido del primer párrafo del articulo primero: “España es una República democrática de trabajadores de todas clases que se organiza en régimen de Libertad y Justicia”. Tenia un tufillo marxista-leninista pero, ¡que talante tan democrático¡ Leí otras varias páginas y coloqué el folleto en una estantería por entonces bastante anémica en las materias que por entonces me apasionaban.

Pasaron años y con motivo de la instauración de la monarquía y de la democracia y habiendo adquirido un ejemplar (hoy, copia) de la flamante constitución de 1978, se me ocurrió comparar ambas constituciones. Busqué y busqué la del 31 y no la hallé por ninguna parte. Esta búsqueda la he continuado durante varios anos. Me cuesta trabajo creer que está perdida. Tiene que estar, como decimos los que andan con papeles, “traspapelada”. Es un folleto tan delgado que es posible se encuentre agazapado dentro de un libro. No creo que me lo hayan robado. Si fuera así ya sabemos que el que roba a un ladrón tiene cien años de perdón.

En fin, que lamentando la pérdida con un amigo, un buen amigo, me dijo este” No te preocupes, yo te lo busco” Y así fue. Mi amigo cumplió con su palabra y desde hace unos días cuento de nuevo con un ejemplar de la constitución de 1931. Procediendo del Internet no tiene la vistosidad del folleto perdido, con su cubierta tricolor y su título impreso en la tipografía del Arte Deco de la época. Pero para los fines que me interesan lo que ha llegado a mis manos sobra y basta.

La constitución de 1931 es relativamente breve: 125 artículos, distribuidos en diez títulos y dos disposiciones transitorias. En contra la actual, de 1978 incluye 169 artículos distribuidos en diez títulos, cuatro disposiciones adicionales, nueve disposiciones transitorias, una disposición derogatoria y una disposición final .Comparen ambas con la constitución de los Estados Unidos con solo siete artículos, que incluso con sus 27 enmiendas (que no son enmiendas o correcciones, sino adiciones o clarificaciones) pueden leerse en treinta minutos.

De nuevo leo el primer párrafo del artículo primero, y, de nuevo quedo maravillado. “España es una República `de trabajadores….etc”. ¡Que claro sentido igualitario! Nada dignifica como el trabajo…. Pero, espera un momento: ¿trabajadores?.

¿Pero es que en España (o cualquier otro país) por aquel entonces o cómo hoy en día, solo contaba con trabajadores? De un plumazo (¡y que buenas plumas tenían algunos dirigentes de la II República¡) la Constitución de 1931 desplaza fuera de la misma a la clase ociosa del país, o sea, los que no querían, o no podían, o no tenían que trabajar. O sea, a la aristocracia y a los terranientes, quienes andando el tiempo se convertirían en encarnizados enemigos del; naciente régimen. Pero también a la viuda del militar muerto mas o menos heroicamente en Cuba, Filipinas o Marruecos o a la del probo funcionario de Hacienda, que no trabajaban porque vivían de sus pensiones. Visto desde esta óptica el texto no presenta ya un talante tan democrático.

En realidad el texto es sectario, y sectaria fue la República como se demostró andando el tiempo. Por ejemplo, el articulo 26 (cuyo debate en las Cortes dio a lugar a la famosa afirmación por Manuel Azaña, a la sazón primer ministro, de que “España ha dejado de ser católica”) el artículo 26, digo, disuelve la Compañía de Jesús y nacionaliza sus bienes. Prohibe asimismo a las demás órdenes religiosas a dedicarse a la enseñanza. Pero como quien hizo la ley hizo la trampa, tanto los jesuitas como el resto de las órdenes religiosas procedieron a constituir sociedades a nombre de terceras personas o entidades que adquirieron locales que les fue cedidos en arrendamiento a fin de que pudieran continuar dedicándose a la enseñanza. Así de simple. Yo viví aquellas peripecias en Sevilla. Los jesuitas enseñaban en un local en la calle Pajaritos, bocacalle a Francos, y posteriormente en un edificio (hoy desaparecido) en la calle Villasís (colegio Villasís). Yo hice el bachillerato con los Hermanos Maristas. Al constituirse la República tenían un local en la calle San Eloy. Una placa en dicha calle da testimonio de ello. Cuando yo ingresé en el primer año de bachillerato, en 1935, los Maristas se habían mudado a una hermosa casa en la calle Jesús, casa que había sido construida de nueva planta para albergar el hotel Bristol, que funcionó únicamente durante la Exposición de 1929. Tanto los Jesuitas como los Maristas, los Escolapios, etc. tuvieron que abandonar el traje talar y vestir de paisano. Todo cambió con la sublevación militar del 18 de Julio de 1936. Cuando volvimos a las clases en Octubre de aquel sangriento año nos encontramos con que los profesores habían recuperado el traje talar.

Otro ejemplo de sectarismo fue la necesidad de solicitar autorización para “las manifestaciones públicas del culto” (Art. 27) y sujetar a las Iglesias a la inspección del Estado para poder “enseñar sus respectivas doctrinas en sus propios establecimientos”.

En suma, que la República se enfrentó con la Iglesia y esta se convirtió en su tercer enemigo, junto a la aristocracia y el capital. La República nació débil y débil persistió hasta su derrota final, en 1939. Tan débil que tuvo que promulgar una Lay de defensa de la República, al amparo de la cual implantaron, entre otras cosas, la censura e incluso la suspensión y cierre de periódicos. Muy “democrático”. La única instancia en la que la República hizo un acto de fuerza contra la Iglesia fue cuando ordenó, en Mayo de 1931, la inmediata expulsión del primado de España, cardenal Segura quien mostrando su repulsa por el nuevo régimen lo desafió abiertamente (como luego lo haría con el general Franco). Curiosamente la expulsión del Cardenal Segura, que fue escoltado hasta la frontera francesa fué ordenada por el conservador y católico ministro de la Gobernación (hoy Interior) Miguel Maura. Curiosamente, este Miguel Maura dimitió su cargo en el gobierno mas tarde como protesta contra el sectarismo antirreligioso de la República. Maura actuó enérgicamente contra la actitud levantisca del cardenal pero mas tarde no puso pasar por los ataques al catolicismo.

Pero lo que colmó el vaso de agua fue la implantación del divorcio. (Art. 43). La disolución del matrimonio era ya bien conocida en otros países considerados avanzados (Francia, Gran Bretaña, Estados Unidos, etc. En otros el divorcio era inexistente, y lo sido hasta hace muy poco, casos de Polonia y Chile. Pero lo que la República hizo fue algo más que el divorcio. Lo que hizo fue implantar el divorcio por mutuo disenso. Esto era insólito. Quizás el único país en el que existía fue la Rusia soviética, que lo introdujo a raíz de la revolución de 1917.

Tradicionalmente el divorcio, en los países que lo reconocían se basaba en causas que lo autorizaba, popularmente el adulterio. Esto dio lugar a que las parejas que estaban hartas de matrimonio y que no encontraban otra salida que probar adulterio se confabulaban para “crear” una situación equivoca con toda una parafernalia de un acomodaticio hotel, una mujer o un hombre dispuestos (previo pago por sus “servicios”) a dejarse sorprender en la cama con la persona dispuesta a ser demandada por no menos acomodaticios “testigos” (también convenientemente “engrasados”) dispuestos a testificar ante un juez las particularidades del supuesto adulterio. No pocas divertidas películas se filmaron con este fondo. Esta situación, es decir, la imposibilidad de conseguir el divorcio a menos que hubiera una causa que lo fundara se prolongó durante muchos años. Para que el lector se haga una idea de la audacia de II República española en implantar el divorcio por mutuo disenso basta con consignar que el estado de California no lo autorizó hasta el año 1970 y que en el Estado de Nueva York no ha sido posible hasta el ano pasado (2010). Mas todavía Aunque una ley en Inglaterra lo prevenía en 1996 aún no ha entrado en vigor.

Esto no lo podía consentir la Iglesia. Ni consintió el Ejército las profundas reformas que implantó Manuelo Azaña, encaminadas a eliminar un excesivo número de oficiales ofreciéndo a los mismos un generoso retiro. Aunque muchos aceptaron la propuesta, lo hicieron a regañadientes y cuando llegó la ocasión se sublevaron contra el régimen. Irónicamente muchas de tales reformas han sido implantadas por la actual democracia con mínimo ruido. Eran otros tiempos… Pero en 1931 las fuerzas armadas se convirtieron en el cuarto enemigo de la República.

Hay algunas cosas que me gustan en la constitución de 1931. Una de ellas se encuentra en el artículo 4 que se refiere a las lenguas que se hablan en nuestro país. “Salvo lo que disponga en leyes especiales (y no sé si se promulgaron o nó) a nadie se le podrá exigir el conocimiento ni el uso de ninguna lengua regional.” La disposición, por lo tajante, no admite dudas. Compárese este precepto constitucional republicano con la situación actual en Cataluña donde la Generalitat, que tanta nostalgia sienten por la II República, no titubea en exigir el uso del catalán para muchos puestos en la administración local, judicatura, etc.

Otra cosa que me gusta, excepción hecha de la exclusión de los no trabajadores por el artículo 1, es su sentido igualitario. Por el artículo segundo [T]odos los españoles son iguales ante la ley”.En consonancia con tal afirmación el artículo 85 prescribe que [E]l Presidente de la República es criminalmente responsable de la infracción delictiva de sus obligaciones constitucionales. Sobran comentarios. Ahora veamos los que al respecto nos dice la presente constitución. Por el artículo 14[ L]os españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de su nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquiera otra condición o circunstancia personal o social. Mas exhaustivo es imposible. No se escapa nadie. ¿Nadie? Vamos al Titulo II, que trata de la Corona. Por el artículo 56, párrafo tercero,[L]a persona del rey es inviolable y no está sujeto a responsabilidad. En qué quedamos. ¿No es español? Pues si lo es, que lo es, su condición de Rey no debiera eximirle de responsabilidad según el artículo 14.

Como modelo de gobierno prefiero la Monarquía frente a la República. Un Jefe de Estado no debe estar sujeto a los vaivenes de la política. Un Estado necesita estabilidad y estar representado por una persona con carácter de permanencia y sobre todo independiente del voto. Pero de ahí a que esté libre de toda responsabilidad eso se pasa de la raya.

Esta inviolabilidad es sucesión directa del derecho divino del medioevo, según el cual la potestad de gobernar la adquieren los reyes por transmisión directa de Dios. ¡Esto en el siglo XXI! Inconcebible. Los legisladores de la transición no hicieron, otra cosa, en este respecto, que continuar la ridícula trayectoria del régimen franquista, según el cual el Caudillo (Franco) lo era de España por la gracia de Dios y así campeaba en las monedas en circulación en aquellos tiempos.

La segunda república fue un experimento moderno y audaz que en la España de la alpargata y con un cuarenta por ciento de analfabetismo y una sociedad feudal no podía prosperar. Que igualmente fracasa la constitución que la vertebraba no puede sorprendernos.

España: Historia de un vasallaje cultural

Los imperios han extendido su influencia no solo por la fuerza de las armas sino tambien con su cultura. El imperio romano nos dejó, entre otras cosas, su propio idioma, el latín, madre del nuestro, los cimientos de nuestro sistema jurídico y su prodigiosa arquitectura. Al imperio islámico le debemos las maravillas de la Alhambra de Granada y la Mezquita de Córdoba, amén de cientos de palabras injertadas en nuestro vocabulario e importantes hallazgos científicos.

Y asi llegamos al imperio español. Durante el siglo XVI España fue señora de media Europa y de medio mundo, dándole al nuevo su lengua, su cultura,y su religion,y el caballo ,y la rueda, y también sus vicios y sus enfermedades. Nuestra lengua era de uso generalizado en las mas importantes cortes de Europa. Carlos I de España, políglota, decia que le “hablaba” a su caballo en alemán pero que reservaba el español para “hablar” con Dios.

Ya para el siglo XVIII Inglaterra dominaba los mares pero la cultura dominante en Europa era la francesa. La Casa de Borbón nos trajo los usos y costumbres del pais vecino y un rey, Felipe V, que solo hablaba francés. Este era el idioma en el que se expresaba la aristocracia y la corte real en Rusia. Hoy sigue siendo la lengua de la diplomacia. Muchas palabras del idioma galo pasaron al nuestro. Muchas han caido en desuso y muchas otras aparecen disfrazadas despues de haber sido hispanizadas con el transcurso del tiempo.

Pero de todos los imperios que en el mundo han sido es el imperio norteamericano el que con mas fuerza, abrumadora, en verdad, ha entrado en España. Algunos se sorprenderán que use el vocablo “imperio”:para referirme a los Estados Unidos. Pero lo hago sin ánimo de denigrarlo. No es el imperio del que habla el presidente venezolano Chaves y otros de su cuerda al que me estoy refiriendo Le llamo imperio porque sin tener colonias en el sentido estricto de la palabra ,el empuje arrollador de su cultura (a veces incultura) ha creado una especie de vasallaje en Europa y en el mundo en general. Una de esas colonias culturales es España.

Antes de la guerra (nuestra guerra civil) y durante algunos años despues de su terminación la influencia cultural extranjera en nuestro pais era minima. Con poca movilidad humana, tanto interna como fuera de sus fronteras, el pais se cocía en su propio jugo. Las mismas costumbres,las mismas expresiones, los mismo hábitos, los mismos festivales, ferias,y procesiones de cientos de años atrás Habia algun turismo extranjero, mayormente inglés. Fueron precisamente los ingleses, o mejor, británicos, los que nos trajeron la cultura del deporte organizado: el futbol, el boxeo, las carreras de caballos. Los franceses nos mandaron el tennis y el ciclismo. Inevitablemente estas actividades deportivas incorporaron al idioma algunas palabras y frases, algunas traducidas, bien o peor y otras al natural. Asi, “foot-ball” devino futbol, pero “penalty” nadie se molesto en traducirlo. (En Latinoamérica le llaman “penal”). La clases adineradas, la aristocracia (y algunos cursis) se habituaron al té de las cinco, a las bebidas exóticas (.whiskey, ginebra) y pare usted de contar.

Quizas, aparte de los automóviles, de aparatos de radio (con una fuerte competencia alemana),y cámaras fotográficas (“Vacaciones sin Kodak son vacaciones perdidas”), el primer producto norteamericano que irrumpió en nuestro pais, fué, que yo recuerde, el chicle. Creo haberlo mascado alla por los años cuarenta. Llegó sin gran algazara. De la noche a la mañana muchos adolescents empezaron a mascar chicle. Esta práctica está en desuso en Estados Unidos y creo que también en España. Para los aficionados al fútbol hay un personaje que aparece frecuentementge en television batiendo sus mandíbulas a una velocidad vertiginosa. Es Ferguson, el entrenador del “Manchester United” (Sir Alex). Supongo que el dia en que fué investido en el Buckingham Palace por la Reina como caballero del imperio británico se dejaría el chicle en su casa. Un hábito norteamericano que, por fortuna no ha encontrado eco en España es el asqueroso de mascar tabaco. Aqui no se vé sino de vez en vez en zonas rurales.

Todo empezó a cambiar con el cine. Recuerdo, como cosa curiosa, que una prenda femenina, la rebeca, tuvo su origen en un pelicula norteamericana, “Rebecca”, con trasfondo inglés (Laurence Olivier y Joan Fontain) en la que la protagonista usaba una prenda de abrigo entonces desconocida en España. Fué a principio de los años cuarenta. Los fabricantes catalanes la pusieron de moda. Pero el empuje definitivo fue con la televisión. En los setenta y ochenta las series norteamericanas y los culebrones latinoamericanos (tan fuertemente influenciados por la cultura de “su” coloso del norte) comenzaron a introducir, en el pais, lentamente, pero sin pausa, una avalancha de nuevas costumbres, nuevos hábitos, exoticos nombres, terminos inusuales, en fin un estilo de vida que arrinconaba y dejaba en desuso tradiciones y costumbres que eran parte consustancial de un pais que se transformaba.

 Quizá lo que primero notamos fueron los nombres propios de personas. Es sabido que en tempos de la segundo república española el nuevo régimen autorizó al Registro Civil inscribir toda clase de nombres ajenos al tradicicional santoral católico. Pocos se acogieron al cambio. Algunos exaltados nombraron a sus hijas Libertad, Fraternidad, etc. Cuando cambió la tortilla el régimen de Franco impuso de nuevo el santoral católico como fuente exclusiva para la onomástica de los recién nacidos. Esto coincidió con una ola de ordenes gubernativas prohibiendo denominar bares, negocios, artículos a la venta, etc con nombres foráneos. Fue cuando alguien propuso susbtituir cognac por “jeriñac”. Otra vuelta a la tortilla . En los años setenta y ochenta las mamás adictas a los culebrones televisivos empezaron a llamar a sus las niñas Vanesa, Samantha y Jennifer y a los varones Kevin, Herman y Wilson. Por supuesto los catalanes y vascos desenterraron sus nombres étnicos y sus regiones se poblaron con sus propias versiones: Josep, Mikel, Andoni, etc. ¿Donde estan las Rosarios, las Cármenes, las Josefinas de nuestra niñez/?. Pues vaya usted a saber. Yo comprendo y admito que a las mujeres no les gusten esos nombres atroces de antaño como Angustias, Martirio, Dolores, ni a los hombres Armando o aquellos nombres que popularizó aquella maravilla de La Cordoniz de los años cuarenta: Homobono, Pantaleón…etc. Pero….¿Kevin?

Influenciados por las costumbres que el publico ve en peliculas o television las fiestas que celebran onomásticas basadas en el santoral católico van cayendo en desuso (me figuro que esto le agradará a Kevin, pues no creo exista un San Kevin) y estan siendo substituidas por las celebraciones de los cumpleaños. Quiza sea para que los festejantes tenga ocasión de entonar el Cumpleaños Feliz o “Happy Birthday”, una tonadilla importada de los Estados Unidos. Claro que esta novedad tiene el inconveniente de que desvelan la edad de la homenajeada., algo que sospecho no gusta a las mujeres. Ahora que caigo yo no pude saber la edad de mi madre (q.e.p.d) hasta que tuve que sacar su partida de nacimiento para tramitar su abintestato.

Hace varios años en una de mis visitas anuales a España me encontraba en Sevilla cuando paseando al anochecer vi a un grupo de mozalbetes enmascarados, algunos con unos cuernos adosados a la cabeza. Iba yo con un amigo. Mi amigo, extrañado, como yo, ,preguntó a uno de ellos qué clase de fiesta o celebración estaban festejando, y, asombrado ante nuestra ignorancia nos espetó: “Pues qué va a ser, !Halloween¡”) (o Jaloguín), como lo deletrea un admirado contribuyente al diario ABC. Inmediatamente supe de qué se trataba y cai entonces en que estábamos a 31 de Octubre. Esta fiesta, de origen celta comenzo en Escocia de donde pasó a los Estados Unidos.. Básicamente es una ocasion para que los niños ( no los adultos) se disfracen y usen caretas con rasgos truculentos y visiten las casas de la vecindad saludando a a quien les abra la puerta ¿“trick o treat” ? “trick” significando que si no les ofrecen un treat, o sea un regalo de golosinas invocarán los malos espiritus que traerán todo género de desastres a los habitants de la casa. No en vano la fecha 31 de Octubre está próxima al Dia de los Difuntos , que si bien en España tiene una connotación religiosa en los paises nórdicos es una fiesta pagana, una constelación de diablos, monstruos, brujas y almas en pena, lo que se nota en el ropaje y disfraces que usan los niños que celebran el Halloween. Muchas casas adornan esa noche sus fachadas con una o various calabazas que han sido vaciadas y esculpidas ofreciendo un rostro satánico. Una vela encendida en el interior de la calabaza añade drama (aunque a menudo resulta cómico) al simbolismo. Esta fiesta o celebración en la que por razones de seguridad se ha casi suprimido la procesión nocturna de casa en casa para quedar `reducida a fiestas infantiles en el hogar de los padres, tiene relativo predicamento en norteamérica, y, repito, es básicamente una fiesta para niños. En España, sin embargo, ha arraigado de forma extraordinaria., Ya varias fechas antes del 31 de Octubre las grandes superficies ofrecen en venta toda clase de prendas de vestir y artículos inspirados en peliculas “de miedo” para uso no de niños sino de mayores, con lo que indudablemente hacen un buen agosto. Y ya la noche de “Halloween” es el desmadre.

Y ¿que pasa con la fiesta norteamericana del “Thanksgiving” o Acción de Gracias? En este dia, segun la tradición, los “Pilgrims” o Peregrinos que recalaron por New England en 1610, despues de haber recolectado su primera cosecha, a fines de Octubre, decidieron celebrarlo con rezos al Altísimo y un banquete a base de pavo. Todavía no se adoptado en España, pero todo se andará… Ya El Corte Inglés, y la industria avícola se pondrán de acuerdo para introducir un festejo en el que dejando al margen el tema de los rezos (pues nada hay que agradecer a nadie) se centrará en torno a las propiedades de la carne de pavo contra el colesterol. De paso se podria poner a la venta la peculiar vestimenta de los Peregrinos

Avanzando un poco en el calendario llegamos a las Navidades. Y resulta que tanto niños como mayores,cada vez mas, las celebran intercambiando regalos, que para eso estamos en tiempos de “ Christmas” y adornan sus casas con el árbol de pino todo lleno de luces y baratijas. “¿Y que pasó con la fiesta de los Reyes Magos?. Bah, es una antigualla, lo moderno es Christmas. Y Christmas llaman a las tarjetas de felicitaciones por Navidad y Año Nuevo. Aunque en algunos hogares tambien celebran los Reyes Magos. Sus niños comen a dos carrillos En cuanto a los villancicos yo recuerdo de niño que la radio solo emitia cuatro o cinco, tales como el antiguo “ A`Belen Pastores” o el moderno “Los Peces en el Rio”. Hoy en dia son muy numerosos, casi todos procedentes de Estados Unidos, algunos, antiquisimos, via Inglaterra o Alemania o Austria ( “Stille Nacht, en España “Noche de Paz”). El famoso “Tamborilero” que popularize Raphael en España en los años setenta, lo conociamos como “Little Drummer Boy” en Estados Unidos desde 1958.

 Otra fiesta copiada de los Estados Unidos es la de San Valentin, En aquella España del nacional catolicismo en la que crecí y en donde nos sabíamos de memoria cuando “caian” un buen numero de santos y santas del santoral , San Valentín brillaba por su ausencia. El por qué es un misterio para mi porque la figura del santo no deja de ser simpatica, sobre todo para los enamorados. En fin, otra ocasión para comercializar la fiesta con el justo alborozo de la floristería y de los fabricantes de tarjetas y golosinas.

Viajando por el norte hace años mi mujer y yo visitamos León y después de admirar la deslumbrante cathedral, San Isidoro, etc, procedimos a pasar la noche en el no menos deslumbrante parador. Ojeando un periódico local encontramos que en un cine cercano al parador proyectaban una pelicula española que traía muy buena crítica. Cuando llegamos al cine vi, pasmado, como una joven pareja accedia a la sala de proyecciones portando sendos cubiletes colmados de palomitas de maiz, el sempiterno acompañamiento de una buena parte de los espectadores de cines en los Estados Unidos. Que esto sucediera en una grande ciudad española me hubiera chocado, si, porque esto es otra de las muchas manifestaciones del vasallaje cultural que estoy describiendo. Pero, que, ademas de eso, ocurriera en la levitica León, era ya el colmo.

Hablando de cine una ojeada a la cartelera de espectáculos o los programas televisivos en la prensa diaria en cualquier punto de la peninsula y en cualquier fecha revela la abrumadora presencia del cine norteamericano. En cuanto a la television, multitud de seriales norteaamericanos se proyectan, doblados, en las televisiones españolas. Y cuando no son los originales, son versiones domésticas, tales como “Las `Chicas de Oro” (The Golden Girls”) y muchas otras que escapan mi atención por exhibirse con títulos que no son copia fiel de los de los norteamericanos (caso de las “Chicas”, por ejemplo). Hace varios años vi en Televisión Española (que transmiten para los Estados Unidos y presumo que para cualquier otro destino extranjero una mezcla de los canales 1 y 2) un programa que me cayó bien, en parte quizá por la intensa curiosidad de ver participar en el mismo a una nieta de Francisco Franco, “Mira quien Baila”. A los pocas semanas de disfrutar de este programa, que encontre muy creativo y original, tropecé un dia con otro programa en un canal norteamericano llamado “Dancing with the Stars” (Bailando con las Estrellas). Barrunté que el español era una copia, como pude comprobarlo. Y, fastidiado, porque tanta copia me fastidia, dejé de verlo.

Otro tanto se puede decir de los musicales. Todo musical de gran éxito en los Estados Unidos se exhibe, tarde o temprano, en version española. Algunos sin cambiar el titulo: “Evita”, “My Fair Lady”. Esta constante insistencia en el cine y teatro norteamericano, originales o copiados da que pensar: parece ser como si la creatividad española se hubiera secado para siempre. De vez en cuando hay destellos de tal creatividad. Por ejemplo, el ritmo “Macarena” hizo furor en este país, donde hubo incluso recién nacidas que fueron bautizadas con tal nombre. Pero, como en España, fué flor de un día….

En España, hoy en dia, los españoles comen hamburguesas, beben coca-cola, visten vaqueros y camisetas con mensajes (“t-shirts”) usan gorritos de ”base-ball”, calzan zapatos deportivos (“sneakers”), gastan su dinero a traves de VISA, Mastercard, American-Express, Diners, echan partidas de pádel (“paddle-ball”), bailan “rock & roll”. Recientemente (verano del 2010) votaron en elecciones primarias (“primaries”) y de vez en cuando deliberan en jurados en juicios penales (“Juries”). Todos estos productos, usos, y procedimientos, con la única excepcion del la institución del jurado que originariamente procede de Inglaterra, son exclusivamente de origen norteamericano.

Hace varios años vi en la television, asombrado (siempre me asombran estas cosas) un desfile de unas muchachas en un pueblo andaluz con motivo de una de sus fiestas principales. Lo que me asombró es que las muchachas iban ataviadas como las Texas “rangerettes”. Allá iban ellas, gorditas, sonrientes, meneando el culito enfundado en unos pantaloncitos cortos, con sus botitas blancas. Una monería. El público aplaudia a rabiar. Pienso que al ayuntamiento, paupérrimo de toda la vida y enriquecido de súbito con euros de la Comunidad Europea no se le ocurrió otra cosa para demostrar los avances de la vida “moderna”.

Infinidad de palabras y giros han pasado aceptados por la Real Academia de la Lengua o no, al habla popular, bien en el idioma inglés o traducidos, algunas veces de forma atroz. Magazine, glamour, romance, robot, look, flirt, hobby, son unos pocas ejemplos, algunos como flirt de uso muy antiguo. Causó el gerundio flirteando. Otros atroces derivados son estresando, de “stress”, chequear (usado en contextos medicos) de “check” y formatear de ‘formatting’ en terminos informáticos.

Hay expresiones cuyo origen pueden escapar al espectador de cine o TV. En cintas españolas con un fondo militar o paramilitar (Guardia Civil, por ejemplo) es corriente escuchar :”Es una orden”. Esto es un trasunto literal de “It is an order” en peliculas norteamericanas de idéntico fondo. En el mismo contexto he oido en producciones españolas la estúpida expresion “Negativo” en vez de simplemente “No”, otra vez una copia fiel del igualmente estúpido ”Negative” (official en la jerga militar norteamericana) en vez de No.

Otra nueva expression, cada mas extendida en España es la frase “Te quiero”, o “Love you” con que popularmente terminan las conversaciones` teléfonicas entre novios o conyuges en Estados Unidos.

Pero donde la verdadera explosion de la angloparla se ha producido ha sido en los sectores de los negocios y en la informática.

 En el mundo de los negocios en alta escala se han creado en España varias escuelas de negocios algunas de las cuales dan brillo a nuestro pais a nivel mundial (IESA, IE, etc.). En ellas se estudia el mágico MBA (Master of Business Administration). En algunas de estas escuelas, con un alto porcentaje de graduados extranjeros las clases se imparten en inglés. Y no podia ser de otra manera porque sea en inglés o en español en dichas clases se manejan con naturalidad muchos términos que han pasado a nuestro idioma en su lenguage original, o sea el inglés pues es bien conocido que es en el area anglosajona (mayormente norteamericana, si bien Londres continua siendo el centro financiero del mundo) donde se generan y se desarrollan las companies multinacionales que acaparan la industria y el comercio mundial. En ellas se utilizan vocablos tales como “marketing:”, “banking”, “corporate finance”,”hedge funding”, “micro and macro financing”,” project management” etc., que se leen a diario no solo en prensa especializada sino en diarios y alocuciones en radio y TV de interes general. En cuanto a la informática, el uso extendido de la angloparla en su diseminación es lógico. Si a nuestro retraso cientifico y tecnológico se añade la superioridad del idioma inglés sobre el nuestro para crear nombres para una nueva tecnología, resulta claro que terminos tales como “laptop”, “keyboard”, “login”, “download”, “programming”, “network” y muchos otros hayan alcanzado uso general. Otros vocablos han podido ser traducidos, algunos felizmente, tales como impresora (“printer”) servidor (“server”). Otros, horriblemente: formatear (“formatting”), escanear (“scanning”). La palabra ordenador ha sustituido con éxito a “computer” pero su origen es francés, “ordinateur”, no norteamericano. (Siempre copiando). Los terminos “software” y “hardware” siguen sin encontrar traducción y dudo mucho que se consiga.

A todo esto el lector se preguntará: ¿Y bueno, qué? ¿Qué mas dá? Pues nó, señor, contesto yo, sí que importa. Y mucho.

Como el titulo de este trabajo indica la abjecta servidumbre a la que me estoy refiriendo se circumscribe al aspecto cultural. Existe tambien influencias de otro tipo y las mas importante ha sido y es la económica. Ya en 1978 el escritor catalán, hoy fallecido, Manuel Vazquez Montalbán escribió un libro sobre el tema (“La penetracion Americana en España”). A principios del siglo XIX Don Miguel Unamuno,en un momento de mal humor, que los tenía, y mucho, se salió con la imprecación de !Que inventen ellos¡, “ellos”, significando, por supuesto, Nortreamérica y las potencias mas adelantadas de Europa. Curiosamente esta actitud se asemejaba a la consigna franquista de que España, la España de la alpargata, era la “reserva espiritual de Occidente”. Buen bien, la maldición de Unamuno denota un falso orgullo que nos ha salidos y nos sigue saliendo bastante caro. Millones y millones de pesetas y euros salen de España anualmente en pago de centenares de patentes que cubren maquinaria, productos químicos, procesos de fabricación, sistemas industriales, en fin toda la gama de elementos que necesita un pais para funcionar como es debido.

Lo mismo ocurre en el aspecto cultural. Millones se pagan anualmente en derechos de autor por todas esas peliculas, programas televisivos, canciones, libros, etc.

Mientras tanto la creatividad española parecer ser que se ha secado. Si, como dicen algunos el siglo XX fué el Siglo de Plata (como el XVI lo fue de Oro) me parece a mi que ha sido un siglo de Plata bien cortito. Lo cierto es que después de poco mas de un primer tercio del siglo XX, extraordinariamente brillante, que nos trajo las luminarias de la generaciónes del 98 y del 27 y los genios de Lorca, Buñuel, Dali, y Picasso, nada semejante, excepto algunas individualidades, ha producido España en el resto de la centuria. Ya no se escriben en nuesto pais novelas como las de Galdos, ensayos como los de Ortega y Marañon, la poesia y teatro de un Lorca, la pintura de un Sorolla o de un Picasso, y un largo etcetera. De los cinco ganadores españoles del premio Nobel en el siglo XX, todos, excepto uno (Camilo Jose Cela) nacieron en el siglo XIX. Este vacio lo ha cubierto, deplorablemente, una ristra de producciones, en todos los campos abrumadoramente norteamericanas, que confirman el estado de servidumbre en que nos encontramos.

 No solo es el despilfarro económica. Es que este vasallaje es vergonzoso. Yo, por lo menos, lo pienso así. Cuando veo a un pais como España, un pais con una cocina de justificada fama mundial, inundada por McDonalds, Burger Kings, y demas establccimientos de comida rápida (a quienes, incidentalmente, muchos atribuyen la culpa, en parte, de la obesidad que azota al mundo, y por supuesto a España) pienso: pero ¿es que no hay ya orgullo por la cosas propias? Apostaría cualquier cosa a que esto no sucede en Francia. Mientras tanto, los incautos consumidores de tanta basura y tanta copia pensarán que tales “novedades”, todos estos festejos, hábitos, practices, diversions, etc no son sino fruto de la creatividad española.

 Y ustedes, Kevin y Jennifer, que me pudierais estar leyendo. No se averguencen de sus nombres. La culpa no es de ustedes, sino de sus bobaliconas mamás que despues de verlos en un culebrón pensaron que Kevin by Jennifer son mas finos que Pepe y Carmen. Si un dia llegárais a ser padres, por favor no adopten nombres para vuestros hijos que se asemejen a una marca de zapatos (fabricados en Mallorca pero con nombre inglés, que es mas “fino”). Si quieren ser diferentes y estan harto del santoral católico pensad en la antiguedad clásica. Nombres como Antígona, Lisistrata (que tanto agrada a las feministas) o Elena (sin H por favor), o, para los niños, Dionisio o Hércules (aunque el diminutivo puede presentar problemas). Si no sois cristianos pensad que antes de pasar al santoral Sara y Abel fueron judíos y Fatima e Ismael, àrabes. O si quieren nombres asociados con la historia de Espana ahi están Jimena, la esposa de El Cid, o Aixa, la madre de Boabdil el Zagal y tantos otros. Pero sobre todo. nada de angustias, martirios y dolores fuertes de barriga……

Prohibido prohibir II

Algo se me quedó en el ordenador (antes tintero).en la primera parte de este alegato.  Y es que las prohibiciones a las que aludía no son ni mucho menos algo peculiar de nuestro pais. Castizamente, en todas partes cuecen habas.

Hice referencia anteriormente al calvario que ha sufrido y viene sufriendo David Irving por haber desafiado la autenticidad (en parte) del Holocausto. Vamos a los detalles. David Irving es un historiador, británico. Se especializa en la historia de la Alemania nazi, y ha publicó varios libros sobre el tema, entre ellos una meritoria biografia de Herman Goering. Pero por llevarle la contraria a la mayoria de los historiadores de tal género se le ocurrio teorizar, inter alia, que la jerarquia nazi no era tan perversa como cree la opinion general. Escribió también que de haber ganado la guerra Alemania Winston Churchill  habria sido declarado criminal de guerra por haber ordenado el bombardeo indiscriminado de muchas ciudades alemanas (entre ellas la joya que fué Dresde) carentes de objetivos militares.

Hasta ahora todo era y es discutible. Pero no paró ahi. Un dia se le ocurrio exponer que la historia del Holocausto es cierta pero solo en parte. Por ejemplo, que  la mayoria de los judios presos en los campos de concentración no murieron gaseados, sino debido a otras causas: maltrato, desnutrición, etc. La poderosa e influyente comunidad judia en los Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, etc se le vino encima. Una historiadora norteamericana escibio un libro refutando su teoria y tildándolo de falsario. Irving interpuso una demanda por daños y perjuicios contra la escritora (que, naturalmente, era judía) y contra  su casa editora, Penguin. El juez británico no  solo falló contra Irving sino que lo puso de vuelta y media. Además le condenó a pagar las costas del juicio, una cantidad tan elevada que le forzó a declararse en quiebra. Posteriormente viajo a Austria a una jira de conferencias y fué detenido, encarcelado y condenado a prisión por varios anos, luego reducidos. Después de cumplir la condena, se volvió a Inglaterra, donde vive,  y se emperró  en seguir con sus teorías. Hay orden de busca y captura contra él en Alemania y Francia. No encuentra editores para sus libros……Es persona non grata en muchos paises, etc. etc.  

Bien.  David Irving es un antisemita, un racista, neo-nazi, un tipo hambriento de publicidad, desprovisto de ética como investigador, lo que se quiera, ¿pero por qué prohibirle exponer lo que se le antoje? Yo no comprendo la libertad de expresión a medias. O la hay o no la hay. Voltaire dijo una vez  “ difiero de lo que dices pero estoy dispuesto a perder la vida por tu derecho a decirlo”.

 Como toda regla tiene su excepción, hay limitaciones válidas contra tal libertad. En los Estados Unidos es clásico el ejemplo de una correcta limitación a tal derecho: la libertad de gritar ¡fuego! en un teatro abarrotado de público cuando tal fuego es inexistente. Muy recientemente, un tal Terry Jones, un clérigo protestante,  pastor de una iglesia  de solo 50 fieles, difundió a bombo y platillo su intención de dar fuego a una pira de ejemplares del Corán. El mundo entero, empezando por el Papa, se le echó encima. La excepción a la libertad de gritar !fuego¡  en un teatro abarrotado de público en plan de gamberrada  se queda en mantillas, valga la expresion, al lado de la prohibición de la libertad de quemar Coranes a voleo desatando de paso la ira de más de un billón de musulmanes con la consiguiente  destrucción de vidas  y propiedades norteamericanas y la muy possible repetición de la hecatombe de las torres gemelas. He ahi otra  válida limitación a la libertad de expresion.

 En estas dos situaciones  la limitación de la libertad de expression es comprensible y hasta digna de aplauso. Pero ¿que tiene que ver esto con prohibir difundir que el Holocausto es  una verdad a medias? ¿Donde está la alarma social? Es una teoria, como otra qualquiera, para creerla o descreerla.

 Bien, esto es un ejemplo de prohibir por prohibir. En Alemania está también prohibidos los simbolos del nazismo. Algun “listillo” en España ha querido equiparar tales simbolos con los que quedan,   si es que quedan,  de la época de Franco. Como si los horrores a escala mundial del regimen de Hitler  tuviera algo que ver con una estatua por aqui, una cruz de los caidos por allá, Todo por la Patria en los cuarteles  o un monumento eminentemente religioso como la basilica del Valle de los Caidos. O los nombres de las calles.

 Los Estados Unidos, donde  hay y  ha habido prohibiciones sin sentido alguno, son sin embargo un ejemplo, sobre todo un ejemplo para España, de ecuanimidad en lo que se refiere al respeto  a la historia. En el siglo XIX este pais padeció una  cruenta guerra civil o guerra de secesión. La guerra comenzó en 1861 y terminó en 1865. En  1936, o sea 71 años después de terminar la guerra, el presidente Roosevelt viajó a Dallas para inaugurar la Exposición del Centenario (cien años desde que Texas se declaró independiente de Méjico). Pero Roosevelt no se limitó a inaugurar la exposición. Tmbién inauguró (o desveló) una estatatua ecuestre que la ciudad (ayuntamiento) erigía al general Lee, el caudillo de los confederados del Sur, o sea, el bando perdedor. Es políticamente incorrecto en este país desplegar la bandera de los confederados en edificios públicos.  Pero la estatua del general Lee, levantada a los 71 años desde la terminación de aquella guerra (los mismos que han transcurrido desde el final de la nuestra) sigue ahí y nadie la toca.

Los confederados del Sur perdieron la guerra para siempre. Los nacionalistas de Franco, que la ganaron, resulta ahora que la han perdido ¿Pero cabe imaginar a los “triunfadores” erigiendo una estatua al general Queipo de Llano en Sevilla?

Prohibido prohibir

De todos los vetos que en el mundo han sido este de prohibido prohibir es el que mas estrepitosamente ha fracasado.
Ideado por la revolucion estdiantil parisina de Mayo de 1968 como uno de los muchos otros lemas que enarbolaron para significar su rabia contra el “establishment”, quedó en eso, en una bonita frase (“interdit d’interdir”) y nada más. Ni los gobiernos entonces imperantes, en Francia y en cualquiera otra parte ni los que le sucedieron, y mucho me temo, los que están por venir hicieron y no creo que harán caso alguno de tal consigna.

Con motivo de la reciente prohibicion de las corridas de toros en Cataluña, me vino a la mente que España ha sido siempre terreno fértil para prohibiciones de todo tipo y en todos los tiempos. Asi que la catalana prohibición no nos sorprende. No es la primera vez que tal ocurre en España. Cuando no es la Iglesia es el Estado y a veces ambos actuando al unísono, el caso es que el ciudadano de a pié se ha visto privado de gustos, habitos y costumbres que son corrientes y asequibles en otras latitudes. En los años cuarenta, años de penuria, hubo una época en que los restaurantes no podian ofrecer al público los habituales tres platos mas postre. Por orden gubernativa se impuso el ”plato único”. Pero esto o restricciones similares ocurrian en todos los paises europeos inmersos en plena guerra mundial.

Fué en la época del nacional catolicismo cuando las prohibiciones, afectando casi siempre a los sentidos corporales (excepto el del olfato) adquirieron virulencia.
No solo las obras incluidas en el Index Librorum Prohibitorum del Vaticano, sino las novelas y cuentos (pocos) que habían de algun modo burlado a la férrea censura estatal y muchas asequibles en el mercado del libro viejo (algunas veces con reservas y guardadas para los buenos clients) eran consideradas “lecturas pecaminosas”. Películas (“Mogambo” ) revistas tales como “Las Leandras”, obra divertidisima estrenada en tiempos de la II República y que yo no pude ver sino en los años sesenta y en Méjico, prensa y radio y hasta propaganda anunciando películas en que por orden de la censura les habian colocado a las actrices unas faldas largas para ocultar sus desnudas piernas, mantenían al público en un total desconocimiento de la realidad allende nuestras fronteras. Para prohibir, llegaron a prohibir ciertas canciones, tales como “Ojos verdes” que popularizó la incomparable Conchita Piquer y que la volvieron a sacar cambiando ciertas palabras en la letra de la canción.

El Cardenal Segura, única autoridad a la que no pudo doblegar Franco, prohibió el baile “al agarrao” en su diócesis. Pero hete aqui que ya en decadencia fisica le nombraron un Obispo auxiliar que regentaba la provincia de Huelva. Este Obispo autorizó el baile. Miles de sevillanos se desplazaban a Huelva los domingos “a pecar”, que para eso existia, caso insólito en la cristiandad, una frontera jurisdiccional del pecado.

Recuerdo que acudiamos, al comenzar la cuaresma a los ejercicios de San Ignacio, que dirigia desde el pulpito un jesuita en la iglesia de la compania en la sevillana calle Trajano. Este jesuita nos aterrorizaba con los horrores de un eterno infierno si persistiamos en “lecturas pecaminosas” (vista) “expresiones indecentes” (oido) o “tocamientos lujuriosos” (tacto) .

¿Y donde estaban las prohibiciones tocante al gusto? Pues el gusto, como sentido corporal, no estaba bien visto por la Iglesia. Un amigo mio que colgó la sotana me contaba como en sus tiempos de seminarista cada vez que les ponian un postre especial siempre habia alguno que al tiempo de relamirse advertia a sus colegas: “Esto está tan rico, tan rico, que tiene que ser pecado”. La Iglesia prohibía comer carne los viernes de cuaresma. No que hubiera mucha carne que comer por aquellas calendas, ni que la pobreza reinante se pudiera permitir el lujo de comerla. Pero era una prohibición, de la que solamente quedaban exentos (“con la Iglesia hemos dado, Sancho”) los que compraban la Bula de la Cruzada, que costaba un duro. En mi casa nunca se compró la Bula Yo la pude ver solo una vez. Un amigo de familia rica me la enseño. Era un pergamino a varias tintas con historiada orla y cantidad de latines.

Ni que decir tiene que publicaciones adversas al regimen o transmisiones de radio, como las bien conocidas de Radio España Independiente, Estación Pireanaica (que en realidad transmitia desde uno de los paises satélites de la Unión Soviética) eran ferozmente perseguida. En tiempos de la guerra civil, las autoridades en la zona nacional prohibían la retransmisión de La Marsellesa: Francia era amiga de la República.

Dámaso Alonso, en expression feliz, dijo que el siglo XX fue “el siglo de las siglas”. Yo creo que el siglo XXI va a ser el siglo de las prohibiciones. Los ecologistas,y los arqueólogos (los “senores de las escobillas”) a los que se unirán los animalistas propugnarán por toda clases de prohibiciones en el futuro. Todo ello sin contar con las restricciones impuestas por ”politicamente incorrectas” contra expresiones, frases y palabras (por ejemplo, la palabra que comienza con N en USA) y lo que se nos viene encima con la descabellada Ley de la Memoria Histórica. Un historiador británico, David Irving,fue encarcelado en Austria y no puede poner los pies en muchos paises por haberse atrevido a dudar (en parte) la autenticidad del Holocausto. La libertad de expression no cuenta para él.

Nada hay nuevo bajo el sol. Los sevillanos iban a bailar a Huelva y muchos catalanes como ya lo hicieron bajo el nacional catolicismo, cuando atestaban los cines franceses en la frontera para poder ver peliculas prohibidas en España, viajaran a Zaragoza paa ver torear al “Juli”.
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Xenofobia en los Estados Unidos

Una vociferante minoria, mayormente compuesta por miembros del llamado “Tea Party” se opone ferozmente a todo tipo de concesión a la masa de indocumentados o ilegales que actualmente reside en los Estados Unidos. Ha habido durante los últimos cuatro o cinco años varios intentos de solucionar el problema inmigratorio. El mas conocido fue el impulsado por nada menos que el anterior presidente Bush y apadrinado por el fallecido senador Ted Kennedy, demócrata, y el republicano, senador también, John McCain. Este proyecto llego a ser presentado en el congreso pero no prosperó. .Desde que el actual presidente, Barak Obama, ocupa la Casa Blanca, tales proyectos no sólo han sido abandonados sino que todo esperanza de que se produzca una substancial reforma migratoria parece hoy por dia casi imposible.

Hace unas semanas, un senador de tendencias moderadas, el republicano Lindsey Graham, de la Carolina del Sur sorprendió a la opinion pública mostrando estar en desacuerdo con el texto de la Enmienda XIV a la Constitución de los Estados Unidos segun la cual “todas las personas nacidas o nacionalizadas en los Estados Unidos, y sujetas a su jurisdicción, son ciudadanos de los Estados Unidos…etc”. El senador Graham cree que las personas nacidas en los Estados Unidos de padres indocumentados no deben de ser considerados como ciudadanos de este pais..

El senador Graham ha anunciado un debate sobre este punto para el otoño. Varios senadores, entre ellos el citado John Mc Cain, que ha abandonado su perfil moderado de antaño, se han adherido a la tesis del Senador Graham. Ni que decir tiene que la facción mas radicalizada entre los republicanos, incluida por supuesto los lideres y miembros del Tea Party se han sumado a la propuesta del Senador Graham.

La raiz de la cuestion radica en una especie de inquina o animadversion contra los varios millones de ilegales ( el 70% de origen latinoamericano) que pueblan el pais. Visto que el deseo de los antiinmigrantes de deportar a los once millones (segun estadisticas fiables) de ilegales no es factible, cualquier posibilidad de encontrar medios de crear problemas a los mismos es acogida con alborozo por los extremistas.

Tradicionalmente la adquisicion de la nacionalidad esta basada en dos sistemas : el del “jus solis” o derecho por la tierra y el de “jus sanguini” o derecho por la sangre. La mayoria de los paises, incluidos los Estados Unidos, aplican ambos sistemas. Historicamente Alemania constituia una excepcion: se aferraba al jus sanguinis como única opción. . Las protestas cada vez mas mayores de los hijos de la masiva inmigracion turca operó el milagro. A principios del siglo actual Alemania cedió y concedió la nacionalidad alemana a tales inmigrantes bajo ciertas condiciones. Ello ha hecho possible que hayamos visto en el recientemente concluido Campeonato Mundial de Futbol a varios jugadores de etnias no germánica (entre ellos un español) formar parte de la selección alemana.

El tema llave de la cuestion es la frase “y sometidos a su jurisdicción”. Esta frase condicionante fue incorporada al texto de la Enmienda (promulgada en 1868 mayormente para acomodar a los negros recien liberados de su esclavitud) para excluir de la adquisición de la nacionalidad por el mero hecho de nacer en territorio norteamericano a los hijos de ciertos diplomáticos y a los indios nativos (antiguamente conocidos en España como los “pieles rojas”) cuya varias y diversas tribus se consideraban asimismo como “naciones” independientes. Segun Graham y los analistas que han estudiado esta cuestión la Enmienda no ampara a los hijos de ilegales porque tanto estos como sus indocumentados padres no estan sometidos a la jurisdicción de los Estados Unidos sino a la de sus paises de origen. Careciendo de un domicilio legal en los Estados Unidos no estan sujetos a fidelidad a un pais donde no viven en legalidad.

Al tiempo de promulgarse la Enmienda no cabía este problema. La inmigración hacia los Estados Unidos entonces era ilimitada y no estaba regulada Y, claro es, si el nacimiento en los Estados Unidos no confiere automáticamente la nacionalidad norteamericana a los hijos de tales indocumentados esto significa que la Enmiendad tiene que ser reformada. Pero una reforma constitucional por via de enmiendas (la única opción possible) es extremadamente dificil. Dos terceras partes de ambas camaras tendrian que aprobar tal reforma, la que a su vez tendria que ser ratificada por las tres cuartas partes de las legislaturas de los cincuenta estados de la Unión. Esto no solo es dificil sino que, como enseña la experiencia, llevaria años en llevarse a cabo.

Asumiendo que la reforna tuviera lugar, ¿que efecto práctico tendría? Ninguno. En vez de aminorar, la poblacion ilegal se incrementaría. Esto aparte de la dificultad de implementar la reforma. Los únicos que se beneficiarían serian los falsificadores de actas de nacimiento, los que, sin tal reforma, ya tienen un mercado bastante lucrativo.

Hay analistas que opinan que no habria necesidad de reformar la constitución. Que una ley especial podria conseguir el resultado que se busca.¬

En medio de todo esto hay bastante escepticismo en que tal reforma se lleve a cabo. Los xenofobos, sin embargo, creen que en ultima instancia prevalecerán. En fin, esperemos al otoño, a ver que pasa.

Agosto, 2010.

España 2080

Madrid, Palacio Real. Dia de audiencias. Su Majestad, Leonor I, entra en en el Salón del Trono. Madura belleza. Alta, delgada. Viste un elegante traje negro que contrasta con su rubia cabellera. Un pequeño bolso cuelga de su brazo izquierdo.Le espera un secretario, Jaime, que a modo de saludo inclina su cabeza. Coloca el bolso en una mesita auxiliar
Su Majestad.- Buenos dias, Jaime.
Jaime.- Buenos dias, Majestad.
La Reina toma el bolso del que extrae un diminuto espejo con el que examina su rostro.
Jaime, sonriendo, le mira arrobado. Con el rabillo del ojo la Reina capta su sonrisa.
SM.- Pasa algo, Jaime.
Jaime, sorprendido, recobra rápidamente su formalidad protocolaria.
J.- Oh, nada Majestad.
SM.- A ver, que tenemos hoy?
Jaime repasa la lista de visitantes.
J.- Tenemos una mañana tranquila, Majestad.
SM.- Menos mal. ¿Quién quiere verme?
J.- El Embajador de la República de Catalunya, el Embajador de la República de Euskadi….
SM.- Hombre, Jaime, a eso le llama una mañana tranquila?
J.- Quiero decir, Majestad, que no tenemos muchas visitas…
Sm.- Bueno, esta bién, Que pase el catalán. Un momento, Jaime: no recuerdo su nombre.
J.- Don Jordi Pujol.
SM.- Si, Pujol, me suena el nombre…
J.- Majestad, creo que es nieto, o quiza biznieto de un presidente de la antigua Generalitat..
SM.- Ah, si, claro, recuerdo que mi abuelo me hablaba de él. Pues menudo tipo era! Bueno, vamos a ver qué es lo que quiere…(Sale Jaime y vuelve al cabo)
J.- (Anunciándolo). Majestad, su Excelencia el Embajador de la República de Catalunya, Don Jordi Pujol.
Don Jordi.-(Inclina la cabeza; habla en catalán) Majestad, muy buenos dias. Como se encuentra Su Majestad?
SM.- (Habla en español). Muy bien, embajador. ¿Y Su Excelencia?
DJP.- Muy bien, Majestad. ¿Y cuando va Su Majestad a aprender a hablar el catalán? No basta entenderlo…Recuerdo que su padre, Don Felipe, que Dios guarde, lo hablaba bien.
SM.- Bah, lo chapurraba, para salir del paso.
DJP.- Chapu…..Eso no lo entiendo, Majestad.
SM.- Lo de siempre, ya nos atascamos. (Volviéndose al ayudante) A ver, Jaime, que nos manden un intérprete.
J.- (En voz baja) Majestad, todos los intérpretes estan de huelga..
SM.- Vaya por Dios! Bien, embajador, parece ser que no contamos con un intérprete. Hablemos pues en ingles, a ver si asi nos entendemos.
SM.- (en inglés). La palabra “:chapurrear”(en español) significa hablar un idioma extranjero a trompicones.
DJP.- Ah, ya veo. Muchas gracias.
SM.-No hay de que. Y usted, Don Jordi,¿ cuando va usted aprender a hablar español? No basta con entenderlo. Mi abuelo, el Rey Juan Carlos, decia que su antepasado, presidente de la antigua Generalitat, lo hablaba a la perfección.
DJP.- (Azorado) Si, eso parece.
SM.- (Acosándolo) ¿Y usted?
DJP.- (Balbucea) Pues, el caso es que….
SM.- (Maliciosamente) No es politicamente correcto, ¿verdad?
DJP.- Bueno,¿ podemos pasar a lo que me trae aqui?
SM.- Por supuesto, Don Jordi.
DJP.- El asunto que me trae es que no hay paridad entre la demanda que existe en mis pais de profesores de español y la que existe en España de profesores de catalán. Se me quejan los profesores de catalán de que no encuentran alumnos.
SM.- Bueno, y que quiere usted que yo haga? Si mi gente no quiere aprender el catalán no les voy yo a obligar a la fuerza.
DJP.- Pero, Majestad, tenemos un tratado commercial que impone si no igualdad absoluta al menos cierta convergencia en las cifras de importación y exportación. Si en Catalunya importamos cada vez mas y mas profesores de español, Espana tiene que hacer lo mismo con nuestros profesores de catalán.
SM.- Mire usted, Don Jordi, la ensenanza de idiomas no son “las uvas de Almería”.
DJP- “Las uvas de Almería? No lo entiendo.
SM.- Se lo explico. Parece ser que en el siglo XX en tiempos del general Franco..
DJP.- (Interrumpiendo). De infausta memoria…
SM.- En tiempos del general Franco hubo una cosecha enorme de uvas en Almería. Corrian tiempos de guerra en Europa y no las importaban. Así que el gobierrno de Franco….
DJP.- (Interrumpiendo) De infausta memoria…
SM.- El gobierno de Franco obligo a la gente a comer uvas. Y usted lo que quiere, Don Jordi, es que mi gobierno obligue a mi gente a estudiar catalán.
DJP- Majestad, no lo tome a mal. Creo que tengo una solución sencilla.
SM.- A ver, Don Jordi.
DJP.- Muy sencillo: Su Majestad contrata a un professor de catalán.
SM.- Y yo me pongo a estudiarlo.
DJP.- No solo eso. Las televisiones españolas, a nuestras expensas, confeccionarán programas anunciando que Su Majestad esta aprendiendo el catalán,, que hace progresos, quiza un dia pronunciaria algunas palabras para demostrarlo, etc. Y como la gente le admira y le quiere, querran copiar de usted. Asi, la demanda de nuestrosa profesores aumentará y asi damos cumplimiento al tratado. Es una labor patriótica, Majestad.
SM.- Si, ya lo veo. Muy bien, Don Jordi, asi lo haremos
DJP.- (Inclinando la cabeza) Majestad, muy buenos dias. (Sale).
SM.- (A Jaime). Estos catalanes siempre se salen con la suya. Y luego nuestros republicanos dirán que no me gano el jornal..En fin, que le vamos a hacer. A ver, Jaime, el siguiente…
J.- Majestad, el presidente de la Editorial Castellana pide permiso para verle inmediatamente. Por lo visto tiene un viaje de emergencia y esta corto de tiempo
SM.-¿ Se enfadará el vasco?
J.- No, ya está advertido.
Muy bien, que pase.
(Entra un señor bien portado, sonriente, con un lujoso libro en la mano)
J.- . (anunciándolo). Majestad, don Leoncio Estrabón, presidente de la Editorial Castellana.,
SM.- Muy buenos dias, don Leoncio, ¿que le trae a usted por aquí?
Don Leoncio Estrabón.- Majestad, tengo el gusto de presentarle nuestro Novísimo Atlas de España, puesto al dia, en edición de lujo, numerada y queremos que el número 1 sea para Su Majestad.
SM.- Muchas gracias, don Leoncio. (Toma el Atlas y contempla el mapa de España). Ah, aqui estan las vieja y las nuevas fronteras. Las viejas, al Norte, la República Galega, la República de Euskadi y la República de Catalunya. Bien, estas son conocidas. Veamos, al Este: la Republica de Levante, la República Balear caray, el Cantón de Murcia, y al Sur y al Oeste las novisimas Repúblicas Andalusi y la de Extremadura. Don Leoncio, que chico nos hemos quedado.
DLE.- Efectivamente, con la ultima configuración de fronteras podemos cruzar el Reino en treinta minutos..
SM.- Bien, pues muchas gracias de nuevo.
DLE.- Ahora Majestad, quisiera pedirle un favor.
SM.- Usted dirá, don Leoncio.

DLE.- Majestad, en lo va de siglo llevamos ocho ediciones del Atlas que registran otras tantas configuraciones de fronteras. Constantemente se habla de nuevas reclamaciones independentistas. Se habla, por ejemplo, de Navarra. Como Su Majestad sabe, la Editorial Castellana es una entidad paraestatal, que depende de un presupuesto del Estado español que cada vez es mas mezquino. En, fin la competencia, la poblacion española empequeñeciendose mas y mas, todo ello influye para que nuestro mercado se vaya reduciendo al extremos de que llegara un dia que tengamos que cesar operando. Es muy posible que si la nueva reclamacion independista tiene lugar no podremos realizar una novena edición
SM.- No se preocupe, Don Leoncio. Yo le sugeriré a mi gobierno que dejen ustedes de imprimir mapas y que se limiten al Plano de Madrid.
DLE.- (Contentísimo). (Inclinándose) Muchisimas gracias, Majestad.
SM.- (a Jaime). A ver, que pase el vasco.
J.- (Jaime, anunciándolo). Don Joseba Goicoetxea, Embajador de la República de Euskadi.
SM-.(En inglés) Don Joseba, no tenemos intérpretes. Hablemos en inglés
DJG. No hay inconveniente, Majestad.
SM. ¿Que novedad me trae Su Excelencia?
DJG,-Majestad, vengo a darle una queja.
SM,- ¿Una nada mas?
DJG.- El caso es que Euskadi esta molesta porque hay en varios lugares
de España estatuas erigidas para honrar la memoria de Don Mikel de Unamuno. Y no hay derecho. No es politicamente correcto.

-3-

SM.- Pero si Unamuno era vasco ¡ y estaba orgulloso de serlo!
DJG.- Era un mal vasco: escribía en español….
SM.- Don Joseba….eran otros tiempos
DJG.- No hablaba euskera….
SM.- ¿Que no hablaba euskera?. Pero si Don Miguel lo hablaba todo, si hablaba por los codos…Mire si lo hablaba todo, que llegó a aprender el danés para poder entender la filosofía de….de….(a Jaime), Jaime, quien era el filósofo?
J.- Kierkegard, Majestad.
SM.- Eso es. Kierkegard. Asi es que no puedo creer que no hablara euskera.
DJG.- Bueno, nosotros no lo entendemos asi. Nosotros exigimos que se derriben esas estatuas. En caso contrario…
SM.- Don Joseba, no se ponga usted asi…
J-_(En voz baja) Majestad, invente usted una excusa y sigame. Creo que tengo la solución a este problema.
SM.- Don Joseba, me va usted a perdonar pero me llama mi marido,. Tiene unos datos que preciso..
DJG.- Ah, el Rey Consorte…
SM.- Si, el se llama asimismo el Rey Con-suerte. Vuelvo en seguida
DJG.- No faltara mas, Majestad.
(Sale la Reina seguida por Jaime. Regresa en unos cuantos minutos)
SM.- (Haciéndose la distraida). Hablábamos Don Josebe de…
DJG.- De las estatuas de Don Mikel Unamuno.
SM._ Ah, si. Mire, Don Joseba, a mi no me gusta destruir. Prefiero construir, como mi antepasado Carlos III.
DJG.- El major Alcalde de Madrid.
SM.- Efectivamente.
DJG.- Y…..
SM.- Pues le propongo que en vez de derribar las estatuas de Don Miguel de Unamuno, honremos con una estatua a un vasco que si que le agradará.
DJG.- (Sospechoso) ¿Que me va a agradar a mi? No sera un pelotari….…
SM.- Que bah, Don Joseba. Mire, usted supongo sabrá donde esta ”La Casa de Euskadi”, aqui en Madrid.
DJG.- Si, por supuesto
SM.- Bien, lo que yo propongo es que en vez de derribar las estatuas de Don Miguel de Unamuno levantemos una a Don Sabino Arana precisamente frente por frente a “La casa de Euskadi”
DJG.- (Pálido). Majestad, se me corta la respiración…¿Se refiere Su Majestad al padre de las libertades vascas?
SM.- Si, señor al mismisimo Don Sabino Arana. ¿Contento?
DJG.- Contentisimo..Muchisimas gracias, Majestad.
SM.- Hala, Don Jaime coordinará con usted.
(Sale el vasco)

-4-

SM.- Pero vamos a ver, Jaime, yo no estoy para desmontar estatuas, asi es que me alegro haber podido escurrir el bulto. Pero expliqueme, por favor, por qué el personaje que hemos elegido y por qué el lugar.
J.- Bueno, el personaje es porque contra un “mal vasco” como Unamuno no podiamos elegir sino al que dicen ellos que fué el major de todos, Sabino Arana..
SM.- ¿Y en cuanto al lugar?.
J.- ¿Sabe Su Majestad donde está La Casa de Euskadi”?
SM.- ¿Parque de las Naciones?
J.- Exactamente.
SM.- ¿Y no hubo recientemente una queja de los usuarios de ese parque sobre el enorme número de palomas…
J.- (Interrumpiendo) que ensuciaban los paseos…
SM.- (Interrumpiendo) …y sugerían se edificara algo nuevo para que las palomas pudieran posarse….
J.- (Interrumpiendo)..y dejar alli lo que Su Majestad puede figurarse…
SM.- Pues mire, Jaime, todo es comenzar. Lo malo es que Don Joseba se huela el plan y empiece a decir que estamos deshonrando a Sabino Arana y se eche para atrás.
J.-¿Deshonrando a Sabino Arana?. Bah, ése es el destino de toda estatua…¿Se figura Su Majestad lo que lleva “acumulado” el otro Don Miguel, el que está en la Plaza de España, en 150 años?
SM.- Tienes razón, Jaime. Estoy satisfecha, tan satisfecha que voy a premiarle concediendole un titulo de nobleza.
J.- Su Majestad me honra..
SM.-¿Que le parece el de Baron?
J.- Varon ya lo soy, Majestad.
SM.- Ademas de listo, chistoso. ¿Y el de Marqués?
J.- Ese me cae major, Majestad.
SM.-¿Y como se llamará?
J.- ¿Le parece bien Marques de…. las Palomas?
SM.- Hecho, Jaime, hecho.

¿Como era Sevilla en la Belle Epoque?


Los franceses llaman “la belle epoque” al período entre la guerra franco-prusiana (1870) y la primera guerra mundial, o, como la llamábamos antes de 1939, la guerra europea (1914-1918). Durante estos años  todo, o casi todo fue amable y suave en Francia. Sí, hubo escándalos, (el “affaire” Dreyfuss, por ejemplo) y conmociones políticas y sociales, como en todas partes, pero todo en un clima de paz y de crecimiento económico, intelectual y artístico. Por supuesto que las guerras no cesaron; nuestra  guerra de Cuba  (“mas se perdió en Cuba,” solía decir uno de mis abuelos defendiéndome contra mi madre cuando ocasionaba un estropicio),  la guerra Ruso –Japonesa (1904-1905), y otras. Pero eran guerras distantes, que no ensangrentaron los campos de Francia.

Por extensión también se ha venido llamando “belle epoque”, al período también entre guerras que va desde el final de la guerra europea a la segunda guerra mundial (1939-1945). Esta segunda acepción no ha tenido tanta fortuna como la primera aunque se usa e incluso hay una pelicula española con tal nombre que tuvo bastante éxito.

Hace unos meses vino a mis manos una  “Guia de España y Portugal” subtitulada “Manual para Viajeros” , en inglés, en buen uso, publicada por Karl Baedeker en 1913, o sea, en plena “belle epoque”. Baedeker era (y creo que aun existe) una editorial de Leipzig que se hizo famosa por sus guías turisticas. Se publicaban versiones en inglés, y otros idiomas  y eran el “vademecum” del turismo internacional. Estas guías o manuales eran de una minuciosidad increible. Hace bastante tiempo que no consulto una guía moderna, pero dudo que en ellas se divulguen,  como era de rigor en los Baedekers,  los nombres y direcciones de medicos, dentistas, muchos de ellos hablando idiomas, amen de farmacias, iglesias, etc. Datos prácticos que son de agradecer.

Siendo sevillano fue natural que lleno de curiosidad me apresurara a ver que trato recibiría Sevilla. Y como disfruté bastante con la descripción que hace de la misma  pensé que quizás habría algun otro sevillano de mi quinta (la del cuarenta y dos) que quisiera darse un paseo conmigo por la Avenida de la Nostalgia.

¿Cómo era Sevilla hace noventa años? Pero, antes que nada, ¿es lícito aplicar el remoquete de “ belle epoque” a la Sevilla de 1912 (suponemos que los datos en la guía que comentamos antecederían,  a la fecha de su publicación).  Pienso que sí. Por lo que hemos oído y leido Sevilla estaba bastante tranquila por aquellas fechas. No habia desórdenes sociales (el anarquismo no había todavía explosionado). Había paro, sobre todo el endémico rural, como lo había habido siempre y continuaría por muchas décadas, pero la clase obrera no estaba aún envenenada por la política.  En términos de la economía local la inflación apenas existía y tendría que venir la guerra europea para que los precios se dispararan. Fuera de Sevilla (y de España) la guerra de Cuba iba  relegandose al olvido, la de Marruecos no había llegado aún a la virulencia (tragedia podríamos decir con mas propiedad) que alcanzara una década mas tarde. Por otra parte, la Semana Trágica en la lejana Barcelona apenas tuvo repercusión en nuestra ciudad. Así, que verdaderamente, hubo  “belle epoque” también  en Sevilla.

Y de nuevo: ¿como era Sevilla hace noventa años? Por supuesto, mucho mas pequeña. Prácticamente reducida al llamado casco histórico aunque los  tranvías, que estaban en pleno apogeo, llegaban hasta Eritaña, que me figuro estaría en pleno campo. Su población era de 158.000.  Pero antes de visitar Sevilla,  ¿como se llegaba a ella? Ciertamente no por vía area, pues que la aviacion estaba aún en mantillas. Lo sorprendente, sin embargo, es descubrir que Sevilla  recibía no sólo mercancias sino tambien turistas directamente desde  Francia, Alemania,  Inglaterra, Bélgica, etc  por vía maritima/fluvial. Según la guía  entraron y salieron en el puerto de Sevilla,  sólo en 1911,   1.349 barcos con más de millón y medio de tonelaje.  Dudo que las cifras actuales las superen. En cuanto al tren ya existian las tres estaciones que hemos conocido hasta hace poco, donde los viajeros destinados a los mejores hoteles eran transportados por unos autobuses que llegamos a conocer  en nuestra niñez.

Si el pasajero no se alojaba en tales hoteles o se dirigía a su domicilio o al de algun pariente o amigo, como no existían taxis,  tomaba un coche de caballos. Los había de un caballo o de dos. Los de un caballo cobraban una peseta por la carrera, o dos pesetas por hora. También se cobraba por el equipaje y las tarifas doblaban en Semana Santa y Feria aunque el editor de la guia aconsejaba “regatear” el precio.Y aqui viene a pelo  lo de lo reducido de Sevilla.  Como el jueves y viernes santo estaba prohibida la circulación el viajero tenía que caminar hasta su destino y si traía un voluminoso equipaje tendría  que ajustar un (en español  en la guía) “ mozo de cordel”.

Donde alojarse? Algunos de los hoteles todavían existen: Hotel Inglaterra ubicado en  el mismo lugar, “con ascensor”;  Hotel Simón, entonces situado en la calle Velázquez, esquina a Rioja. Otros, como el bello y sevillanísimo Hotel Madrid,  en la calle Méndez Núñez, lugar hoy del Corte Inglés, han desaparecido. Pero ya existía la pension Don Marcos, en la calle Abades.  Como muchos de los cafés y restaurantes, alguno de los cuales hemos llegado a conocer, como el Pasaje Oriente (“frecuentados por señoras para la hora del té”),  el Pasaje del Duque, el Café de París, Las Delicias, La Casa de la Viuda y entre confiterías la  venerable de La Campana.

¿A donde iba el turista para divertirse? Si le gustaba el teatro tenía donde elegir.  En primer lugar la guía incluía nuestro incomparable y desgraciadamente perdido teatro San Fernando, construido, segun la guia, en 1847 para opera y ballet y donde la butaca de patio costaba 18,75 pesetas ( suponemos que sería en las noches de ópera) y el Teatro Cervantes.  Despues venían los populares Teatro del Duque, y el Teatro Eslava, (teatro de verano) todos (menos el del Duque) dentro de nuestra memoria. Estos teatros daba sesiones de una hora de duración. Cuando era chico oía a menudo comentar “la tercera del Duque” donde me figuro la asistencia masculina bramaba por ver un tobillo.  Si el viajero era una señora debería abstenerse de concurrir los espectáculos de variedades. Segun la guía el café Novedades, en la calle de Santa Maria de Gracia, 7,  no era recomendable para señoras. Sin embargo, la guía recomienda calurosamente visitar la academia de baile del Senor Otero, situada donde siempre la conocimos, en la calle de San Vicente. El señor Otero debería estar  poniéndose  las botas al precio que cobraba, que nos parece   exorbitante,  de por lo menos cinco pesetas por persona. (Como comparación, el alojamiento en el hotel Madrid, considerado de lujo, costaba 12.50 ptas diarias, pensión completa).

Si el  turista era devoto (y de nacionalidad británica, como eran en mayoría)  podría ir  a rezar a la Iglesia Anglicana de la Ascensión, en la Plaza del Museo. Esta iglesia desapareció no sé si a raíz o antes del 18 de Julio de 1936. Yo de mozo siempre la conocí en el mismo lugar, esquina a Abad y Gordillo,  como un almacén y aserradero de maderas.

 Si le gustaban los libros podía visitar la librería de Tomás Sanz en la calle Sierpes, de grata memoria y si tenía necesidad de poner una carta en el correo pues se iba a San Acasio (hoy Pedro Caravaca  donde el  actual Círculo de Labradores) o simplemente la depositaba en las fauces del magnifico león de bronce que hacía de buzón en la calle Sierpes, parte del edificio de correos en San Acasio. Y como decía antes, aparecen en la guía los nombres de médicos y dentistas políglotas,  (todos nombres conocidísimos en Sevilla), farmacias y hasta los famosos baños del Dr. Murga, en la calle Marqués de Paradas  que se anunciaban con grandes letras y era casi lo primero que veía el pasajero que salía de la estación de Córdoba.

 La guía describe con profusión las iglesias y monumentos de Sevilla, sus paseos, sus costumbres populares, la semana santa, la feria. Particularmente prolija es la descripcion de la feria donde la afluencia de ganado (su verdadero origen) era enorme, de hasta 80.000 cabezas. Despues divide las casetas entre aquellas de los ricos, las mas humildes de la clase trabajadora y las de los gitanos. El editor se quedo asombrado viendo el desfile de lujosos coches de caballos  que considera “insuperado en cualquir capital moderna” con la atraccion añadida (seguimos traduciendo) de las señoras luciendo sus mantillas y mantones de Manila. También describe las fiestas del Corpus (da incluso el itinerario), las Veladas (la de San Juan, la de San Pedro, en la Alameda (¿desaparecida?)

Pero, curiosamente, no la de Santa Ana. También las romerías: el Rocio, la de la Consolación de Utrera y una de la que nunca he oido hablar: la de Torrijos, que se celebraba a principios de Octubre.

No cabe duda que el redactor de esta guia de España quedó encantado con Sevilla. Se extraña del dicho “Quien no vio Sevilla no vió maravilla” en lugar tan desprovisto de bellezas naturales (mar o montaña). Pero reconoce,  sin embargo, que nuestra ciudad combina las ventajas de un puerto fluvial con un  fértil paisaje meridional ( la eterna atraccion del sur para las gentes del norte) con (y traduzco casi literalmente )”una vida plena, vibrante y armoniosa y una abundancia de artísticos monumentos, indicadores de un brillante pasado”.

Le gusta todo, incluso el clima. Admite que que en el verano el calor puede llegar a ser abrumador. Y sin embargo, “las rosas florecen durante todo el invierno y los jacintos aparecen ya en Enero”. Una prueba de lo que le gusta Sevilla y la importancia que le da esta en el numero de páginas que le dedica la guía. Mientras a Barcelona (poblacion: 587.000) le dedica veintiocho páginas, Sevilla se lleva treinta y dos.  A Valencia (población: 233.000) la despacha con sólo 14 páginas.

Asi fué Sevilla  y lo siguió siendo durante muchos años. Intima, segura. Todo estaba a la mano. La gente andaba de un lado para el otro. Pocos cambios en su casco histórico.  Desaparecieron los teatros del Duque y Eslava, y la famosa pasarela frente al recinto de la feria, en el Prado pero mas o menos todo continuó igual. Creció, si, la demografía y se crearon nuevas barriadas en el extra-radio. La exposición del 29  hermoseó el parque de Maria Luisa, y surgieron pabellones, el barrio de Heliópolis, etc  mientras Aníbal González dejó su impronta en la bella Plaza de España, el Coliseo, etc. Después,  la República, con su desórdenes sociales, la incruenta guerra , los años de penuria….Sevilla ya no era amable y suave. La explosión del desarrollo en los años sesenta y setenta fué testigo de la incuria municipal que permitió los derribos indiscriminados de nobles estructuras. El paisaje urbano se colmó de coches y pintadas. La expo del 92 modernizó Sevilla y la hizo incómoda. Y masiva, insegura. Ya no estaba todo a la mano. Ya la gente no andaba de un lado para el otro. Y así llegamos a nuestros días. ¿Qué se hizo de aquella Sevilla?….. Desapareció la vida plena, vibrante y, sobre todo, armoniosa.

Amigo lector, si ha continuado conmigo en este nostálgico paseo contésteme a esta pregunta: que prefiere: la Sevilla de 1912 o la actual de la masificación, los ruidos, la movida, con sus  botellonas  e inmundicias. ¿Tiene que pensarlo? Yo no. Me quedo con la de la “belle epoque”.

May, 2003

Demografía en el Tribunal Supremo de los Estados Unidos

Desde su creación hasta hace relativamente poco tiempo el Tribunal Supremo de los Estados Unidos se ha venido nutriendo de juristas varones y representantes de la clase conocida por los WASPS, es decir, blancos anglosajones protestantes. Muy lentamente, comenzando en el siglo XIX la hasta entonces sólida muralla de los WASPS empieza a resquebrajarse, primero por miembros de la religión católica. Pero la revolución demográfica tiene lugar en el siglo XX. En el siglo pasado entraron a formar parte del mismo un judío ( Louis Brandeis), un negro (Thurgood Marshall) y una mujer (Sandra O’Connor). Recientemente el Senado confirmó a una portorriqueña, Sonia Sotomayor. Con este nombramiento la composición del Tribunal Supremo se asemeja a la demografía general de los Estados Unidos. Faltan aun un mahometano, un oriental y un americano nativo (“native American”), o sea un representante de la especie humana que encontraron los conquistadores españoles y mas tarde los ingleses del “Mayflower”: un indio. Pero todo se andará.

Pero lo que me interesa consignar hoy es la afiliación religiosa de los jueces que forman el tribunal. Con la recientisima confirmación de Elena Kagan el siglo XXI se abre con seis católicos y tres judios. Esto demuestra, no solo la pujanza de la religion católica en los Estados Unidos sino que la antigua muralla de los WASPS ha caido estrepitosamente al suelo..

Y ahora podríamos preguntarnos: podria el tribunal Supremo de los Estados Unidos albergar un dia a un agnóstico? A un ateo?

La pregunta es válida. Al lado de multiples religions, agnosticismo y ateismo estan muy presentes en el pais, aunque pocos hacen bandera de tales orientaciones. Cabe dentro de lo posible que un presidente pueda designar un dia a un notable jurista con dudas religiosas o que simplemente niegue la existencia de Dios. La primera enmienda a la constitución no solo garantiza la libertad religiosa sino que protege la ausencia de afiliación a cualquiera fé. El problema es que, abrumadoramente, este país, como tal país, no es ni agnóstico ni ateo. Ya don Manuel Azaña, siendo presidente del Consejo de Ministros afirmó en las cortes españolas de 1931 que “España ha dejado de ser católica”., afirmación ciertísima, porque dejada atrás la época imperial, la España del siglo XX no hacia ya de la religión católica una política de Estado. Esta afirmación azañista fué mal entendida y peor aceptada. Pero esto es harina de otro costal.

Pues bien, si la España del siglo XX habia dejado de ser católica, es decir, religiosa,

podemos afirmar que los Estados Unidos de América del siglo XXI es un país eminentemente religioso. O por lo menos, así lo parece. Aunque pareza increible, en ciertas zonas del pais hay ciudades o pueblos que tienen mas iglesias que bares. “In God we Trust” (en Dios confiamos) campea en los billetes de banco. Tanto el Senado como la Cámara de Representantes disponen de su propio capellán. Muchos actos oficiales y no oficiales (e.g. competiciones deportivas) comienzan con una invocación religiosa.

Todos los años personas o grupos disconformes con tan descarada violación de la primera enmienda constitucional, que juntamente con la protección de la libertad religiosa garantiza la separación de Iglesia y Estado, entablan acciones judiciales contra autoridades federales o estatales. La defensa que tales autoridades esgrimen (con notable escepticismo por parte del público) es que tales manifestaciones no suponen apoyo a creencias religiosas y no tienen otro significado que adhesion a la tradición o a la historia del país. Excusa decir que ninguna de tales acciones ha prosperado.

Con tal escenario no parece viable que una designación presidencial que recaiga en un agnóstico o un ateo pueda contar con el beneplácito del Senado. Un cataclismo que proporcione tal eventualidad no parece hoy previsible.